Web Series Festival

Con mucho (pero que mucho) retraso, llega este post para hablaros de uno de los festivales más interesantes y curiosos de los que se dan por la red. Por lo menos a mi me ha hecho mucha ilusión que alguien se atreviera a hacer esto. Os cuento.

Si seguís el blog tenéis que conocer a la gente de Nikodemo. Para los que no, al que seguro que conocéis es al mítico Cálico Electrónico (por cierto, nota aparte merece el esfuerzo que están haciendo para convertir la serie en adecuada a las características de la televisión 1.0). Bien, pues ellos, no hace mucho, crearón Nikodemo TV. En esencia, se trata de un portal que ofrece unas cuantas series de las que ellos garantizan la calidad y, claro, un puntito gamberro.

La verdad es que son atrevidos. Y eso me lleva a lo que, de verdad, quiero comentaros. Se trata del Web Series Festival. ¿De qué se trata? Pues yo creo que el nombre es suficientemente claro; Un festival de series para la red.

Para participar, lo que tienes que hacer es presentar un capítulo piloto de entre 4 y 7 minutos, además de una breve sinopsis, un par de imágenes  y tener preparado el argumento de un par de capítulos más. En fin, si quieres conocer los detalles, mejor te lees las bases. Los ganadores serán escogidos entre un comité compuesto por gente tan reconocida como Isabel Coixet, Mar Coll, Nacho Vigalondo, o Fernando de Felipe  (crítico de televisión y cine) entre algunos otros de reconocido prestigio.

¿Y a qué optas? ¡Oye! Verás que no está nada mal. Para empezar pasta, que siempre viene bien. Estamos hablando de 6000€ para el ganador, 3000€ para el segundo, 1500€ para el tercero y 700 € y 300 € para el 4º y el 5º. Pero hay algo más interesante. Los 3 primeros conseguirán aparecer en Nikodemo TV con la relevancia que eso supone.

Y en todo esto se han implicado sin tener todo el dinero de los premios garantizado por patrocinadores, lo cual implica que se creen el proyecto. Y, además, a cuenta de su propio riesgo están dinamizando el sector y potenciando la creatividad. Así, todo de una vez.

Os recomiendo que leáis (si no lo habéis hecho ya) el post de Albert Garcia Pujades, CEO de Nikodemo, explicando los por qués del festival. Así que si tenéis ganas de hacer algo, no lo dudéis. ¡Pero daos prisa porque se acaba el tiempo!

LA CINTA BLANCA

La cinta blanca nos sitúa en el periodo previo a la Gran Guerra, en la década de los 10 del siglo pasado en un tranquilo pueblo del interior de Alemania. Sin causa aparente, empiezan a sucederse una serie de asesinatos y torturas. El terror empezará a atenazar a los habitantes sin que sean capaces de encontrar al culpable.

Dirigida por Michael Haneke, de origen alemán, la película intenta ser una metáfora sutil sobre los orígenes del nazismo que sólo 20 años más tarde llevaría a Hitler al gobierno. Los personajes no son más que una representación en pequeña escala de las relaciones que se establecían en la Alemania de principios del s. XX.

Creo que Haneke acierta en casi todas las decisiones que toma. Un conmedido guión, una fotografía en blanco y negro que transporta inevitablemente a la época, un casting más que acertado y el ritmo más adecuado para contar un drama de estas características. Es evidente que el director y guionista ha tenido muy en cuenta los detalles de la época documentándose, al menos en lo visual, para elaborar la trama.

Siempre intento que antes de explicar spoilers haya buena parte de la crítica. En este caso, La cinta blanca me parece tan interesante que prefiero aprovechar todo el espacio que viene a continuación para elaborar un discurso que entre en detalles. Así, si no lo has visto, te recomiendo no seguir leyendo y que vayas corriendo a verla. Eso sí, cuando lo hayas hecho, acuérdate de volver a pasarte por aquí.

Entrando en detalle, me encanta cómo están perfilados los personajes, tanto en lo que se refiere a su construcción narrativa como desde la creación en común con el actor en la fase de la dirección interpretativa, pasando por el momento de seleccionar a los actores.

Quizás cabría destacar la capacidad que Haneke ha tenido para dar dimensiones a los personajes en una película esencialmente coral. Ha sabido cómo transmitir que los personajes no son buenos o malos, sin caer en simplificaciones maniqueas. Para ello ha tenido la inteligencia de incluir detalles que atemperan, para bien y para mal, el diseño de los personajes.

Valga como muestra el pájaro del reverendo. El hecho de que acepte que su hijo se quede con el pájaro le hace ganar en densidad. Además, aprovecha nuestro prejuicio contra él haciéndonos creer que va a negarse. En cambio, su decisión nos sorprende y hace que descubramos una nueva forma de analizar el personaje.

También el caso del médico es paradigmático. Nada más empezar la película sufre un accidente, lo cual ya nos lleva a sentir ciertas simpatías por él. En la escena en la que reaparece, nos parece un padre preocupado por sus hijos. Además se trata del médico, persona a la que se le presupone que ayuda a la gente. Y, de hecho, lo hace. Eso entra en contraste con el trato que luego hace de la amante en una de las escenas más crudas que recuerdo. Y, claro, con los abusos a su hija.

Por otro lado, los personajes de La cinta blanca con menos peso dentro de la historia también permanecen con una cierta tridimensionalidad. Y, sobre todo, están muy bien dirigidos. Me encantaría destacar el trabajo de Leonie Benesch, la prometida del maestro. Una actriz que casi es su primera película (de hecho, la primera con un papel relevante y la segunda según el IMDB) consigue, en cambio, transmitir una especie de ingenuidad esperanzada.

Por último, me parece un gran reto (y no es la primera vez que lo destaco) trabajar con niños. En este caso, los niños tienen un gran protagonismo, lo que hace que sea crítico. Además, no se trataba de encontrar 1 o 2 niños sino una legión de estos. Y, por si esto no era poco, 1 de ellos con síndrome de Down, con el agravante añadido de que tiene escenas de una enorme carga dramática.

Pero si hay algo que destaca sobre el resto es la fotografía. Haneke ha dedicido con gran acierto transportarnos con las imágenes al cine de la época. No hay que olvidar la importante aportación que el arte alemán tuvo en la creación del nazismo. Cuanto menos, parece que hay referencias a una expresión del movimiento protonazi.

No se escapa ni la música y la pintura románticas, como expresión de un cierto sentido de la identidad. Y el cine también hizo su aportación con el expresionismo (y algunos experimentos futuristas) a pesar de que, al menos  sus representantes más relevantes, acabaron teniendo que huir cuando el partido nazi tomó el poder.

Uno de los grandes representantes de esa expresión artística que acabaría por tomar significación ideológica es la película de Robert Wiene El gabinete del Doctor Caligari de 1920. De hecho, se trata de la que está considerada como la primera película expresionista. En esta película, una persona es manipulada por su psicólogo, hecho que se interpretó como la expresión de la necesidad del pueblo alemán de ser dirigido por un gran líder.

Sea o no sea una visión acertada, creo que La cinta blanca se enmarca en esta línea de sutileza. Por ello, Haneke busca esta estética que recuerda (aunque modernizada) a la de aquella época. El blanco/negro, con una iluminación muy contrastada, recuerda no sólo al cine alemán, sino al cine nórdico que habla sobre el bien y el mal. En especial, son evidentes las referencias a Dreyer.

Solemos, de forma natural, asociar el blanco al bien y el negro al mal. En cambio, hay una línea de tradición en el norte de nuestro continente de hacer una contrasignificación de colores. El negro se convierte en un color que casi nos protege, al que ampararnos y donde cobijarnos de un blanco que nos deslumbra, que nos duele en los ojos, que nos amenaza a cada segundo que aparece.

En este caso es aún más adecuado, ya que el nazismo asoció al blaco la pureza de la raza aria. Por eso, los personajes más terribles tienen en el blanco un elemento importante de su significancia; el duque, el médico, el reverendo (cuando la situación lo permitía, obviamente) y, claro, esa cinta blanca que representa la castración emocional (en algún momento casi literal cuando impide las masturbaciones del niño) causante de la futura revolución que acabaría en la II Guerra Mundial.

Añadiría que hay 2 escenas de La cinta blanca donde el blanco nos desborda, nos amenaza. En la primera es un paisaje nevado. Se produce después de uno de los hechos terribles (ahora no recuerdo cuál). El otro, cuando se narra el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria que desencadenaría la Gran Guerra.

Son constantes, para reforzar esa sensación de deja vu las panorámicas (que predominan sobre los travellings), los planos secuencia, las iluminaciones contrapicadas y los planos frontales que pueden llegar a recordar, sumándolo al uso de la dialéctica blanco/negro, a la mítica La pasión de Juana de Arco o La palabra, las dos de Dreyer. Y, de hecho, a toda una tradición audiovisual.

El guión es otro de los elementos que destacan. Creo que los diálogos están acertadísimos. Aportan una cadencia que encaja a la perfección con el ritmo del montaje. Además, ayudan mucho a los actores a hacer su trabajo.

Por otro lado, está muy bien construído el colorido que aporta la gama de personajes. Creo que Michael Haneke ha sabido encontrar el número adecuado de personajes para que toda la estratificación social que el film intenta reflejar están presente. En especial aquellas personas que tenían tanta importancia en la jerarquía de un pueblo; el duque, el cura, el maestro y el médico, además de una gran gama de personajes populares.

Por último, y en armonía con la sutileza de la que he estado hablando, el guión rezuma la represión y el miedo a Dios (cabría para otro post la relación que establece el film entre fe/Dios/miedo, muy en sintonía con el cine del que hemos estado hablando). También con sutileza, con delicadeza y con cuidado de no caer en un discurso excesivamente plano. Pero sí haciendo un entorno feroz, que te araña a cada mal paso que das.

En definitiva, creo que es uno de los films más completos que he tenido la oportunidad de ver en mis últimas visitas a la sala de cine. Por supuesto, espero vuestras opiniones del film.

Me uno a Verycocinar

Hoy quiero daros una buena noticia. Desde hace unas semanas he integrado a mi vida profesional las funciones de responsable de contenidos en verycocinar.

No creo que haga mucha falta que presente el proyecto. Verycocinar tiene ya más de dos años y un crecimiento espectacular. El proyecto lo fundaron Sergio Espeja, experto en ruby on rails, y Manel Carrere, periodista. Por motivos personales, Manel ha dejado el proyecto y yo estoy asumiendo sus funciones.

Personalmente me hace mucha ilusión. Con Sergio nos conocimos en el roadweb. Después nos encontramos en algunos eventos y mantuvimos una relación cordial. Pero un día me llamó y me invitó a comer. Delante de una propuesta de ese tipo, no supe decir que no.

Allí me ofreció encargarme de los contenidos del portal. No lo dudé y le dije que sí. Sólo era cuestión de encontrar la fórmula adecuada en la que los dos nos sintiéramos cómodos. En mi opinión, ha sido realmente fácil encontrar la fórmula porque a los dos nos unían algunos aspectos que me parecen fundamentales;

En primer lugar somos muy complementarios. Digamos que a mi se me da bien la parte de contenidos (y os puedo asegurar que ya estoy metiendo tanta cuchara para aportar mi punto de vista) pero soy muy limitado en lo tecnológico, a pesar de que sé programar. Él, en cambio, es un crack programando pero no domina tanto los contenidos audiovisuales.

En segundo lugar creo que nos une la pasión por lanzarnos a hacer proyectos arriesgados pero con grandes expectativas y el gusto por lo audiovisual. Puede parecer anecdótico pero, en realidad, es casi lo más importante. Este tipo de aventuras tienen unas características muy específicas que, si tus objetivos son distantes, pueden generar conflictos.

En tercer lugar, creo que los dos hemos demostrado una gran capacidad de adaptarnos a los intereses mútuos.

Y, por último, añadiría un aspecto importante. Esta “integración” ha empezado por verycocinar, pero ya estamos pensando cómo integrarle a él en flashmotor. De hecho, a What if le vendrá de película que uno de sus socios domine como él lo hace lo tecnológico.

La vida del emprendedor tiende a ser una montaña rusa. Hay épocas en las que flotas y épocas en las que todo entra en crisis. Para que esto último pase poco, es ideal tener nuevos retos que alimenten ambiciones y expectativas. Así que unirme a verycocinar es una gran noticia.

Ya os iré contando…

El cliché del espejo

He recibido un mail del autor de Planeta Oli esta mañana pasándome el link de un vídeo para que le echara un vistazo y me ha interesado tanto que voy a meterlo en blog. Se trata de una compilación de escenas en las que un espejo juega un papel relevante en la tensión de una escena.

Cuando he impartido algún curso de lenguaje cinematográfico, creo que lo que más le sorprendía a la gente era cuando les hablaba de la importancia del fuera de campo. Cuando hablamos de fuera de campo nos referimos a todo aquello que afecta a la historia pero que sucede “fuera” del marco de la imagen. De hecho, como ya he comentado alguna vez, para algunos teóricos, esta es la característica más definitoria del cine. No hay ningún otro arte donde se produzca una tensión tan fuerte en lo que hay “dentro” y lo que hay “fuera”.

Esto que suena tan esotérico, en realidad, es algo que tenemos muy asumido. Por ejemplo en una película de terror, cuando vemos a la típica chica caminando por un pasillo lo que tememos es que pueda aparecer algo repentino que está “fuera de campo” pero que, en cualquier momento, puede “entrar” en el campo.

Una de las típicas fórmulas para “meter” en el campo algo que, en realidad, está fuera son los espejos. Se han convertido en un cliché en las películas de terror. Casi lo esperamos. No sólo eso, sino que cuando aparece un espejo en una puerta ya contamos con que, al girar la puerta, aparecerá alguien reflejado que, en realidad, no debiera estar ahí.

En realidad, ha llegado a abusarse de esta técnica. Eso ha llevado a que, en algunas películas, se haya utilizado justo para lo contrario. Nos llevan al lavabo con la típica chica preciosa secándose después de la ducha. Entonces abre el armario para sacar el cepillo y lo que esperamos es que, cuando lo cierre, aparecerá el “malo”. Y no sucede. Es una perversión interesante del cliché que puede ayudar a recuperar el interés por planos de este tipo.

Hay otras perversiones casi más interesantes (como no utilizar espejos o espejos “curiosos”) pero que ya veréis. La compilación es muy divertida. Veréis muchas imágenes que os recordarán viejos tiempos. Me han venido a la memoria películas que forman parte de mi mitología personal pero que hace mucho que no veo. Quiero destacar dos que me encantaban; Halloween (mi película de terror favorita de niño) y Un lobo americano en Londres.
En fin, disfrutadlo. ¡Gracias Oli! ;)

El último libro que me he leído es “La luz en el cine”, de Fabrice Revault d’Allones. Desde hace tiempo tengo la impresión (contrastada) que mi punto más débil en lo audiovisual es la luz. De hecho, yo creo que es lo más díficil. En lo personal, a pesar de haber leído unos cuantos libros y de haber recibido clases, sigo sintiendo que no tengo ni idea. Y es que una cosa es colocar cuatro luces y otra muy distinta, transmitir emociones con ellos.

He leído varios libros que explicaban cómo colocar luces. Pero creo que, para colocar focos, hace falta algo más que conocer 4 disposiciones de manual. Hace falta saber qué quieres transmitir. Al fin y al cabo, desde el punto de vista de la realización, es mucho más importante saber qué quieres contar que no cómo se hace eso técnicamente. Al menos, esa es mi opinión.

El caso es que compré el libro después de ojearlo y de ver que era un libro en esencia de “filosofía” de la luz, de su lenguaje. No trata tanto de cómo utilizar un cuarzo como de lo que se puede “transmitir” con ellos.

Creo que el libro está muy bien planteado, ya que lo hace girar todo alrededor de 3 conceptos muy claros y que ayudan mucho a la comprensión. En esencia, el libro distingue 3 tipos de tratamiento de luz; clásica, barroca y moderna.

Parte de la base de que la luz, tanto si se quiere como si no se quiere, transmite un cierto significado, por lo que llega a la conclusión que la luz es siempre significante, aunque algunas veces sea ciertamente insignificante. Y esa clasificación se basa en este hecho esencial de la luz.

La luz clásica es aquella que transmite un significado único y unívoco, muy típico de movimientos como el expresionismo o algunas de las estéticas cohetáneas. La luz barroca, aquella que transmite más de un significado, típico del cine clásico americano.

Partamos de la base que cualquiera de estos diferentes tipos de films tienden a no buscar una luz naturalista, huyendo de los espacios abiertos (con una luz mucho menos controlable). Eso sí, no habría que confundir una estética barroca (con muchos elementos en la pantalla) y una luz barroca (polisémica). Por ejemplo, el expresionismo es tremendamente barroco en lo visual pero unívoca en el significado de la luz y, por tanto, clásica.

Se llegó a tal punto de exceso de control de la luz y de abuso de transimisión de significados, que con el modernismo se buscó evitar transmitir cosas con la luz, usando tanto como se podía luz natural que inunda de luz todo y, por tanto, la hace insignificante. Esa es la luz moderna.

El libro profundiza mucho en esta clasificación. Es clarificador, aunque hay que ser consciente de que es muy denso. También es verdad que me costaría mucho poner ejemplos de los que no usa el libro, así que quizás hubiera necesitado a ratos un discurso más llano y con ejemplos más asequibles (en este tipo de libros aparecen muchos títulos difíciles de ver). Aunque cuando lees un libro de un autor francés (allí el cine tiene mucho más prestigio que aquí) ya sabes lo que hay.

Me da la sensación de que necesitaré alguna cosa más para aprehender el uso de la luz, pero también creo que estos conceptos, cuando sedimenten, me van a ser tremendamente útiles. Creo que el libro no es adecuado para una primera aproximación ni para gente que no haya visto suficiente cine clásico, pero muy útil en caso contrario.

Avatar

Hace ya un tiempo (¡qué rápido pasa!) fui a ver Avatar e hice la crítica en el blog. Yo defendía que la película era superficial y facilona en los temas que trataba. Muchos han estado de acuerdo conmigo. Pero me ha sorprendido que la gente que no compartía este criterio conmigo, no sólo no estaban de acuerdo, sino que estaban radicalmente en contra.

Es un debate con el que también me he encontrado en la calle. En algunas cenas con amigos me han destacado que les parece casi heroico que una superproducción que viene de la gran industria se haya atrevido a defender con tanta fuerza valores ecológistas.

En el mismo blog, con fidoboy hemos mantenido un interesante debate. En esencia, él defendía que su belleza estética y el impacto visual que producen, ayudan a hacernos permeables a las ideas que trata de transmitir el film. Además, descubre ciertas referencias a la relación que algunas tribus establecen con el medio.

A mi, respecto a esto se me ocurren 2 comentarios;

Yo no creo que nadie dude de la importancia que tienen para todos nosotros lo que la película plantea. Son cuestiones muy profundas y que formulan las claves de nuestra existencia; ¿tiene sentido nuestra vida? ¿de dónde somos? ¿a dónde vamos? ¿estamos destruyendo nuestro entorno? ¿cómo tratamos a los demás? ¿todo se vale si el fin es muy valioso? ¿qué precio debemos pagar por el progreso?

Vale, ok. He planteado grandes preguntas. Pero, ¿eso implica que este post es profundo y toca grandes temas? Hombre, quizás sí que los toca. Pero no, no es profundo. Al menos no hasta ahora. Igual que el film de Cameron.

Hay muchas películas que hacen un trato mucho más serio sobre este tema; los mejores casi siempre de directores nórdicos; “El séptimo sello” de Bergman, Rompiendo las olas de Lars Von Trier, Dies Irae o La pasión de Juana de Arco de Dreyer son sólo algunos ejemplos.

Son películas para un público muy elitista. Soy consciente. Pero no es necesario ir tan lejos. Hay películas maravillosas y muy comerciales a la vez que tratan de forma mucho más seria los dos debates que plantea el film; la espiritualidad y el respeto al medio ambiente. Y, en algunos casos están muy enfocadas al gran público.

Los 10 mandamientos, El informe pelícano, Wall-e, Hijos de los hombres, Gattaca, Parque jurásico son algunos ejemplos. Hay otras que lo tratan tan mal como Avatar pero son igual de comerciales, como El día de mañana, 2012 o Waterworld. Otros films lo tratan de forma indirecta, por ejemplo, mostrando cariño por el medio. Películas como Liberad a Willy o Bambi no son manifiestos ecologistas, pero hacen mucho por él. Incluso hay películas que tratan sobre la prepotencia del ser humano en películas como El coloso en llamas o Titanic.

El segundo punto es casi una extensión del primero. La lectura que hace de nuestra relación con el medio es muy superficial. Ya acepto que los seres humanos no hemos tratado todo lo bien que deberíamos haber hecho el planeta. Ahora bien, de ahí a llegar a la conclusión que el modelo a seguir son las tribus prehistóricas, hay un trecho.

Creo que hay algo de cierto en que deberíamos más que aprender recuperar ciertos aspectos de la vida de la vida de nuestros ancestros. Pero la idealización de esa vida… ¿Qué esperanza de vida tenían? Con la enfermedad, ¿cuánto sufrían? ¿Qué cantidad de alimentos diferentes podían disfrutar? ¿Cuántas opciones de hacer cosas distintas (llamese libertad) tenían? ¿Qué sistema político (extremadamente jerárquico, al menos hasta donde yo sé) tenían? ¿Qué trato se daba a los más débiles en la escala social? ¿Vivienda digna? ¿Y trabajo digno? ¿Guerras? ¿Seguridad?

Está claro que tenemos muchas cosas que cambiar. Sigue habiendo mucha hambre, calamidades, gente que sufre… Pero creo que nos equivocaríamos si pensaramos que la mayoría de las cosas “malas” que hacemos son de forma “gratuíta”. Lo hacemos con un “buen” fin.

Cuando ponemos el aire acondicionado a una temperatura demasiado baja, no lo hacemos frunciendo el entrecejo y frotando las manos pensando en todo el mal que vamos a causar. Y la película lo muestra como si de eso se tratara.

He de reconocer que sólo me sorprende en parte que la película sea considerada por muchos como profunda. A veces, con buena fe, tendemos a confundir la defensa de valores positivos con discurso inteligente. Pero yo creo que es un grave error de estrategia. Prefiero un discurso que ponga en crisis mis posiciones que defensas acérrimas pero planas.

Avatar está claro que ha generado mucha controversia, pero básicamente entre defensores y detractores de su calidad. Pero no sentará las bases de ningún reencuentro entre el planeta Tierra y el ser humano. És sólo un blockbuster como El día de mañana y en eso quedará. Y si no, al tiempo.

Diálogo “24 hour party people”

PERIODISTA

Tony Wilson, ¿Qué contesta a las acusaciones de fascismo?

TONY WILSON

¿Qué?

PERIODISTA

Su grupo, Joy division, se llama como las mujeres capturadas por las SS con el propósito de criar arios perfectos. ¿No es repugnante?

TONY WILSON

¿Ha oído hablar del situacionismo? ¿O postmodernismo? ¿Conoce el libre juego entre significado y significante? ¡Si! Tenemos una banda llamada Joy Division y también otra llamada Durruti Column. ¿Capta la ironía?

Situacionismo: El movimiento situacionista es una corriente de pensamiento que nació en los años 50 y que defendía que el ser humano debía generar situaciones muy planificadas con objetivos concretos. En el fondo de su filosofía estaba la idea de que otro mundo es posible. Eran muy contrarios a la pasividad y son, en parte, responsables del mayo del 68. Si quieres, puedes leer su documento fundacional. Es un movimiento esencialmente moderno.

Postmodernismo: Se trata de un movimiento de movimientos típicos de inicios de los años 80 y que nace del desencanto de ver que el mundo no ha podido ser cambiado como proponía el modernismo.

El cine indi de papá se acaba

miramax

Hace un par de semanas cerró Miramax, una de las productoras más importantes de las últimas 3 décadas. Su especialidad ha sido producir films de cine independiente en USA. Pero su cierre es mucho más que un cierre. Significa el fin de un cierto cine independiente acomodado. Quizás te preguntes por qué.

Miramax la fundaron en 1979 dos hermanos muy conocidos; Bob y Harvey Weinstein. En sus inicios, lanzaron sus primeras producciones y distribuyeron algunos films europeos en América. Pero, en mi opinión, lo más importante llegó cuando fue comprada por Disney en 1993.

De repente pasó de producir films con cuatro duros, financió películas igualmente de corte “minoritario” pero, eso sí, con todo el dinero que hiciera falta. Es lo que Salvador Llopart en La Vanguardia ha acertado en llamar cine indi de papá. La imagen me ha parecido genial.

El estandarte de Miramax podríamos decir que ha sido Tarantino, que ha crecido a su auspicio. Sus películas, de corte vanguardista pero plagadas de estrellas, responden muy bien a este nuevo estilo que se abrió.

A raiz de este movimiento, muchas de las grandes productoras realizaron movimientos similares; o adquirían una productora independiente o, directamente, creaban la suya. Ejemplos hay muchos.

Warner Bros. creó una división para films de menos de 20 millones de dólares que llamó Warner Independent Pictures, que acabó adquiriendo New Line Cinema. Paramount Vantage fue creada por la Paramount a finales de los 90. La lista de empresas subsidiarias creadas es enorme; Go Fish Pictures, Fox atomic o Hollywood pictures son sólo algunos ejemplos.

Pero ahora casi todas han cerrado (las de la lista anterior todas). De hecho, importante queda Sony Classics y poca cosa más. Así, parece que Miramax inició un modelo productivo y parece que también lo ha cerrado.

Ahora cuesta de creer que en los años 40 la industria del cine fuera quien financiara en gran parte la II Guerra Mundial. Su hegemonía ha ido cayendo. Daría para otro post hablar de cómo las grandes productoras, en realidad, ya no tienen autonomía para decidir su estrategia, ya que dependen de grandes conglomerados mediáticos.

Teniendo en cuenta las dificultades propias ya de la industria, ahora se ha unido la crisis financiera que ha dado la última estocada al sector. De hecho, los hermanos Weinstein, cuando a mediados de esta década pasada abandonaron Miramax, crearon The Weinstein Company. A pesar de tener valores tan reconocidos como Tarantino, Michael Moore o Rob Marshall y de todo el conocimiento que tienen del sector, está al borde de la quiebra.

Por desgracia, tampoco es que haya muchas formas de financiar cine outsider. Cine que no forme parte de la estructura de las grandes productoras. Ese es un grave problema que tiene el cine en general y el norteamericano en concreto. En el fondo, es como acabar con la cantera o, lo que es lo mismo, caminar hacia el estancamiento creativo (si es que no estamos ya en ese punto).

Aún así, uno no deja nunca de ser optimista. Si en su día valores como Wes Anderson, Spike Jonze o Michel Gondry encontraron el camino para darse a conocer, no tengo dudas que los jóvenes talentos acabarán por dar con él también. ¿Será youtube?

Eso sí, el cine como industria deberá plantearse cómo facilitan ellos ese proceso que tanto puede enriquecerlos. O el dolor puede ser aún más intenso.

Diálogo de CARMEN JONES

Carmen Jones, vestida con una blusa negra y una falda rojo pasión, se abalanza sobre un aspirante a piloto del ejército americano que acaba de pedir matrimonio a su novia del pueblo. Carmen Jones le coge del cinturón que él lleva mal puesto.

CARMEN JONES

(poniéndole bien el cinturón y a un palmo de él)

¿Qué pasa? ¿Acaso me tienes miedo?

(acercándose aún más para pasarle el cinturón por detrás)

¿O…? ¿Tienes miedo de ti?

No hace mucho colgué la crítica del nuevo film de Clint Eastwood, que retrata cómo Nelson Mandela, tras ganar las elecciones en un país absolutamente dividido, utiliza el rugby como elemento integrador.

La película está muy bien ejecutada. Como digo en la crítica, me parece que es la “típica” de deportes en el sentido que Eastwood hace un cine muy clásico. Pero, a la vez, es “diferente”, dualidad contradictoria que suele darse en sus historias.

La película me hizo pensar en un debate que algunas veces he tenido con gente. Yo no conocía este aspecto del gobierno del mítico estadista africano, y es obvio que es una clara utilización del deporte con fines políticos. En cambio, la gente tiende a decir que deberían mantenerse siempre separadas.

Muchos sabéis (y si no os lo digo) que soy un enfermo de Barça y fue por allá finales de los 60’s el president Narcís de Carreras se atrevió a calificar al Barça de “más que un club”. Unos 5 años más tarde Agustí Montal lo popularizó utilizándolo como eslogan electoral de unas elecciones que, por cierto, ganó.

Esa frase tenía connotaciones políticas. Trataba de expresar que cuando el culé cantaba un gol, no era sólo eso lo que estaba celebrando, sino que era una forma de expresar el descontento con el régimen establecido y la idenficación con cierta forma de entender Catalunya.

Muchos culers seguimos considerando vigente esa identificación entre la catalanidad y el club. Pero a muchos les molesta porque consideran que no es legítimo por lo que comentaba de la separación de estos dos conceptos.

En cambio, Mandela no tuvo ningún reparo en hacer un uso político de una selección de rugby, que había sido símbolo de la opresión del apartheid. ¿También era ilegítimo que hiciera ese uso? Para mi, añade un elemento muy interesante al debate. No he tenido la oportunidad de compartirlo con nadie, así que no sé qué me contestaría alguien que criticara este aspecto del barcelonismo del que he hablado.

En mi opinión, Mandela hizo muy bien. La realidad es que la unidad entre deporte y política ha sido, es y seguirá siendo total. No en vano, la mayoría de los eventos deportivos más importantes se hacen bajo enseñas estrictamente políticas; las olimpiadas, el mundial de fútbol o la copa Davis… La gente es fiel a Nadal, Alonso, Héctor Barberá… La identificación sólo llega por un aspecto puramente político; prodecemos de la misma entelequia política.

Que la selección española gane la eurocopa no es un hecho políticamente neutro. Que los jugadores de baloncesto ganen un europeo y canten; “yo soy español” tampoco. Que los adjetivos que se utilizan para definir la selección (o las virtudes de un equipo) sean del tipo; casta, raza… tiene una carga ideológica evidente para quien quiera verla. Es así y lo que no veo por qué debería ser malo.

Mucho más sutil es la identificación entre otros clubes y sus territorios o la propia nación española. De todas maneras, debería ser significativo que en el Bernabeu y otros estadios hayan banderas españolas. También en ello hay una connotación política, esta no reconocida.seleccion española

La pregunta del millón es; ¿por qué en un caso se habla de uso político de un club y en el otro se ve como algo “normal”? Jordi Pujol me recordó en sus memorias un concepto que había olvidado; el nacionalismo banal, que es la forma de nacionalismo tan socialmente aceptada que no se percibe como tal.

Así, la aceptación como algo normal que cuando uno sigue el mundial se identifica con la selección de su país y no otra, o las simpatías por Alonso en vez de por otro piloto de la parrilla de otro país son dos expresiones naturales de esa forma banal de identificación. Y no sólo no es malo sino que despierta cierto sentido de identidad empático y positivo.

Os prometo que este post no nace con el objeto de que nadie se sienta molesto porque no estoy criticando nada. Al contrario, a mi me parece bien. Pero he de reconocer que me llama la atención poderosamente (y me molesta) la geometría variable de nuestra percepción de lo asumible de unos principios en función de la proximidad o lejanía de los nuestros.