Alberto Lacasa

Audiovisual, política y más allá

guion y cine

El valor de la espectacularidad

Es un hecho. Incluso yo que me he significado por decir que Avatar es lamentable, he dejado claro que es imprescindible pasar por la sala 3D más cercana de casa para verla. No creo que nadie dude que su más que posible valor histórico.

Pero en paralelo a ello, en la crítica que hice, propuse un experimento mental. Imaginemos esta misma película dentro de 15 años, cuando el 3D ya no sea una novedad, cuando forme parte, incluso, de nuestra cotidianidad doméstica. Qué valor tendrá entonces el mismo metraje. ¿Mi opinión? Nulo.

Aquí la cuestión que se dirime es si el uso de la técnica y la espectacularidad tiene valor intrínseco o no. Y la respuesta para mi es obvia, no. Al menos no en un largometraje. Yo estoy dispuesto a aceptar que un ejercicio de estilo, un cortometraje, puede sustentarse sólo sobre una gran técnica. Pero un largometraje debe apoyarse sobre patas más sólidas.

Ya Aristóteles, hace casi 2500 años, hizo una clasificación de los elementos del drama; argumento, personajes, pensamiento, elocución, música y espectáculo. Y, de hecho, los ordenó en importancia tal y como yo los he escrito. La espectacularidad en si misma es el menos importantes de los elementos narrativos.

¿Qué llevaba al filósofo griego a opinar eso? Básicamente, le parecía facilón. Para un actor, es mucho más fácil hacer un personaje histriónico que uno contenido, para un guionista es más fácil unos diálogos de una gran violencia que una conversación donde el conflicto queda velado… Y eso podría extenderse a casi todos los aspectos de la ejecución de un film.

¿Y qué pasa si lo que a ti te emociona son los FX? ¿Acaso entonces no te gusta el cine o ver películas? Pues no. Aquí cada uno es libre de ver lo que le apetezca. No estoy metiéndome con los gustos de nadie ni estoy obligando a nadie a que deje de gustarle algo que le encanta. Pero lo que sí ha de saber es que lo que le gusta es lo que es fácil de hacer.

Que nadie se equivoque. Hacer buenos efectos especiales o la historia 3D más increíble de la historia es sólo cuestión de dinero. Dependen del Mac más potente del mundo y de un montón de gente trabajando en paralelo quemando montañas ingentes de dinero. ¡Ah! ¡Y lo más importante! Un departamento de marketing, este sí dotado de gran talento.

Ahora, un buen guión, un desarrollo narrativo al ritmo adecuado, unos diálogos ingeniosos, el plano adecuado, una interpretación ajustada a las necesidades de la narración dependen del talento, del esfuerzo y del cariño que se le pone a lo explicado. También hay marketing en eso (que nos convence de las interpretaciones del año), pero cuesta más esconder las carencias.

Por ese motivo me trae a la fresca si los personajes del Avatar están digitalizados, son maquillaje y tardaban 12 horas en ponerlo o los han ido a buscar al Pandora real. Si en los 15 años que Cameron se ha pegado para hacer la película no ha sido capaz de escribir una historia mejor, los personajes no son más que una caricatura bonita que me distrae los primeros 30 segundos.

Desde mi punto de vista, es una pena que no aparezcan nuevos realizadores que utilicen la maestría tecnológica con unas historias apasionantes como hicieron en sus inicios Spielberg o George Lucas. Aquellas han envejecido como lo han hecho, convertidas en clásicos y capaces de entretener a niños 30 años después. Ya veremos qué pasa con la oleada de 3D y croma que se nos avecina…

No deja de sorprender que algo que ya los griegos fueron capaces de ver, nosotros no podemos evitar caer en la trampa. Quizás forma parte de la esencia humana disfrutar con los últimos avances de la humanidad. Pero una cosa deben saber las majors. No es la primera vez que una nueva tecnología ha fascinado a la masa. Pero, eso sí, tarde o temprano, la misma masa que quedó fascinada, ha acabado reclamando buenos guiones. Las historias han tenido que volveral rescate. Y algo me dice que esto volverá a pasar. Y pronto.

4 Comments El valor de la espectacularidad

  1. Planeta Oli

    Mmmm… aún no he visto «Avatar». La veré, y opinaré. De hecho, quería verla en «no-3D», porque me han comentado que no merece mucho la pena la experiencia de las gafas en esa película (a diferencia de «Coraline»).

    Siempre que James Cameron descubre una técnica, hace una «película piloto», como ocurrió con «Abyss», y su perfeccionamiento en «Terminator 2». Si «Avatar» nos va a llevar a otra cosa, no veo que haya nada de malo en que lo rentabilice.

    Eso sí, no creo que tardara 12 años en hacerla. Se tiró 8 descansando, y 4 haciéndola. Lo curioso es que él mismo afirma (creo que con orgullo) que escribió el guión en ¡dos semanas! De entrada, eso huele me mal.

    OLI I7O

    PD: Perdón por el comentario tan largo.

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  2. Alberto Lacasa

    OLI I7O,

    No le quites ni una coma, que ya me está bien 😉

    Una cosa, a mi que se rentabilice me parece fantástico. Y, es más, si lo que la gente quiere ver es esto, tampoco tengo nada que decir. Yo sólo digo que esto es lo fácil y que tiene poco valor intrínseco. Pero para gustos…

    Es verdad que en esos 10/15 años, él los ha dedicado en buena parte a desarrollo de tecnología. Y eso es cierto que no se hace en 2 semanas. Pero el valor narrativo que eso tiene es 0.

    Y respecto a escribirlo en 2 semanas… No lo sabía. Pero me lo creo. jeje.

    Gracias por comentar!

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  3. Luis

    Una vez más, todo lo que sea decir (con todo el tacto, salvedades y consideración que se quiera) que Avatar es una mierda, me produce una profunda satisfacción. Sí, ya sé que no es exactamente lo que has dicho pero es mucho mejor interpretarlo así.

    No sé si lo dije en el anterior comentario, pero pagando quinientos millones hay que ser rata para escatimar dos duros a un guionista. Joder, si parece mi ex-jefe. Por otro lado, y hablando del 3D, a mi no me aporta nada. Ni en esta peli, ni en las otras dos que he visto (Up y Polar Express). Yo creo que el 3D aún tiene que encontrar su sitio. Es como los sintetizadores, que cuando inventaron tardó un tiempo en encontrarse de qué forma había que hacer música con ellos. Con el 3D, lo que pasa es que las películas se siguen rodando con las mismas ideas y lenguaje (cinematográfico) de siempre: el de una proyección en 2D. Supongo que con el tiempo se irán puliendo las técnicas y el lenguaje 3D.

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  4. Alberto Lacasa

    Luis, estamos de acuerdo. Hasta ahora el 3D no ha aportado demasiado a las historias.
    De todas formas, sí que es verdad que el 3D deja huérfano de uno de los trabajos más importantes de la fotografía. Ellos hablan de que las imágenes deben ser legibles, lo que acaba por traducirse(simplificando mucho) en iluminar los bordes de los personajes y objetos importantes para separarlos del fondo con los famosos contras.
    Pero eso se ha hecho porque la imagen era 2D y debía parecer 3D. Ahora que ya es 3D, ¿tiene sentido la iluminación que hemos hecho hasta ahora? Mi respuesta es… no tengo ni idea. Pero tiene sentido pensar que van a haber cambios.
    Todo este rollo viene a que quizás no te ha aportado nada porque la iluminación aún no sabemos cómo hacerla. Estaría bien que un fotógrafo arrojara luz (nunca mejor dicho) sobre este tema.

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