Alberto Lacasa

Audiovisual, política y más allá

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guion y cine

El deseo inalcanzable

El deseo es la materia prima sobre la que crecen la mayoría de las ficciones, y pocos son más poderosos que el sexual. Suntuoso, empuja nuestro ánimo por derroteros con destinos cubiertos con niebla de la incerteza, donde se agazapa la frustración de lo que nunca sucederá.

“Deseando amar” es uno de los films que mejor lo expresa. Sus dos protagonistas y vecinos son engañados por sus parejas. Tratando de reconstruir la relación de sus conyuges se despierta en ellos un deseo casi imposible de contener. Sin embargo, sus anhelos sólo tienen cabida en su imaginación porque los separa un velo tan transparente como irrompible.

La relación entre Su Li-zhen y Chow Mo-wan es el arquetipo de la imposibilidad. De las miradas que se quieren curzarse pero pasan de largo. Del contacto físico interpuesto a través de objetos, que devienen casi en caricias. Sólo consuman por vía interpuesta, a través de sus parejas.

Hay quien dice que “Deseando amar” es la mayor alegoría del amor no realizado de la historia del cine. Sin embargo, la historia está llena de amores imposibles. En unas ocasiones los limitan las circunstancias. En otras, la maldad. Sin duda, quien mejor encarna ese papel es la femme fatale, que expresa sus mejores virtudes en el thriller. Multitud de protagonistas renuncian a su amor tras reconocer que sólo les llevará a un callejón sin salida. O a la muerte. Otros no conseguirán escapar a sus fauces, como el protagonista de “El ángel azul”, que acaba convertido en el ridículo payaso que ignora al inicio del film.

Otras veces, la conquista inasequible no necesita más que una subtrama para manifestarse con toda su fuerza. Así lo demuestra Bergman en su soberbia “Gritos y susurros”. En su cine es constante la confusión del amor carnal y el parentesco. Pero si hablamos estrictamente de pasión, Maria, el personaje interpretado por Liv Ullman, y David, el doctor de la familia al que da vida Erland Josephson tiemblan cuando están a solas. Una pulsión que no va a más porque la rechaza él.

Maria no es, ni de lejos, el primer personaje femenino que sueña con imposibles. Las raices prototípicas de este personaje se nutren, sobre todo, del cliché romántico de las novelas del s.XIX, como “Madame Bovary” de Flaubert, una de las primeras protagonistas dispuestas a engañar a su marido y con una sensualidad expresiva y profunda.

Sin embargo, mi obra favorita sobre la imposibilidad amorosa es la ópera de Wagner “Tristan Und Isolde”, una obra introspectiva donde el amor no consumado de sus protagonistas los lleva, incluso, a la muerte. La ópera, de cuatro horas de duración, explora los límites de un amor en la que el contacto les está prohibido. La tensión se palpa en cada nota de la composición, que ya anuncia el famoso acorde de Tristan sólo unos segundos después del inicio del espectáculo.

No será hasta el final que ese amor se sublime a través de la muerte de los protagonistas. En especial, la de ella es la última pieza y, a mi juicio, una de las más espectaculares de la historia de la música. Para vivir el crescendo es mejor escuchar la obra completa, pero el Liebestod no necesita nada más para embargarnos y, poco a poco, llevarnos, con ella, hasta los cielos en un clímax apoteósico.

Wagner ofrece una solución a los deseos imposibles; la muerte. Una propuesta que sólo entraña belleza en la ficción. La vida, menos prosaica, no requiere de estos extremos. Pero hay algo de verdad en la sugerencia del compositor alemán. ¿No es la frustración una forma de muerte de una parte de nosotros? ¿De un algo que pudo ser y, finalmente, no fue?

Los deseos inalcancables son dolorosos y angustiantes. Pero también son los ojos entreabiertos de Liv Ullman, la mano de Maggie Cheung acariciando el marco de la puerta, la mirada de Tony Chiu-Wai Leung, o la orquesta ahogando la voz de Isolda. Esto es, la ficción tiene la fuerza de convertirlo en algo hermoso y sugestivo. Y, por si fuera poco, exorziza nuestros propios fracasos.

Economía

“¿Por qué fracasan los países?” De Daron Acemoğlu y James A. Robinson

¿Por qué algunos países son tan ricos y otros tan pobres? ¿Qué diferencia a los que crecen, y disponen de una clase media fuerte y acomodada, de aquellos donde la mayor parte de la población apenas subsiste? El ensayo clasifica los países en dos grandes grupos: los inclusivos y los extractivos:

  • Las naciones inclusivas son aquellas que tienen unas instituciones que descentralizan la riqueza y el poder. Los poderes políticos permiten que la gente use sus recursos de forma libre, lo que empuja a la aparición de emprendedores y, con ellos, la innovación.
  • Por el contrario, las naciones extractivas son aquellas en las que el poder, ya sea político y/o económico, tiende a concentrarse. Sus élites luchan contra la destrucción creativa porque pone en riesgo su statu quo. Como consecuencia, matan la innovación y, con ella, el crecimiento económico.

Los autores consideran que liberalismo económico y político sólo pueden ir unidos. Tanto da si el poder emana de la política y una excesiva capacidad de extraer riqueza del sistema productivo, o de un poder económico con capacidad de protegerse a través de influir sobre el poder político. Ambos son caras de una misma moneda y tienen el mismo final: pobreza.

El libro se apoya en multitud de ejemplos históricos, como La Gloriosa a finales del s.XVII, la revolución inglesa que favoreció la aparición del parlamentarismo, o los squartters en Australia. Estos son sólo dos de los muchos que ponen para mostrar cómo la aparición de instituciones inclusivas revierten crecimiento y redistribución de riqueza.

El libro es una delicia. De lo más interesante que he leído en tiempo y se lo tengo que agradecer al gran Juan Sobejano, que me lo recomendó hace unos meses (lo acabé hace también algún tiempo). Es fácil comprarle la tesis central, sobre todo para un liberal como yo: lo más nocivo para una sociedad es que las instituciones sean tan poderosas que controlen las leyes y se apoderen de los recursos. Poderes menos centralizados generan círculos virtuosos y su contrario espirales de pobreza.

Sin embargo, cuando choca con la realidad, no resuelve bien el embate. Es fácil decir que en la mayoría de los países africanos y latinoamerica tienen gobiernos extractivos que hacen sufrir a sus ciudadanos. Pero el crecimiento de China, el paradigma de país de planificación central y poco dado a las libertades individuales, contradice sus argumentos. Simplemente lo zanjan con que su crecimiento topará con un techo cuando su mano de obra deje de ser barata.

El análisis sobre China es superficial porque hay un pecado escondido en su planteamiento. Tratan como sinónimos sociedad inclusiva y sociedad capitalista. Los autores pintan la línea entre los países con mercados libres y los países con mercados socialistas. Y ahí creo que cometen un error. Primero, porque impide entender el éxito de China y concluir que, necesariamente, es un éxito efímero. Pero, sobre todo, porque impide la autocrítica y sesga el análisis del éxito al presente: obtener éxito es ser exitoso ahora. Quién sabe si el éxito con fecha de caducidad será el nuestro…

Hubiera deseado que analizaran el escenario que muchos economistas dicen que vivimos: el mercado libre ha traído muchas bondades. Negar eso es negar una evidencia. La práctica totalidad de los países libres son capitalistas. Sin embargo, todos los indicadores GINI nos dicen que la riqueza se está concentrando en esos mismos países. Mucha gente que innovó en el pasado, ahora en el poder, tiene los mismos incentivos que esas clases extractivas que describe el libro. ¿Pueden acabar las sociedades libres ahogadas por culpa del “premio” que otorga a los que más aportaron en el pasado? Hoy mismo las GAFAM se pelean por seguir controlándonos. ¿Canibalizan el sistema de libertades convertidos en la nueva clase extractiva?

Los autores ni plantean esa cuestión. Para ellos, la razón que explica el éxito o fracaso no es multifactorial. Sólo responde a una discusión binaria: sociedades inclusas o extractivas. Si inclusivo y capitalista es lo mismo, no hay más que decir. El resto de cuestiones sencillamente son irrelevantes. Por ejemplo, ignoran en qué medida el bloqueo que algunos países ejercen sobre otros empobrece a los segundos, o cómo algunos de los recursos de los países pobres acaban drenando a los países ricos a través de relaciones dudosas entre poderosos occidentales y estructuras políticas corruptas. ¿Qué parte de ese extra de crecimiento de las sociedades “inclusivas”, y que redundaba en construir sociedades aún más libres, tiene que ver con la “exportación” de la pobreza y extracción a través de formas modernas de esclavismo?

Los autores despachan deprisa que la geografía no es una variable que condicione la economía de los países. Ponen ejemplos como Sonora, una ciudad cruzada por la frontera entre EEUU y México. La parte de la ciudad en el norte es rica, la parte en el sur pobre. Así, concluyen, la geografía no es un elemento crítico para explicar el éxito o fracaso de un país. Sonora u otros ejemplos, demuestran que la geografía por si sola no explica la pobreza de los países, pero eso no quiere decir que sea irrelevante. Sorprende que no expliquen por qué los países tienden a agruparse según su riqueza. Si la geografía no incidiera de ninguna forma en las posibilidades de éxito de un país, deberíamos esperar una distribución de países ricos y pobres más repartida.

Las evidencias sustentan la tesis central: las sociedades inclusivas (¿podemos llamarlas abiertas de mente?) tienden a ser más receptivas a la innovación y, por tanto, al crecimiento económico. Sobre todo, es más agradable vivir en ellas. Sin embargo, es simplificador equiparar capitalismo y libertad y considerar que las interacciones entre estados y las condiciones iniciales no juegan ningún papel relevante.

guion y cine

“Me cago en Godard!” de Pedro Vallín

Una de las lecturas más estimulantes que ha caído a mis manos en tiempo es “Me cago en Godard!”. Lo más brillante del ensayo de Pedro Vallín es la absoluta obviedad de su tesis central que, sin embargo, pasa desapercibida para la mayoría de nosotros. Como en el cuento de Andersen nos señala que vamos desnudos, aunque con menos inocencia que el niño del relato. 

Vallín afirma que, impregnada de soberbia marxista, la crítica europea castiga el cine de Hollywood y premia, desde su atalaya, historias de personajes ensimismados en problemas burgueses del yo. A sus ojos, los films norteamericanos son más emancipadores y anticapitalistas. El texto despliega multitud de ejemplos con los que justifica sus argumentos. 

Acierta y mucho. Retrata con gracia y mala leche al público de arte y ensayo. Les (me) pone delante de un espejo con un reflejo arrogante y altanero. Pero creo que falla en un aspecto importante y, como amante del cine que critica, no puedo sino agarrarme a ello. ¡Qué difícil se me antoja expresar que acepto su argumentario y, sin embargo, hacer este post poniendo el acento en las discrepancias! Este nudo gordiano puede deshacerse inspirándose en el amor por la controversia que destila el autor.

Estoy alejado de posiciones marxistas, pero quizás, como el niño russelliano, y sumergido en el ecosistema europeo, disfruto más con el cine de Auteur que con el blockbuster. No por ello voy a discutir lo indiscutible. El cine europeo tiende a construir personajes con conflictos de identidad que sólo se dan cuando el estómago no ruge. Es cierto que hay un indisimulado sentimiento de superioridad en la sentencia de que el cine de Hollywood es escapista, pero eso no lo hace necesariamente falso. Géneros como el western o el cine de superhéroes quizás son emancipadores, pero invitan al individuo a asumir responsabilidades que hemos convenido otorgar a lo público. 

Sea como fuere, es cierto que no hay razón para sentirse culpable por disfrutar de un blockbuster. Al contrario, celebro con efusión cada vez que me pasa. Y es que el gran problema de Hollywood no son sus valores. Al fin y al cabo, los snobs que nos emocionamos con “El triunfo de la voluntad”, de Riefenstahl, no nos damos de alta en el partido nazi el día después.

El gran problema es la repetición de fórmulas hasta la extenuación. No niego que el libro me ha hecho cambiar mi perspectiva sobre los remakes con su acertado e interesante análisis de la tradición cuenta cuentos de la costa oeste americana. Pero discrepo en que esa sea la razón central por la que hoy la industria abusa de la repetición. Cuando una fórmula que le funciona, la explora hasta desgastarla y convertirla en un tedioso sinfín de convencionalismos. Y, al ritmo de producción que sigue, este desgaste se produce en un poco puñado de años. La última vez que fui al cine hace un par de semanas, de seis trailers, tres eran historias de superhéroes. Exprimir hasta que el tedio lleva a los espectadores a un nuevo género… 

Quizás la autoría es soberbia, voluntad de apartarse del populacho y encarecer la obra. Pero no sólo. Es en el cine de autor donde se explora fuera de los marcos preestablecidos, donde se juega con los límites del relato, donde se experimenta. También hay convencionalismos y conforts para el público que se siente cómodo en lo supuestamente alternativo. Pero deja un espacio para la verdadera exploración. Allí se encuentran los márgenes en los que construyen las fórmulas que, con una década de decalaje, Hollywood explota hasta la saturación. ¿O puede explicarse el New Hollywood sin la Nouvelle Vague? ¿El cine negro sin el expresionismo alemán? ¿El cine contemporáneo sin los Sundance Kids? Hollywood es tan business que no puede permitirse innovar.

La industria piensa en beneficios y hace bien. No les pido que asuman un rol que no es el suyo. Pero, ¿qué sería del cine comercial si no fuera por los Auteurs soberbios que exploran los límites del medio? Así pues, son dos mundos que se quieren y se odian. Que se reprochan y se envidian. En definitiva, que se necesitan.

personal

“El poder del mito” de Joseph Campbell

Hace pocos días acabé de leer “El poder del mito”, que reproduce unas conversaciones entre Joseph Campbell, prestigioso experto en mitología comparada, y el periodista Bill Moyers. El libro desarrolla la tesis de Campbell, conocida por su primer ensayo El héroe de las mil caras, de enorme influencia en la narratología moderna.

El ensayo mantiene dos ejes centrales. En primer lugar, redunda en la conocida idea de que todos los mitos, en realidad, explican la misma realidad adaptada a las necesidades de cada sociedad. Cuando estudias narratología es habitual considerar que todas las historias son ulisíacas. Un héroe parte de su hogar con el objetivo de mejorar la sociedad. Este viaje físico no es más que una metáfora de un viaje interior que transforma al protagonista y su entorno. Estas tesis son las que, luego, utilizará Christopher Vogler en El viaje del escritor, un libro imprescindible si quieres construir relatos.

El segundo concepto es consecuencia del primero y de carácter más religioso o trascendente. Campbell se pregunta si la constatación de que todos los mitos responden al mismo relato y, por tanto, a las mismas necesidades humanas subyacentes, no hace anecdótico el relato mito en sí. ¿Qué sentido tiene ocuparse de la literalidad del relato cuando lo fundamental es cómo este ayuda a las personas y las sociedades a alcanzar un bien superior?

En términos más prácticos para nuestra realidad, Campbell sostiene que el mito de Jesucristo, desde sus enseñanzas hasta su muerte y resurrección, se expresan en otras regiones del planeta con mitos similares. Todas ellas ofrecen la misma respuesta. Según él, herramientas para trascender. Unos lo hacen a través de la meditación y otros a través de la oración, pero el objetivo es el mismo. Si esto es así, ¿hay que considerar de forma literal, por ejemplo, la ascensión a los cielos? ¿O no es más que la forma concreta en la que el mito cristiano construye la metáfora del viaje interior?

Por tanto, para Campbell la espiritualidad es fundamental, pero la idea de Dios no tiene sentido fuera del ser humano. No discute la realidad del mito. Más bien al contrario. Le preocupa el qué y no el cómo. No importa Jesucristo, sino como, a través de la oración, podemos explorar nuestro trascendente.

Como ateo, la considero una reflexión muy interesante. Comparto la idea que el ser humano necesita ver más allá. La única enmienda que le hago es que, el hecho de que sea una necesidad antropológica no es necesariamente consecuencia de la existencia de una espiritualidad real.

drama / peliculas

“The Assistant” de Kitty Green

Julia Garner interpreta a una secretaria junior que trabaja para un gran magnate del mundo del cine. Ella sueña con convertirse en una productora. Sin embargo, su sueño puede tener un precio alto. A través de una de sus largas jornadas laborales, descubrimos con ella los indicios que apuntan a que su jefe es un depredador sexual.

Inspirada en el famoso caso de Harvey Weinstein, Kitty Green dirige un relato sutil, donde casi todo lo relevante sucede por elipsis. Parece como si tratara de construir la antítesis de los macguffins de Hitchcock. Cada pequeño objeto y cada silencio es significante y aporta un pequeño detalle para reconstruir a un depredador. Son estas nimiedades las que describen a un personaje que se mantiene siempre fuera de campo.

Esta propuesta, bien ejecutada, impulsa la película hacia un guion con mucha materia prima para su actriz protagonista. Precisamente la falta de texto pone el foco en el juego expresivo y Garner lo desarrolla con solvencia. Situaciones cotidianas y conversaciones intrascendentes las aprovecha para mostrar cómo aumenta su desasosiego a cada nueva revelación. Todo ello no hace más que remarcar los diálogos que sí son fundamentales para empujar la historia. Rebosan de dramatismo y complejidad. Es muy notable la escena donde ella expresa sus impresiones a un ejecutivo.

La fotografía, muy naturalista, pero, a la vez, muy subjetiva, se alinea con el punto de vista de la aspirante a productora. La banda sonora es acertadamente inexistente. Historias así no necesitan subrayar lo que ya es, de por sí, dramático y real.

“The Assistant” pone sobre la mesa un retrato con el que explorar los déficits que nuestra sociedad aún tiene por resolver para ser igualitaria.

personal

“Los dos Papas” de Fernando Meirelles

La película situa al Papa Francisco y al emérito Benedicto XVI en una conversación fictia previa a la renuncia al cargo del segundo. Bergoglio quiere renunciar, cansado de una Iglesia que no cuida de los más débiles y Benedicto trata de convencerlo que, si lo hace, dañará la imagen de la institución.

La película mezcla la teatralidad de “La duda” con unos debates sobre el papel que debería jugar la Iglesia y el Vicario de Cristo como máximo exponente, que recuerdan a los que Guillermo de Baskerville tiene con Jorge de Burgos en “El nombre de la Rosa”. Y, como sucediera en el clásico de Eco, los dos modelos de Iglesia chocan a través de dos figuras carismáticas y, en este caso, reconocibles por todos.

La historia está razonablemente bien trenada y los diálogos fluyen, a pesar de que asumen el riesgo de estar contados en tiempo real, lo que tiene un mérito considerable. El texto, además, lo remachan las interpretaciones que, a ratos, brillan.

Donde la película se encalla para mi gusto es en la construcción de los personajes. Benedicto es casi tan temible como Jorge de Burgos y Francisco más santurrón que Guillermo. Después de la flojísima “Francisco, el Padre Jorge”, el documental de Wenders “Francisco, un hombre de palabra” y esta de Meirelles, al Papa Francisco le habrán hecho todas las hagiografías antes de morir.

Meirelles no es santo de mi devoción. “Ciudad de Dios” me interesó más, pero quizás es mejor que los otros films suyos que he visto (me decepcionaron “A ciegas” y “El jardinero fiel”). Debo, eso sí, tacharle que califique su film de “inspirado en hechos reales” porque sabe que muchos interpretarán la reunión como real. Me pregunto a qué tipo de Iglesia achararía una conducta así.

Política

Nuestro Vox de cada día

Desde que vimos un pabellón madrileño lleno de gente interesada en lo que decían los líderes de VOX, ocupan portadas y portadas. Hay una especie de mezcla de asombro, interés por entender el fenómeno y un mayor o menor grado de temor sobre lo que su éxito significa para nuestra sociedad.

Comprendo la preocupación y la necesidad de preguntarnos por qué están teniendo un éxito tan rápido, pero creo que debemos reflexionar hasta qué punto es necesario y bueno dedicarles tanto tiempo en nuestros informativos.

La comunicación en la política tiene dos ingredientes fundamentales: frame y agenda. Es decir, de qué hablas, en qué términos y cuándo lo pones sobre la mesa. Estos dos ingredientes hacen ganar y perder elecciones. Siempre se dice que un partido de gobierno sólo puede perder el poder precisamente por esto, porque tiene una gran capacidad para condicionar el frame a través de la agenda política del gobierno.

Si cuando Vox cuestiona las políticas de igualdad, partidos políticos y agentes sociales critican las medidas propuestas, les estamos sirviendo en bandeja el control de la agenda. Y, lo que es peor, les damos control total en la definición del frame. En primer lugar, convertimos la cuestión en susceptible de ser puesta en duda. Sobre un tema donde había consenso social, si hoy quieres hacer un debate público, tienes que darles sitio en defensa de la pluralidad de ideas. Involuntariamente, estamos legitimando su posición.

Además, el debate se hará en los términos que han decidido. Esto les permite defender mucho más fácilmente su tesis. El uso de las palabras determina los procesos lógicos que seguimos y, por lo tanto, las conclusiones a las que llegamos. Así, debates que se estaban cerrados, ahora vuelven a ser actualidad.

La aparición de VOX mueve lo que se considera “normal”, que, en política, se convierte en la centralidad. Si de verdad los medios de comunicación están tan escandalizados como parece, quizás deberían tratarlo como un fenómeno marginal. O dejará de serlo.

Política

La amenaza de Vox

Cuando Pedro Sánchez ganó la moción de censura, lo consiguió con el apoyo de los partidos soberanistas. Lo hizo sin necesidad de tomar compromisos porque los partidos nacionalistas catalanes entendieron que con un gobierno del PSOE sería más fácil comunicarse e incluso llegar a acuerdos.

Ha habido algunos cambios. No se puede negar que, como mínimo, los dos presidentes se sientan cara a cara públicamente. Ciertamente, aunque los gestos han sido pequeños, es mejor que lo que teníamos.

Sin embargo, como el PSOE esconde cada gesto que tiene con Cataluña para sufrir menos desgaste, no hace el fundamental; exigir que los cargos que sí dependen directamente de ellos, fiscalía y, sobre todo, abogacía del estado, apuesten por mejorar las condiciones de los presos.

Es en este contexto que el gobierno socialista nos pide que apoyemos los presupuestos de 2019. Si no se aprueban, tal vez el gobierno caerá antes de tiempo, y luego lo pagaremos en forma de gobierno con la derecha del PP, el anticatalanismo de Ciudadanos y los fascistas de Vox.

Este es el escenario que nos dibujan: 155, eliminación de las autonomías*, desaparición de TV3 y el fin de la inmersión lingüística en las escuelas. A cambio, nos ofrecen una pequeña parte de las mismas inversiones que el gobierno de Madrid lleva prometiendo desde principios de este siglo. Es decir, muy poco.

Y tienen razón en que el costo de tener un gobierno con las derechas desbocadas y los fascistas es enorme para los catalanes. Pero… ¿Y para el partido socialista? ¿Qué coste tendría? ¿En qué posición queda el partido? ¿Y su líder? ¿Quién, de toda esta generación de políticos, puede sobrevivir a lo que sucederá si gana esta derecha?

El costo de no gobernar es enorme también para el PSOE. Especialmente para su aparato. Tampoco consideran ni la generosidad ni el desgaste que supuso para los partidos soberanistas el apoyo gratis que les dieron. Por lo tanto, si quieren aliados en Cataluña, tendrán que ganárselo. Sin negociación, todos pagaremos las consecuencias. Ellos también.

*Me puntualizaban en twitter que la constitución y la dificultad de modificarla, ahora jugaría en favor del catalanismo porque Vox no podría hacer desaparecer las autonomías. Tiene razón. Lo que sí podrán hacer es vaciarlas de poder porque las autonomías se han “rellenado” a través del artículo 150.2 de la constitución. Son “transferencias” que el estado ha concedido después de negociaciones, pero, desde el punto de vista legal, son leyes aprobadas por el parlamento español. De la misma forma que las han concedido, las pueden revocar sin necesidad de negociar nada con Catalunya. Las competencias autonómicas no están protegidas por la constitución, de manera que eliminar las autonomías es muy difícil, pero vaciarlas de contenido y hacerlas inservibles, muy sencillo.

Política

Porra electoral 21D

Para aproximarme a los resultados, he hecho un par de cálculos por separado. En cada caso he utilizado criterios no contradictorios, pero sí algo diferentes, por lo que obtengo resultados algo distintos.

Primera porra:

La primera porra la baso más en intuiciones y, por supuesto, en lo que indica la demoscopia. Aún así, para entender bien los resultados que propongo, hay que asumir algunos principios en los que baso mis expectativas:

  • Asumo que la participación va a subir, tampoco en los términos que algunos medios insisten. Mi cálculo se basa en casi un 78%. Implica 3 puntos más de participación y una participación de los residentes alrededor del 81% (esta cifra es la que nos darán la noche de las elecciones).
  • Sabemos, grosso modo, que el 1 de Octubre participaron más de 2,25 millones de personas, de los cuales, más de 2 millones votaron sí. Algunos votos no se contabilizaron porque fueron requisados. Sólo que entre los votos requisados y la gente que se quedó en casa por miedo a votar rozaran el 10%, estaríamos hablando de unos 2,2 millones de síes y 2,5 millones de soberanistas.
  • La mayor parte del voto soberanista no independentista irá a CeC y la mayoria del voto del sí irá a JxC, ERC y CUP. Parte del sí irá a CeC.
  • JxC tiene el candidato más atractivo del soberanismo y ERC más credibilidad. No sólo por la independencia. También les es más fácil explicar su pasado.
  • Entre el unionismo, C’s no se percibe como tan casposo como el PP y el PSC va a recuperar voto, además de rascar buena parte del voto de Unió. De todas maneras, percibo un voto oculto superior en el PP que en C’s o PSC. De hecho, las encuestas miden un grado de voto oculto, sobre todo en C’s, que estoy convencido que no se corresponde con la realidad. Lo explico en este post.
  • CeC está en medio y, con toda la que ha caído, no parece la mejor posición para afrontar estas elecciones.

Estos son los resultados que he obtenido:

Incluso creo que me he puesto en un escenario que, en mi opinión, no es favorable al soberanismo. Los independentistas no obtienen los 2,2 millones de síes, ni la suma con comunes, tampoco llega a los 2,5. Los partidos unionistas crecen muchísimo. Aún así, el resultado que obtengo da una mayoría absoluta justa al soberanismo. Veo estos resultados como un suelo para los soberanistas.

 

Segunda porra:

El segundo escenario lo he construído en base a flujos entre partidos. En vez de hacer los cálculos en función de los anteriores criterios, me he fijado en cómo creo que pueden moverse los votos entre partidos.

  • La mayor parte de JxS acabará entre JxC y ERC.
  • La mayor parte de  C’s será fiel a C’s.
  • En el PSC también creo que el voto será bastante fiel, aunque una parte pequeña creo que irá a CeC y una aún más pequeña al soberanismo (ERC).
  • CSQP perderá votos, que se repartirán entre votos prestados: indepes (a ERC), y españolistas entre PSC y C’s.
  • Al PP también le costará aguantar. Parte del voto creo que se irá a C’s y PSC.
  • CUP volverá a ceder voto a ERC, que era voto prestado.
  • Unió es una de las grandes claves. Una parte muy importante irá al PSC. Pero otra, por ideología de clase, irá al PP (españolista) y a JxC (catalanista).
  • Ya que todo el mundo está de acuerdo en que aumentará la participación, he considerado nulo el flujo de votantes de partidos a la abstención. También el flujo entre bloques.
  • Otra de las claves es la abstención. He contado con que el 20% de los abstencionistas votarán. Además, he tenido en cuenta que, entre los abstencionistas que esta vez votarán, predominan los unionistas. En las elecciones de 2015 ya se incorporó mucho voto abstencionista. Aunque en una proporción menor que entre los votantes de siempre, JxS+CUP incorporó más voto que PSC+PP+C’s. Esta vez he contado que el nuevo voto unionista será algo superior al soberanista (50% para PSC+PP+C’s y 40% para JxC+ERC+CUP). Esto nos lleva a una participación de casi el 80%.

Este es el cuadro de flujos:

En este caso, los resultados serían los siguientes:

Porra electoral por flujos 2017

Estos resultados son aún mejores para el soberanismo y, aún así, siguen por debajo de los 2,2 millones de votos. Estoy seguro que muchos unionistas piensan que los abstencionistas son todos suyos. Asumiendo la misma participación y que todo el nuevo voto fuera unionista, JxC+ERC+CUP obtendrían 68 diputados, la mayoría absoluta. ¿Y si sólo el 30% del nuevo voto fuera independentista? Haría falta una participación superior al 85%, que implica un 87,5% de participación entre los residentes en Catalunya. Las dos cifras me parecen imposibles.

 

Porra definitiva

Así, he hecho una porra media entre los dos resultados, que es la siguiente:

Porra Elecciones catalanas 2017

Los pequeños cambios responden a:

  • Entre JxC y ERC intuyo que el nombre de Puigdemont tiene mucho peso. La CUP creo que resistirá y que, incluso, una parte pequeña del voto de JxS lo recogerán.
  • Entre el PSC y C’s también debía escoger entregar un escaño a uno u otro y he optado por C’s por el efecto bandwagon, es decir, por la percepción de victoria que se respira a su alrededor.

El día 21, ya no podremos especular más. Entonces hablaremos lo algo aún más imprecedible y difícil de gestionar: ¿cómo administrar los resultados?

Política

Las encuestas del 21D

Encuesta La Vanguardia 10/12/2017

(Encuesta de La Vanguardia del 10/12/2017)

Las encuestas de estos días apuntan 3 tendencias claras: C’s y PSC suben muchos escaños, la mayoría independentista no está garantizada y el PDCat recupera posiciones respecto a ERC. Tengo reservas respecto a las previsiones que hacen. Trataré de desarrollar de dónde surgen mis dudas.

La participación

Se apuntan participaciones de hasta el 85%. Son cifras mucho más altas que se han dado siempre. Estas elecciones serán especiales, pero las de 2015 también lo fueron y la participación fue del 74,95%.

Además, estos datos tienen algo de engañoso. Esta cifra incluye los votantes residentes en Catalunya y los residentes fuera de España con derecho a voto. Si analizas cuál fue la participación de los residentes en Catalunya, la participación sube al 77,44%. Si queremos llegar al 80% de participación, necesitamos que los residentes aumenten su participación 2,56 puntos, una subida del 3,3%. Es creíble.

En cambio, el voto exterior sólo participó el 7,45%, lo que significa que debería multiplicar por 10 su participación. Es verdad que el número de personas respecto al total es pequeño (3,5% del censo). Pero, en estas cifras de participación tan altas, una parte pequeña desmovilizada obliga a grandes incrementos en la que sí lo está. Para llegar al 80% de participación, o se incrementa el voto exterior una barbaridad, o la participación en Catalunya ha de superar en mucho el 80%. En 2015 y para llegar al 80% de participación, hubiera hecho falta una participación del 82,68% de los residentes en Catalunya. Supone una subida de 5 puntos. Superar mucho estas cifras, no parece realista.

El censo

Este año el censo aumenta en 43.130, de los cuales 28.779 en el extranjero. El censo aumenta en un 7’7% y más de la mitad está en el colectivo que hemos dicho que vota menos. Por tanto, una nueva barrera para incrementar la participación.

Mucha de estos nuevos votantes son gente joven, donde el apoyo al soberanismo es mucho más alto que la media. Además, durante estos años, habrá muerto gente mayor (en Catalunya, mueren unas 60.000 personas cada año), donde el unionismo recibe más apoyos. Parece razonable pensar que esta nueva parte del censo sea, mayoritariamente, soberanista. Y no sobre el incremento neto (los 43.130), sino sobre los muchos más necesarios para compensar las muertes.

El trato de los datos

La tercera es la “cocina” que hacen de los datos. En las encuestas, PSC y C’s suman un crecimiento de casi 10 diputados. Estos no se explican por las caídas de Comunes y PP, por lo que sólo caben 3 explicaciones.

1. Flujo de voto soberanista a voto unionista
Si el voto entre bloques, soberanistas y unionistas, fuera permeable, esta podría ser una explicación. Pero no lo es. Los votantes de un lado y otro mueven su voto entre partidos de perfil nacional idéntico, pero no abandonan una identidad para abrazar la otra, al menos no de forma notable. Por tanto, queda descartada.

2. Ley d’Hondt

La ley d’Hondt no es del todo proporcional. Si hay una fuerza con muchos votos, tiende a beneficiarla. Como JxS obtuvo casi el 40% de los votos y este paquete de votos se lo van a repartir dos partidos, algunos defienden que se beneficiará al resto de partidos. Por supuesto, entre ellos C’s y PSC.

Pero este efecto fue nulo en las pasadas elecciones. He probado de repartir de forma equitativa los votos entre ERC y PDCat y la suma de diputados que obtienen es la misma.

Hondt Catalunya 2015

Quizás repartidos de alguna otra forma, subiría o bajaría algún diputado. En ningún caso, justificaría el crecimiento de PSC y C’s.

 

3. La mayoría silenciosa

Sólo nos queda que todo el nuevo voto y el de Unió sea para ellos. Las encuestas llegan a esta conclusión a través de la “cocina”. Es verdad que el PP, C’s y ahora también el PSC son los partidos con más voto oculto. Es lo que jusificaría que, aunque sólo el 7% de los ciudadanos dicen que votarán C’s en la encuesta del CIS, le otorguen una intención de voto del 18,2%.

He aquí la famosa “mayoría silenciosa”. Ya se utilizó durante años para explicar el diferencial de participación entre las elecciones catalanas y las españolas. También explicaba el voto dual; los catalanes votan más fuerzas catalanistas en las catalanas y más españolistas en las generales.

Lo que sucede es que, como hemos visto, en las elecciones de 2015 ya subió la participación y se superó las participaciones de las españolas. El “nuevo voto” quizás era silencioso, pero no era unionista. O no tanto como se esperaba. El nuevo voto JxS+CUP era superior al nuevo voto PSC+C’s+PP, aunque en un porcentaje menor que entre los votantes “de toda la vida”. Si asumimos que la participación puede subir entre 2 y 5 puntos, es una barbaridad pensar que será todo voto unionista.

 

El 8 de octubre

Creo que el error fundamental de las encuestas se esconde en la sobre estimación del voto oculto del PSC y, sobre todo, de C’s. Las correcciones al alza de las fuerzas españolistas ha funcionado siempre y es correcto hacerlas. Pero creo que los correctores utilizados hasta ahora pierden utilidad tras la manifestación españolista del 8 de octubre. Allí mucha gente perdió la vergüenza a sacar la bandera española. A partir de este momento, no tiene sentido esconder el voto. Sobre todo en Ciudadanos, con un voto más joven y desacomplejado.

 

Entonces, ¿qué?

Publicaré mi porra de cara a las elecciones. Quiero acabar de afinar los resultados que estimo. Pero sí me atrevo a decir que no veo grandes diferencias con el Parlament que tenemos a día de hoy.