Alberto Lacasa

Audiovisual, política y más allá

Política

Això no tocava (en la política)

Jordi Pujol

Pujol nos ha escondido durante 34 años una herencia en negro de su padre. Nadie duda de la relevancia política del personaje y de la convulsión política que puede comportar. ¿Qué consecuencias tendrá en pleno crecimiento del soberanismo en Catalunya?

Yo creo que el catalanismo se haría un flaco favor si pensara que esto es neutro. No señores, esto puede cambiar una parte de la ecuación. Y de una parte importante; aquella parte de indecisos que inclinarán la balanza a un lado o a otro. Para saberlo con seguridad, deberíamos contestar dos preguntas; ¿Qué harán los partidos catalanes a partir de ahora? Y, ¿Qué han hecho nuestros representantes hasta ahora?

Que nadie dude que el ataque a Pujol  es, a la vez, un ataque a una concepción de Catalunya y al «proceso». Sería naif pensar que esto ha salido a la palestra justo ahora por casualidad. En derecho penal existe lo que se conoce como el principio de oportunidad; ¿en qué momento se hace público que se está investigando un hecho?

Por eso Jaume Barberà ha repetido muchas veces que a la independencia se va «net i polit» (limpio y pulido). Porque es evidente que el Estado utilizará todas sus herramientas para destruir nuestros símbolos y ganar la batalla. Si nuestros líderes no van «nets i polits», nos saldrá toda la suciedad.

Por eso, que se trate de un ataque, no puede ser excusa para no hacer lo que se ha de hacer. Si Pujol tenia cosas escondidas, con independencia de si es o no un ataque a las pretensiones de una parte de la sociedad catalana, hemos de actuar con contundencia. Esto responderá a la primera pregunta que me hacía: ¿Qué harán nuestros políticos?

Por lo que parece, CDC ya está poniendo el cortafuegos. Creo que no tenemos alternativa: CDC ha de distanciarse de su figura y debería desaparecer el cargo de presidente honorífico del partido. Y respecto al govern, retirarle los beneficios de los expresidentes, también la consideración de MHP.

Los medios de Madrid aprovecharán todo este escándalo para hacer descarrilar el proceso. Las portadas de estos días demuestran que continúan sin entender (o sin querer explicar) lo que pasa. Insisto: este proceso no lo controlan los políticos. Es la calle. Si los medios de la capital del Estado quieren respuestas, que salgan a la calle…

Dice Eduard Voltas en su libro «Carta a un indeciso» que la independencia no es la solución a todos los problemas. Esta parte del discurso indepedentista, que yo considero mayoritario entre los que quieren la secesión y que está alineado con lo que dicen nuestros líderes políticos, en Madrid no se explica.

Pero de la misma forma que reconocer que la independencia no nos hará vivir en un paraíso nos refuerza, si nuestros políticos son débiles en este caso, el argumentario unionista se reforzará.

Aún queda por contestar la segunda pregunta. Si los negocios de Pujol quedan en esto; una herencia no regularizada, yo creo que la historia será indulgente con él. Al final, es una figura muy poliédrica. Si resulta que los negocios iban más allá, entonces dependerá del volumen. Pero la mácula costará que se vaya, si es que alguna vez lo hace.

Ahora, si los negocios de Pujol salpican toda la estructura de CDC y esto afecta de manera directa o indirecta a la actual cúpula, preparémonos. Porque esto desestabilizará al partido de gobierno. Si no hubiera consulta (escenario más que posible) y todo esto acaba en plebiscitarias, ERC no podrá pactar para presentarse junto con un partido con la imagen de sus líderes manchada por la corrupción. ¿A quién votará la derecha catalanista? ¿Quién ocupará este espacio político y qué posicionamiento tendrá frente a una posible DUI? No lo sabemos.

Francesc Marc Àlvaro escribió un libro en 2003 donde hablaba del clan Pujol y ya apuntaba que algunos hijos tenían negocios opacos. En especial Junior, Jordi Pujol Ferrusola. El famoso hijo de la Camarga. Dentro de la ansiedad que tengo, me tranquiliza que alguien escribiera en aquella época (y no ahora) que Mas puso distancia entre Junior y él.

Si al final del camino, el independentismo no tiene operatividad política, aunque sea mayoritario, la independencia no será viable. Por descontado, un fracaso de este tipo de razones no haría que todo el mundo se borrara del proyecto. Pero oportunidades como la que estamos viviendo no aparecen cada día. Quizás deberemos esperar algunos lustros.

La persecución de los Pujol se ha producido cuando más interesaba a las estructuras del Estado. Nuestra actitud pasada y futura marcará la influencia en el «proceso». Puede reforzarnos si hacemos bien las cosas. O destruirnos y hacer que perdamos muchos años. Decía una campaña de la época del Pujol presidente: «el trabajo mal hecho no tiene futuro, el trabajo bien hecho no tiene fronteras». Ahora más que nunca.

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