Alberto Lacasa

Reflexiones sobre televisión y cine

Empresa y vídeo online

Series de televisión online autorreferentes

La semana pasada, en Alt1040, colgaron el primer episodio de una serie que se llama Ikea Heights creada para Channel 101. Merece la pena verla;

IKEA Heights from DaveAOK on Vimeo.

Hay varios aspectos que me parecen interesantes;

1º/ El primero es obvio; la escasez de recursos alimenta la imaginación. La serie es de lo más divertido y la propia incapacidad de poder montar un plató lleva a utilizar Ikea (sin pedir permiso) como fuente de espacios. En si, es brillante. Además, ha enriquecido la historia porque que la empresa en la que trabaja el protagonista sea de cojines, te hace dibujar una sonrisa.

2º/ Como siempre, y como hemos dicho varias veces, uno de los elementos clave es la posibilidad de la distribución de los contenidos de forma libre. Utilizar vimeo, como es el caso, o cualquiera de las otras posibilidades de webtv tipo youtube, blip… es clave en la estrategia para que todo el mundo conozca lo que haces.

3º/ Voy un poco más allá. Antes he comentado que, a priori, tener que hacer uso de Ikea nace de la necesidad. Pero la clave de la cuestión es; ¿cómo aprovechar esa “desventaja”? Estamos acostumbrados a que, en las ficciones (ya sean series de televisión, películas…), las partes irrelevantes se eliminan. Es lo que se conoce por elipsis. Y una de esas partes que suele desaparecer es la parte donde los personajes se desplazan de un lugar a otro. Pero cuando te ves obligado a grabar en Ikea, lo que sucede es que esos desplazamientos sólo pueden realizarse por en medio de las estanterías. Mostrarlo le da un tono cómico y, lo que normalmente es irrelevante, pasa a tener cierto interés.

Quizás a alguno le parezca pretencioso pero yo no puedo evitar que los paseos entre las estanterías de esta serie online, y toda esa gente mirando, me recuerden a cierto cine de vanguardia. ¿No le veis similitudes, por ejemplo, a la serie sobre USA de Lars Von Trier? Me refiero a Dogville y Marderlay. Tampoco dejaría de lado las sobreinterpretaciones que hacen los actores parodiando los culebrones de televisión.

No hay duda de que, lo que nace como las ganas de contar algo, se convierte en parte de la construcción de los nuevos lenguajes audiovisuales, en puro metalenguaje. Obviamente, todo esto no es culpa de internet. De hecho, el cine toda la vida ha explorado nuevas formas de contar cosas. Lo que sí está haciendo internet es poner fácil la distribución a un montón de gente con talento pero sin recursos que pueden ofrecer trabajos que pueden ser vistos por la audiencia, cosa que el cine y la televisión convencional sí dificultaban eso. Y ello acelera ese proceso de investigación.

Por cierto, esta no es la única serie de Channel 101. Merece la pena echarles un ojo.

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