Alberto Lacasa

Reflexiones sobre televisión y cine

personal

La independencia gana y no lo sabe

Palau de la Generalitat

Ya tenemos el nuevo Parlament. Los resultados han sido una sorpresa. CiU ha obtenido unos resultados mucho peores de los que cualquiera podría esperar y, en paralelo, el secesionismo se ha mantenido como hegemónico a pesar de la alta participación.

Hace unos días publiqué un post donde intentaba dar algunas de las claves. Decía que sería un error pensar que una derrota (moral) de CiU significa una derrota del independentismo, como dan a entender los medios de Madrid. Yo sacaría las siguientes conclusiones:

Por un lado, a CiU le ha salido el tiro por la culata. Ha fracasado en su objetivo. Pretendía consolidar su posición en una época difícil para la gobernabilidad, y el nuevo parlamento exige acuerdos que la complican aún más.

Pero no puede tampoco olvidarse una serie de cosas: Ha más que duplicado la segunda fuerza política en votos absolutos. Y ha conseguido mantener el control sobre el gobierno en una época en la que absolutamente todos los gobiernos se ven barridos cuando llegan las elecciones.

Por último, Mas tiene una gran virtud. Dice las cosas como son. O, al menos, como le parecen. Con una franqueza cristalina. La lectura que está haciendo CiU de la caída me parece muy inteligente y alejada del típico cinismo al que estamos acostumbrados. Sin eso, las elecciones le hubieran ido peor.

Respecto a la cuestión del soberanismo, que no os engañen. El triunfo del independentismo es espectacular. En Catalunya, para las elecciones autonómicas había menos participación que en las generales siempre. El mito era que los que no votaban era porque eran españolistas y no se sentían representados. Esta vez no se han quedado en casa. ¿Y cuáles son los resultados?

1.768.810 personas han votado partidos que reclaman la independencia frente a 1.278.689 que se oponen. Rozando los 500 mil votos de diferencia. Digerid eso. Da igual si los escaños son 2 menos.  Hacen mayoría absoluta de sobras. Y si se contrastan estos datos con los de las anteriores elecciones y teniendo en cuenta que CiU ha pasado de una posición ambigua a una posición netamente independentista, esto es lo que sucede: el independentismo ha incrementado su apoyo en 243.886 votos frente a 210.236 votos unionistas. Vuelve a ganar el independentismo.

Es verdad que presuponer que esos serían los votos favorables a la independencia y los contrarios es muy atrevido. Ni todos los votantes de CiU votarían a favor ni todos los del PSC votarían en contra. No he incluído los de IC ni en un lado ni en otro. Ni, por supuesto, los de las fuerzas extraparlamentarias excepto los de UPyD que sí sabemos qué quieren a este respecto. Lo que sí podemos inferir es que los catalanes no le temen a una independencia.

De todas formas, entiendo que hay un juego de minar la “moral” del rival. Entiendo que ahora la prensa y los políticos que controlan la capital del Estado vendan que el soberanismo no funciona. Doy por hecho que ese será el mensaje por mucho tiempo. Si se quedan sólo en eso se estarán equivocando. Volverán a ningunear al independentismo y ello no hará más que aumentar su apoyo social.

La tercera lectura es que la gobernabilidad será muy complicada. Apoyar a CiU puede ser un harakiri para ERC. CiU puede hacer algunos gestos por la vía de aumentar los impuestos a los ricos, pero los recortes seguirán siendo inevitables. Quizás la disyuntiva de ERC sea un futuro prometedor para ellos o un futuro que prometen para el país.

Creo que el proceso sufrirá un parón a no ser que ERC de verdad decida ir a muerte. Mas ha quedado debilitado. Pasearse por Europa explicando el proceso no es una opción. A no ser que le apoye Junqueras. Por primera vez en la historia, la primera y la segunda fuerza son independentistas. Este es un cambio espectacular. La imagen de un pacto CiU y ERC podría verse como un proyecto de país muy potente. La primera y la segunda fuerza política apostando por el proceso.

Pero para los que no queréis la independencia aún tenéis esperanza. Las fuerzas catalanistas han acostumbrado a no ser demasiado capaces de colaborar. Así que me cuesta ver el pacto CiU+ERC. Sin ese pacto, no veo posible el proceso. Y tampoco la gobernabilidad. Vienen años difíciles. Y, al menos, hasta navidades la incertidumbre será máxima.

¿Cuál es el verdadero riesgo del independentismo desde mi punto de vista? Las ideas necesitan líderes creíbles. Entre otras cosas, el secesionismo ha crecido porque lo lidera gente potente. Si ahora, ya sea porque el país se vuelve ingobernable o porque gobiernan y lo hacen mal, podría sufrir un retroceso. Ahora, más que nunca, lo tienen que hacer bien.

Si los políticos catalanes actúan como se presupone que harán, el proceso se podría paralizar por unos cuantos años. El proceso entra en una vía incierta. El españolismo, habiendo perdido, se ha apuntado un tanto. Pero la corriente de fondo sigue. Quizás lleve más tiempo. Pero si las cosas no cambian, seguirá creciendo.

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