Alberto Lacasa

Reflexiones sobre televisión y cine

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Qué es un McGuffin

Como he hablado algunas veces de lo que es un McGuffin, últimamente a propósito de Lost, he decidido hacer una pequeña definición.

Un McGuffin es un elemento en la trama que genera suspense. El espectador se interesa por ello pero, en realidad, es sólo un elemento que tira hacia adelante la historia.

Hemos visto muchas películas en las que un personaje lleva encima una información; ya sean unos documentos, un microchip o una arma secreta. Por ejemplo, en el Informe Pelícano, Julia Roberts escribe un documento del que no nos dicen su contenido hasta que se acaba la historia. Una vez terminada, ¿en qué hubiera cambiado la historia si, en vez de un desastre ecológico se hubiera tratado de una nueva medicina poco saludable o de un arma para acabar con el mundo? En nada. Esos documentos son un McGuffin.

El que inventó el término fue el rey del suspense; Alfred Hitchcock. En el libro El cine según Hitchcock, donde Fraçois Truffaut lo entrevista, define McGuffin de la siguiente manera;

“La palabra procede del Music-hall. Van dos hombres en un tren y uno de ellos le dice al otro;

“¿Qué es ese paquete que hay en el maletero que tiene sobre su cabeza?”.

El otro contesta: “Ah, eso es un McGuffin”.

El primero insiste: “¿Qué es un McGuffin?”.

Y su compañero de viaje le responde “Un MacGuffin es un aparato para cazar leones en los Adirondacks”.

“Pero si en los Adirondacks no hay leones”, le espeta el primer hombre.

“Entonces eso de ahí no es un McGuffin”, le responde el otro.

Y, aunque sólo sea una frase, viene un spoiler del final de Lost;

Dicho esto, ¿Alguien puede negar que la isla de Perdidos es un McGuffin?

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La isla de Lost

La isla es una de las claves de Lost. Desde el primer episodio se mostró misteriosa, cuidadosa de no mostrar todas sus cartas desde el minuto uno. En la mayoría de historias, si cambias el “decorado”, la narración permanece intacta. En Perdidos, sin la isla no hay nada.

¿Cuál es el factor clave de la isla? Su magnetismo. Y cuando hablo de magnetismo no me refiero a eso a lo que Desmond tiene tanta tolerancia. No. Me refiero a que los personajes parecen vivir dentro de una especie de burbuja incapaz de ser atravesada. Y que todo aquel que la atraviesa se ve abocado a volver a entrar.

Para conseguir este efecto, los guionistas han desplegado un buen puñado de recursos. En su mayoría son elementos que bien podría haber colocado un ser humano. Pero la coincidencia de tantos elementos atractores hace creer que “hay algo más”.

Hay muchos; desde un oso polar en medio de una selva tropical o el magnetismo pasando por una secuencia que hay que escribir para no acabar con el mundo. Pero el más importante son los números. Son un factor clave porque tienen algo de misterioso y parece ser un elemento clave en la atracción de los personajes a la isla hasta el punto que Hugo cree muchas veces que todo es por culpa suya.

Los números son un claro mcguffin (yo diría que la propia isla es el mayor mcguffin de la historia). Aquello que Hitchcock definió como un elemento no relevante de la historia que ayuda a pegarle un empujón adelante. En este post hablo más en concreto de los números de Lost.

No sé si todo esto sería suficiente. Por eso, los guionistas optan por montar una guerra luchando por la isla en función de unos supuestos poderes que te otorga pero (ahora lo sabemos) sin que nadie sepa muy bien cuáles son estos poderes. Nosotros pensábamos que algunos nos lo ocultaban. En realidad sabían lo mismo que nosotros; nada.

A eso juntemos que los enfermos se curan y que John Locke no deja de repetirnos que la isla es especial. Es inevitable que nosotros también nos lo planteemos.

Parte de las frustraciones de los espectadores respecto a Lost es que no han acabado de contar los secretos de la isla. Parece ser que muchos fans hubieran preferido conocer los mecanismos y los por qués de su singularidad. Creo que se equivocan…

La isla es un misterio. Total. Sus mecanismos no los conoce ni el que suponíamos que los conocía; Jacob. Su encanto radica justo ahí, en su sorprendente relación con el entorno.

De haber contestado a esas preguntas, hubieran quitado a la isla de su valor más importante. Cualquier respuesta, cualquier esfuerzo por mostrar sus entrañas hubiera llevado a la isla a convertirse en una más.

Desde mi punto de vista, el punto más débil de la historia es lo más cercano a explicar cómo funciona la isla; la gruta de la luz. La verdad es que me pareció un poco “cutre” y me preocupó lo que podíamos acabar viendo ahí dentro.

Por fortuna no vimos nada más allá de una piedra que hacía de cerrojo. Volviendo a la explicación de las mistery boxes, por fortuna, los guionistas de Lost no nos abrieron la última caja misteriosa; la que lleva a la frustración.

Estoy seguro que Lost acabará contestando muchas de las cosas que han quedado sueltas en libros y similares que acabarán de rentabilizar el producto. Pero yo no necesito esas respuestas. Me basta mi relación con esa conocida/desconocida isla.

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Lost y el tiempo narrativo

No hay ninguna duda que uno de los factores de éxito de Lost es el tratamiento que hace del tiempo. Y no estoy hablando de nuestro tiempo sino del tiempo narrativo (que suele conocerse como tiempo cinematográfico aunque en este caso no se trate de cine todo y estar  rodado como tal).

Nuestro tiempo es rígido, impasible. Avanza siempre al mismo ritmo, con la misma cadencia. El tiempo narrativo, en cambio, es mucho más elástico. Una sola imagen pueden ser un montón de años mientras que un minuto puede dilatarse eternamente.

En el anterior post sobre Perdidos, he comentado que se ha conjugado muy bien la metodología de las mistery boxes (no vuelvo a explicar lo que es, pero puedes leerlo aquí) con el uso del tiempo. En esencia, parece evidente que un buen uso del tiempo puede ser muy útil para mostrar sólo aquella parte del pasado del personaje que te interesa y esconder aquello que luego será un recurso interesante para el futuro.

Si recuerdas, la primera, segunda y tercera temporadas ayudan a presentar a los personajes. Partimos de un presente en la isla y vamos retomando los pasados de los personajes siempre rebobinando hacia su pasado. Es decir, cada nuevo episodio nos muestra elementos más “viejos”. Así, nos cuesta mucho descubrir por qué Kate es perseguida o cómo Desmont conoce a Penny.

No sólo era un buen recurso para tener preguntas abiertas (¿por qué Kate es perseguida?) sino que, a cada nuevo flash back cambiaban nuestra percepción de los personajes. Por ejemplo, Jin acostumbrábamos a leer muy distintas sus voluntades en cada uno de los flash backs.

Con el final de la tercera, llega uno de los mayores ejercicios de sutileza (con alguna trampa, es cierto). Todo el capítulo final asumimos que es un flash back hasta que nos descolocan con el encuentro entre Kate y Jack y descubrimos que se trata de un flash forward, es decir, un salto hacia adelante en el tiempo.

Con ello, la cuarta temporada juega con inteligencia una dialéctica pasado-futuro. Basándose en el equívoco, no sabemos si las escenas son del pasado o del futuro. La mayoría son del futuro, pero eso no es una garantía. Y, además, también juega con una de las mejores mistery boxes de toda la trama; los 6 de Oceanic. Sabemos que 6 han salido de la isla y esperamos que los flash forwards nos digan cuáles.

Todo ello con un añadido. Así como los flash backs iban del presente a un pasado más lejano, los flash forwards de Lost hacen el camino inverso; del futuro al presente (la isla). Es decir, otra mistery box; El “We have to come back, Kate” (“Tenemos que volver, Kate”) queda justificado después de, en los siguientes capítulos ver un montón de cosas mucho más próximas a la experiencia de la isla.

Llegado este punto, como espectadores dimos por hecho que ya no había más opciones de juego con el factor tiempo narrativo. Y nos equivocamos. Hasta el arranque de la 5ª temporada somos nosotros, los espectadores, los que mediante la estructura narrativa viajábamos al pasado y al futuro de los personajes. Pero en la 5ª temporada son los propios personajes los que sufren esos saltos. Así, toda la historia la vivimos en presente pero cambiando el “contexto histórico”. Apasionante…

La sexta temporada empieza después que diéramos por hecho el estallido de una bomba nuclear en la isla. Eso llevó a la conclusión acertada de que los personajes volverían a coger el vuelo del avion como si nada hubiera pasado. Eso le dieron los guionistas para satisfacer las vanidades a los espectadores. Pero sólo era una nueva trampa…

Lo desconcertó sirviendo esta historia continuando también las tramas en la isla. E incluso comenzamos a utilizar una palabra que no sé si antes existía para describir un montaje en paralelo de presentes simultáneos en el tiempo pero no en el espacio para el mismo personaje; flash sideway. Y nos pasamos 15 capítulos convencidos de que se trataba de eso…

Volvía a ser interesante; pensamos que con los flash backs, los flash forwards y los saltos de los personajes no había más alternativas narrativas en relación al tiempo. Nos enseñaron que nos equivocábamos. También existen los flash sideways. Ahora sí, ya no había más opciones.

Pero a 10 minutos del cierre descubrimos que ese sideway no es un presente simultáneo sino una trama ¡atemporal! ¿Cómo llamaremos a eso?

Puede que si tuvieran que seguir la serie serían capaces de encontrar nuevas fórmulas pero, más allá de bromas, Lost ha significado un claro avance en el tratamiento del tiempo narrativo.

Los “excesos” en el uso exótico del montaje temporal obligaba a la serie a seguir dos reglas casi obligatorias;

Cada vez que había un salto temporal (esto puedo garantizarlo en los últimos episodios y diría que se repite en toda la serie) la banda sonora era la misma. Una especie de “música” (por llamarlo de algún modo) muy inquietante. De esa manera, como espectadores, se nos dispara el resorte de resituarse en el nuevo espacio-tiempo.

También obligaba a distinguir muy bien visualmente los flash del presente. Pero esto en Lost era relativamente fácil porque la trama principal transcurría en una isla tropical y el resto de historias en la ciudad. Así, sólo ver la ciudad sabíamos que habíamos cambiado de espacio-tiempo. De haber hecho los saltos dentro de la misma isla, nos hubiera sido mucho más difícil y confuso. De hecho, la quinta temporada, con dos tramas en diferentes épocas dentro de la isla era algo confusa. No estamos preparados para eso. Todavía…

Por último, añadiría que uno de los personajes ha parecido condensar algunas de las características de la isla y su relación con el tiempo. Desmond era, por ese motivo, uno de los personajes más importantes de toda la serie. Muy interesante su particular relación con el tiempo, que se articula casi como una auténtica máquina del tiempo; es la constante.

En cualquier caso, Lost es uno de los mejores ejercicios que jamás se ha hecho sobre el tratamiento temporal de la narrativa. Con él nos han manipulado, engañado y sorprendido. Pura esencia de lo que es contar un cuento…

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Lost, the end

Y se acabó. Para bien y para mal. Un aroma; costará que volvamos a tener entre manos una obra de este calibre. Y una seguridad; hemos sido partícipes y disfrutado de una obra maestra sin ningún tipo de paliativo (a pesar de pequeños defectos). Algunos momentos han pasado a la historia de la televisión como; “We have to come back, Kate” o la aparición de Jacob.

Si no la has visto, te recomiendo que la veas y te envidio por lo que vas a vivir. Pero te prohibo que sigas leyendo. Cualquier cosa que descubras de más será un desastre para tu futuro goce de una serie enorme. Lo dejo bajo tu responsabilidad.

Antes de empezar esta última temporada hice un post dando mi propia teoría que luego analizaré. Antes preguntémonos qué es lo que ha hecho tan grande a Lost. Yo diría que es una suma de 3 factores; la isla como misterio, el uso de las mistery boxes y el tratamiento del tiempo cinematográfico (o televisivo, claro).

Las mistery boxes es una metodología que propuso J.J. Abrams, el creador de la serie. Lo explico con más detalle en otro post, pero en esencia consiste en ofrecer a los espectadores cajas cerradas sin que este sepa lo que hay dentro. Y, cuando se la abres, lo que ha de encontrar dentro es otra caja misteriosa.

A ese “truco”, que genera ansiedad por abrir la nueva caja sorpresa, se le suma el factor tiempo. Durante las 6 temporadas hemos visto cómo los guionistas utilizaban flash backs, flash forwards y los cada vez más conocidos flash sideway (dos tramas simultáneas en el tiempo pero no en el espacio para un mismo personaje) con mucha inteligencia generando la necesidad de respuestas.

Por último, la isla; una isla que se ha establecido como protagonista real de la historia. Donde se ha librado lo que parecía una guerra entre el bien y el mal aunque, al fin, no ha sido tan así. Y, sobre todo, llena de misterios que no llegan a resolverse porque (afortunadamente) no nos dan todas las claves.

¿Afortunadamente? Por supuesto. Cualquier respuesta que hubieran dadolos guionistas de Lost nos hubiera llevado irremediablemente a topar con algo que ya nos han contado en alguna película o libro. Y eso es el mejor atajo a la frustración. A la sensación de haber caído en lo fácil. Sé que mucha gente se siente decepcionada justo por no haber recibido una respuesta clara a las preguntas. Con el tiempo las darán (en otras formas no seriales). Pero a mi no me interesan.

Las tramas permitían una dialéctica muy divertida entre ciencia y fe, que se rompe en el último capítulo de la 5ª temporada. Y era así como los fieles debatíamos si la isla era un centro de ciencia o de conexión con las divinidades.

¿Y el último episodio? Para mi, la guinda. Un gran cierre para una serie que había generado unas expectativas increíbles. Lo analizaré con detalle en otro post, pero creo que es absolutamente fiel al resto de la serie. Un ejercicio brillante de volver a tomarnos el pelo con inteligencia hasta el último minuto.

¿Y mi teoría? Cuando empezaba esta sexta temporada defendí que el enfretamiento acabaría siendo entre Jack y John. En eso no me equivoqué. También deduje que Jacob acabaría siendo el “bueno” (en aquel momento lo habían presentado más bien como el malo). Lo que no acerté (tampoco tenía ninguna pista) fue que la serie iba a proponer la trama “flash” en paralelo a la isla.

Analizaré algunos aspectos de Lost por separado para poder profundizar un poquito más; el tiempo, la isla o el último capítulo me parece que lo merecen.

No puedo despedirme sin antes preguntarme por la posibilidad de alguna especie de secuela, precuela o spin off. Dudo que fuera inteligente hacer eso y no tengo ninguna idea de si se lo han planteado. No descartaría una precuela que hablara de la fundación Hanso o Iniciativa Dharma. Sobre todo si a alguno de los implicados en el asunto tiene algún problema económico. Ya sean los productores o la televisión.

P.D.: La cena estuvo genial aunque luego Cuatro (o quien fuera) nos la aguara un poco. Conste que ya les he perdonado. Intentaron algo muy difícil y es de agradecer.

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Lost & BBQ

Como sabéis, ayer se emitió el último episodio de Lost pre-noche final. Y, tras él, nos quedan 2 horas (episodios) y media para que todo esto se acabe. Y estoy casi tan ansioso como antes del Barça-Sevilla que, para mi, decidía la liga. Que nadie se preocupe porque no pienso contar nada clave. Es más. este último episodio aún no he tenido la oportunidad de verlo.
Para celebrar y disfrutar de este final, me han invitado a una fiesta que promete casi tanto como el propio capítulo. Cenita con carne a la brasa, horas de charla, alguna que otra copilla y, a las 6, todos sentados frente a la televisión. No me digáis que no os doy envidia…
El problema vendrá el lunes, claro. Todo un día de trabajo con unos ojerones de campeonato. ¡Ah! Por cierto, por la tarde tengo que ir a grabar a un precandidato a las elecciones del Barça. Ya veremos cuánto café necesito para recuperarme. Pero la ocasión se lo merece. (pues va a ser que no, que el lunes es la segunda pascua, y en Catalunya es fiesta. Aunque la entrevista imagino que seguirá en pie)
Aún no sabemos qué pasará al final. Por ahora, mi teoría del final, al menos, se le parece. Claro que debo confesar que tampoco arriesgué mucho.

No descarto algún megagiro en los últimos 5 minutos de este culebrón. Pero a priori parece que están cerrando todos los hilos. De hecho, yo diría que lo más relevante está explicado (con la falta de algún pequeño matiz). Y, además, es importante que cierren bien las historias personales. Ya me pasó con el final de Battlestar Galactica, que algunas personas me dijeron que el final era un poco frío, anticlímax. Yo no estoy de acuerdo. Básicamente lo que sucede es que hay tantas tramas que cerrar que los últimos 15 minutos son postclímax, algo a lo que no estamos demasiado acostumbrados.
En el cine las películas casi nunca acaban con el clímax. Colocan siempre una escena corta al final para que podamos rebajar el grado de tensión. Es como una escena de salida. Esta suele explicarnos lo que les pasa a los protagonistas tras la apoteosis del clímax.
En las series el problema es que hay tantos personajes que esos microfinales se alargan mucho. Y es verdad que dejan una sensación rara. Con Lost es posible que pase algo parecido. Y más con lo que les ha pasado esta temporada a los personajes…

En todo caso, tengo muchas ganas de ver cómo acaba todo. Prometo comentar la serie como un todo la semana que viene desde un enfoque más narrativo del que suele hacerse. Y, después, quién sabe si volver a disfrutarla entera con todas las claves en la mano…

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Lost e internet

Hoy arranca la sexta y última temporada de Lost, recupero una entrevista que hicieron a Damon Lindelof, uno de los 3 creadores de la serie. El periodista le pregunta por la influencia que internet ha tenido en la serie. Él dice que es imposible cuantificar el efecto multiplicador que puede haber tenido la red sobre el éxito de la obra. Lo que sí que, para él, es obvio (y yo también lo creo) es que la posibilidad de, tal como se acaba el episodio, compartir tus impresiones ha cambiado las reglas del juego.

A parte de la parte que más me preocupa, que es la relación con internet, me llama la atención que la gente que es capaz de crear estos éxitos tan rotundos no acaben de saber muy bien qué hace diferente al producto con el que han explotado. Lo demuestran casos como el de Flash Forward que, buscando repetir modelo, ha provocado una desorientación muy seria en los guionistas.

Si queréis, podéis recuperar la entrevista entera en El Pais aquí.

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Mi propia teoría de Lost

Como muchos sabéis, soy un viciado de Lost, serie que empieza su última temporada mañana. Me costó mucho decidirme a verla pero las circunstancias facilitaron que la engullera en muy poco tiempo hasta la 4ª temporada. La quinta ya la vi tal y como iban estrenándose los episodios. Y espero con gran ansiedad la nueva temporada.

No he podido evitar, imagino que como todos los fieles, intentar descubrir cómo acabará la serie. Tengo una propuesta y me apetece compartirla. No tengo ni idea de si irá por ahí o no. Pero sí que os advierto a los que no os gusta leer teorías que no sigáis (y ya no digamos aquellos que NO hayáis llegado al final de la 5ª). No tengo ni idea de si hay publicadas o no teorías similares a la mía porque yo soy de los que se niega a leerlas.

El final de la 5ª temporada supuso un quiebro con el último episodio con la aparición de Jacob. Parece obvio que la historia tiene que tomar un giro. Al menos, los intereses de la gente han cambiado. Preguntémonos por qué.

Hasta ahora nos preocupaba; ¿cómo pueden pasar las cosas que pasan en la isla? Lo que sucede es que, en el momento en el que aceptamos que hay una especie de seres divinos o semidivinos que controlan la isla, esa pregunta deja de tener importancia. Por eso los espectadores (al menos la gente que yo conozco) ahora está mucho más preocupada por el desenlace de los protagonistas; ¿deberán sacrificarse? ¿Volverán al punto donde estaban sin conocerse y como si no hubiera pasado nada?

Demos un paso atrás y hagámonos dos preguntas clave; ¿Qué sabemos? y ¿De qué ha ido la serie de verdad?

Sabemos que la isla la controlan dos personajes antagónicos donde, al menos uno de ellos, se ha corporizado, al menos una vez, en un muerto. Sabemos por el trailer que todo ha sido una especie de partida de ajedrez, donde los protagonistas han sido sólo piezas. Queda reforzado por dos elementos; uno obvio, el trailer de la sexta temporada. El otro mucho más sutil y que demuestra que el desenlace está claro desde  el día uno; la partida de Mahon (¿se llama así?) que John juega con Walt. ¿Es casual que Jacob y “el otro” vistan uno de negro y el otro de blanco? ¿Y que John sea blanco y juegue, precisamente, con el niño negro? Lo dudo.

¿Y sobre qué ha ido de verdad? Hagamos un esfuerzo por olvidarnos de las aventuritas, de los enfrentamiento entre “indígenas” y “los otros”, bombas atómicas, piratas… En mi opinión, si desnudas Lost, lo que queda es; razón vs. fe. Diría más; el perpetuo enfrentamiento entre Jack (razón) y John (fe). No sólo eso, el primer episodio de la segunda temporada, a modo de anuncio de la temática real de ese ciclo de episodios, se titula hombre de ciencia, hombre de fe.

¿Y ahora qué tenemos? Resulta que nos encontramos con dos divinidades enfrentadas, como John y Jack. Es más, una de ellas se ha corporeizado en John. Esa corporeización ha “matado” a Jacob (que en el último episodio nos han presentado un poco como el causante del mal). Y aquí viene, para mi, el siguiente paso lógico; si John y Jack han simbolizado el enfrentamiento, John es ahora “la otra” divinidad (no sé cómo se llama) y Jacob ha perdido su cuerpo… Jack “asumirá” el papel de Jacob y se enfrentará definitivamente a John.

Lo que sucede es que Jacob ha sido presentado como el malo y eso es incompatible con otorgarle ese rol a Jack. Intuyo que este no es más que otro truco de la serie y que acabarán girándolo. De hecho, no olvidemos que el padre (resucitado) y la hermana de Jack corren por la isla. Parece muy probable que jueguen un papel clave en este cambio.

¿Y qué suerte correrán los protagonistas? Si me lo preguntáis como espectador mi respuesta es “no tengo ni idea” y me muero por saber si Jack y Kate acabarán juntos (lo mismo siento por el resto de tramas). Me inclino por pensar que acabarán juntos. Veo difícil de justificar (aunque no imposible) la idea esa que me han comentado que puedan volver al punto donde se conocieron de forma forzada y vivan sus vidas como si no se conocieran. Yo me inclino por pensar que saldrán con alguna cantilena que habrán insinuado pero no expresado claramente con el fin de sorprendernos.

Pero si la pregunta de cómo acabarán los protagonistas me la hacéis como guionista; es irrelevante. Cualquier final es válido. Y nadie va a acabar insatisfecho en función del final de los personajes si lo importante (lo que yo propongo como enfrentamiento entre Jack y Locke, pero que pudiera ser otra cosa) está bien planteado. Lo único que veo obligado (y reconozco que no tiene por qué ser así) es que ha de acabar bien.

¿Qué significa acabar bien? Bueno, que acaben felices, que hayan aprendido algo de este proceso aunque no recuerden nada. Puede ser simplemente que, aun no conociéndose, Jack y Kate se giren como si la cara les sonara y eso les permitiera reconstruir sus destrozadas vidas. La ficción tiene estas cosas…

Soluciones hay mil; desde planteamientos algo trasnochados tipo Matrix (todo el mundo es una mentira de estas dos divinidades o de sus “padres”), un sueño premonitorio en pleno vuelo que cierre la serie de forma circular, o que bajen un montón de Dioses al más puro estilo Jasón y los Argonautas (¿os acordáis de aquellos dioses moviendo a los humanos en un tablero como si fueran piezas de un juego?)…

De todas formas, los guionistas tienen delante un riesgo elevadísimo de caer en un Deus ex machina, del que ya he dicho muchas veces que hay que huir como de la peste. Tratándose de Lost y de lo pesados que están/estamos los fieles, mucho más. Ya lo he explicado alguna vez, pero por si acaso habéis aterrizado aquí por primera vez, un Deus ex machina es una solución sin causa, como si bajara Dios y nos sacara del embrollo. En ficción, todo ha de tener su causa. Nada de tomar atajos narrativos. Y cuando tienes tan a mano seres divinos, como reza el título, La tentación vive arriba y es muy fuerte.

Ya veremos con qué nos sorprenden sus creadores. No sé donde escuché/leí/me dijeron que, cuando J.J. Abrams reunió a los guionistas el primer día les dijo; “Esta es la historia de unos tipos que se pierden en una isla en la que pasan cosas raras y al final lo que pasa es…”. Así que, a juzgar por la imaginación del personaje, la cosa promete. 17 capítulos y la respuesta.

P.D.: Buscando imágenes de Jack y John me he encontrado que una de las teorías más aceptadas van en la dirección que yo indico. Lo que no he visto es que lo hayan hecho desde un punto de vista sobre todo de guión (como es mi caso). Puede que estemos llegando todos a conclusiones similares por caminos diferentes.

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Sí, son los famosos números de Lost, así que, si no has llegado hasta el final de la quinta temporada de esta serie, es mejor que no sigas leyendo.

No hay duda que los creadores de Perdidos han sido muy capaces de generar toda una mitología increíble alrededor de la serie; iniciativa Dharma, Oceanic, singularidades magnéticas, los otros, fundación hanson… Y, entre ellos, destacan los números que hace que Hurley acabe en ese avión en la isla.

Es impresionante la construcción que han hecho alrededor de estos. Les han dotado de un nombre (ecuación de Valenzetti) y de significado a base de relacionarlos con casi todas las cosas que aparecen en la isla (los 108 minutos de la estación del Cisne, los 4 años de Locke en silla de ruedas, la referencia del vuelo 815…).

La pregunta es, ¿de verdad tienen tanta importancia en la historia? Yo estoy convencido de que la respuesta es no. Pensadlo bien.

Muchos años antes, Hitchcock inventó un concepto genial para narrativa; el Mc Guffin. ¿Qué es un Mc Guffin? Sencillamente se trata de dotar de mucha importancia a algún elemento de la historia, que la “empuje” hacia delante pero que, en cambio, no tenga ninguna importancia real. El ejemplo que siempre se pone es el de Psicosis, donde al principio, la historia parece ser la de una chica huyendo de la policía después de un robo cuando, en realidad, va de un asesino enagenado.

Con los números de Lost pasa otro tanto. ¿Qué importancia tienen? Probablemente ninguna. Pero, en cambio, es una zanahoria maravillosa. Nos tiene a todos entretenidos haciendo cábalas sobre su significado e implicaciones. Incluso estoy convencido de que hemos llegado mucho más lejos que los creadores (J.J. Abrams y compañía).

Mientras, ellos aprovechan estas distracciones para sorprendernos con nuevos giros en las tramas por las que no estamos ocupados, asegurando así acertar el tiro.

Desde el punto de vista de guión, me parece delicioso a la vez que perturbador. Cuanto más convencido estoy de que no es más que un juego de manos para despistar, más me pregunto por su significado. Esta claro que yo también he quedado atrapado por su magia.

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¿Quién es J.J. Abrams?

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Todo el mundo está hablando del fenómeno Lost y de su creador, J.J. Abrams. Pero, ¿de dónde ha salido? ¿Es lo primero que hace?

En realidad, y como es obvio, no. Ahora mismo está trabajando en 2 proyectos de televisión más. Fringe, que ya está estrenada y que es algo así como un Expediente X pero sustituyendo los extraterrestres por ciencia. Y en Noviembre se estrena la que parece que ha de acabar sustituyendo a Lost, Fast Forward, que nos situa en un planeta Tierra donde toda la humanidad pierde el conocimiento durante 2 minutos y 17 segundos. [NOTA: Al escribir este post, pensaba que J.J. Abrams estaba detrás de la producción de esta serie, pero es un error]

En cine también son conocidas sus películas Monstruoso y la recién estrenada Star Trek. Pero si buscamos en el pasado, hay otros títulos muy conocidos que tienen una fuerte vinculación con J.J. Abrams. Y algunos puede que os sorprendan porque no responden a la imagen que tenemos de él.

Su arranque fue envidiable escribiendo el guión de 3 películas de mucho éxito. ¿Recordáis aquella comedia lamentable de James Belushi llamada Millonario al instante? Eran principios de los 90. En sólo dos años más, escribió también unos de los dramas más conocidos de principios de los 90, A propósito de Henry, protagonizada por Harrison Ford y Annette Bening. Y después la infumable Eternamente joven, protagonizada por el siempre odioso Mel Gibson, la gran Jamie Lee Curtis y un jovencito Elijah Wood.

Cinco años después escribió otra comedia prescindible Dos chiflados en remojo y una de las más entretenidas películas de aventuras, Armageddon. No está mal, ¿no?

A inicios de la década fundó Bad Robot para dar salida a sus proyectos. En realidad le viene de familia, ya que su padre es productor de cine. Entre muchas otras, produjo el telefilm Nunemberg, sobre los famosos juicios a los nazis y protagonizada por Alec Baldwin. Por cierto, que este ha hecho un par de cameos en producciones de J.J. Abrams. En Felicity hizo de juez, y recientemente apareció en  Star Trek.

En televisión ha producido (y además ha escrito algún guión y dirigido algún episodio) de 3 series de éxito; Felicity, Alias y, claro, Lost.

En los últimos años, parece que tiene ganas de dirigir películas en cine. A mi me parece que ha dignificado mucho Star Trek, aunque  hay que reconocer que también ha dirigido Mision Imposible III y ahora pretende perpetrar la 4ª parte.

De cara a un futuro próximo, ha terminado el capítulo piloto de una posible serie llamada Anatomy of hope, sobre enfermos de cancer en un hospital. Parece que estos días (según imdb), en estos momentos está rodando una película llamada Morning Glory con Harrison Ford y Rachel McAdams y que está prevista para 2010. Y están anunciadas para 2011 una nueva entrega de Star Trek.

J.J. Abrams se ha convertido en un valor en si mismo dentro de la industria. Convertido en productor de sus propias historias, es una de las figuras más relevantes de la actualidad. Estoy seguro, y juego sobre seguro, que su relevancia en el sector seguirá siendo muy fuerte.

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Lost y el accidente de Air France

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Ayer recibí de una amiga el enlace al famoso vídeo en el que la televisión de Bolivia se come uno de los mayores bulos de la historia de la televisión.

Para los que no estéis situados, nada más se supo la noticia que un avión de Air France se había estrellado en el Atlántico sin saber exáctamente el lugar y habiendo perdido el contacto por radio, muchos de los fans de Lost que conozco (yo incluído) nos acordamos de la serie.

La cuestión es que alguno de ellos sin escrúpulos, le coló dos frames del interior del avión estrellándose como reales. Como es lógico, hubo que inventarse una historia para explicar cómo recuperaron la cámara y roza lo surrealista. Según cuentan, la cámara apareció destrozada en una montaña, pero la memoria estaba intacta. Mediante el número de serie de esta, pudieron comprobar que, efectivamente, pertenecía a un pasajero.

Esto abre el eterno debate de hasta dónde contrastar las fuentes periodísticas. Pongámonos en la piel del periodista que recibe esas “fotos”. Es imposible contrastar toda la historia pero tenemos en las manos un posible bombazo. A todo ello hay que sumarle el miedo al ¿y si lo publica antes la competencia?

En este caso, lo que está claro es que no seguían la serie ninguno de los periodistas porque se reconoce a Evangeline Lilly, la tan querida como odiada Kate Austen de Lost.

Os dejo con un extracto de uno de los episodios donde se estrella el avión para que contratéis la información ;). Ojo si alguien tiene interés en verla, “descubre” demasiadas cosas para mi gusto.