Alberto Lacasa

Audiovisual, política y más allá

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guion y cine

MGM quiebra

De hecho, ya no es noticia que la MGM ha quebrado. Parece que la empresa debía 3500 millones de dólares y que era impagable. Así que su stock de películas (alrededor de 4000) y sus proyectos en fase de producción, como El hobbit, se han quedado huérfanos.

Durante casi 100 años, MGM ha producido películas como Mago de Oz, la serie de James Bond, las películas de la Garbo o las de los hermanos Marx. Puede dar lástima pensar en todo lo que queda atrás. De hecho, yo no puedo evitar ponerme algo nostálgico. Y reconozco que no sé muy bien por qué motivo.

Lo que sé seguro es que no hay que preocuparse. Otro se ocupará de su stock de films y, en el futuro, otro ocupará su lugar en la industria. Si eso no sucede será porque, en realidad, no había lugar para él. Duele pensarlo, pero es de sentido común.

Pero este post no es informativo. Otros ya lo hacen bien y mucho más rápido. No os lo voy a negar, nace con un puntito de indignación. ¿Por qué? Pues porque la mayor parte de las cosas que leo por la red dan a entender que esta quiebra se produce por una profunda incomprensión de internet. Y aunque es uno de sus factores, me parece que la gente de “internet” nos estamos mirando demasiado el ombligo. La quiebra de MGM, desde mi punto de vista, es algo más compleja.

Mucho antes de que internet empezara a ser de uso masivo y mucho antes de que descargarse películas de internet tuviera sentido, la industria del cine ya estaba en crisis. ¿Y desde cuando eso es así? En realidad, el cine sufrió mucho durante más o menos, 30 años: de los años 40 con la aparición de la tele hasta los 70 en los que el sector se refunda. O sea, que se reencuentra con el público.

Es a partir de ese punto que tomo interés en la cuestión. Tras este reencuentro popular, la industria topa con nuevas estrategias para llegar a él. Yo me atrevería a decir que, en esencia, el cine descubrió en su enemigo a su mejor aliado; la televisión. Campañas de marketing para dar a conocer sus nuevas propuestas.

Pero la parte más interesante de esta nueva relación con la televisión es que encontraron una vía de negocio; los vídeos VHS. Los ingresos se multiplicaron y, aquí llega la clave, las pocas estrellas de la industria se cobraron su parte del pastel. Los ingresos se estabilizaron pero las demandas de los actores no.

Los economistas saben que cuando un mercado es “muy estrecho” (es decir, cuando hay poco donde elegir) el cliente acaba pagando un precio por encima del valor que aporta. Pero no puedes renunciar a el “producto” porque eso es garantía de fracaso. Así, las productoras pagaban cantidades irrecuperables para fichar a las Julia Roberts y Mel Gibson de turno y garantizar así el éxito. Éxito de público que no económico.

Ese proceso de gastos desmesurados no acaba aquí. La entrada en la era digital provocó una locura por generar los efectos especiales más increíbles. Recuerdo que cuando se estrenó Parque jurásico y Titanic se creaban empresas de FX que, para estar a la última, debían cambiar sus equipos informáticos ultramodernos cada 6 meses. Y quebraban una tras otra.

Y todo ello conlleva una consecuencia casi más escondida (y más debastadora) que las 2 ya comentadas. El público que la industria encontró en los 70’s era joven. Y se especializaron en cine para ellos. Pero la oferta de ocio, en especial para esta generación, aumentó exponencialmente. Sobre todo, las videoconsolas.

Existen más factores que me llevarían a extenderme más; modelos de producción, exceso de exhibidores y el consecuente exceso de copias, partners que están focalizados en otras áreas de negocio que intervienen demasiado en las decisiones estratégicas del sector, estructura de la cadena de valor…

Y es cierto que, en este entorno, llega internet que permite algo perverso: la industria genera algo de valor para el público que puede conseguir… ¡gratis! Y lo terrible es que no saben de qué manera ganar con todo esto.

La industria acabará encontrando de nuevo el camino porque la gente seguirá demandando ficciones. De eso no tengo ninguna duda. Cómo se consumirá ya no lo sé. Pero aunque internet pueda ser la estocada final a una industria en crisis, no es el único factor ni necesariamente el más importante. Dicho con otras palabras, la industria ya venía con la crisis de casa.

No reduzcamos las causas y los efectos de las cosas al ámbito que nosotros, como individuos, tocamos. Internet lo está cambiando todo, eso es verdad. Pero no convirtamos esto en una cosmovisión exclusiva y excluyente de otras realidades. Dejemos de simplificar o nuestras abuelas no entenderán de qué les estamos hablando.

Empresa y vídeo online

youtube, el rey de la semana

¿Cuántas veces hemos escuchado la importancia que tiene el hecho de que el líder del videoblogging encuentre su modelo de negocio? Y en paralelo a eso, en medio de la crisis económica en la que a marchas forzadas nos estamos sumergiendo, ¿cuantas veces no se nos ha repetido que en estos tiempos hay que orientarse a ventas? Sin ir más lejos, en la sesión sobre la crisis del martes pasado en la CAN de la que tantos blogs han hablado.

Si la semana pasada el centro de la noticia en España fue Mobuzz y su campaña, no sé si vital o puramente marketiniana, pero seguro que viral, esta lo ha sido youtube.

No hace muchos días comenté los rumores respecto a que se podrían ver películas en youtube. Esta semana, los rumores se han convertido en noticia confirmada, después de un acuerdo entre la web y la Metro. Los primeros pasos serán tímidos, ya que los dos largos que pondrán para ir haciendo boca son “los 7 magníficos”, que tiene más de 50 años, y “el monje”, una película infame (por cierto, esta última tiene un título divertido en inglés; “Bulletproof Monk”). Pero a mi me parece inteligente. Tanto los unos como los otros saben perfectamente qué dos títulos han elegido y no creo que estén esperando una avalancha de visionados, sino más bien comprobar si el modelo es sostenible. Y lo será sin duda. Con esto se suman al acuerdo con el que ya llegó youtube con la CBS hace poco más de un mes.

Pero eso no es todo, youtube pretende cobrar por los videos patrocinados. Es decir, un modelo parecido al que ya tiene google en su buscador. Yo creo que esto confirma que cuando google compró la plataforma de videos, pretendía mimetizar lo que ya hacía en el buscador.

Definitivamente, se han puesto las pilas y, aunque la situación apunta a que los ingresos de youtube serán menores a lo que esperaban hace unos meses, no creo que tardemos mucho en llegar al punto en el que se les deje de considerar que tienen grandes expectativas para confirmar que son una absoluta realidad. Han sido muchas las noticias en pocos meses, y todas focalizadas en lo mismo; monetización, monetización y monetización.

ACTUALIZACIÓN: Leo en OJO más noticias que dejan claro el esfuerzo de youtube por facturar.