Alberto Lacasa

Audiovisual, política y más allá

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Estrenada mi primera obra de teatro

En el último post hablaba de que este fin de semana estrenábamos una obra de teatro con un grupo amateur que se llama el Xiscle. Y me apetecía compartir la experiencia.

Aunque no de la misma forma, me ha recordado a los rodajes de los cortos rebajando mucho la intensidad. Un corto supone muchas más horas y casi diría más tensión emocional en juego. Pero el caso es que ha condicionado totalmente mis últimos 3 días.

Ahora lo puedo contar; el jueves hicimos un primer ensayo que, para mi, tenía mucho de ensayo general. Como tardé mucho en tener el texto de toda la obra, empezaron a estudiarlo también muy tarde. Eso provocó que en los últimos ensayos había mucho miedo a que el texto no saliera. Y el miedo nos bloqueó. Fue un poco desastre.

Así el viernes empezó la convivencia intensiva. Llegué a Sant Iscle sobre las 6. Era el día de hacer el ensayo general de verdad. Lo que me habían comentado es que otros años en el ensayo general las cosas salían regularonas, aunque luego en las representaciones con público iban bien.

Supongo que si era normalidad no pasaba nada si tampoco salía un ensayo general perfecto. Pero este año, tal y como habíamos llegado al final, era muy importante que las cosas salieran bien si no queríamos padecer más de la cuenta en las representaciones con público.

Las cosas salieron más o menos bien. Todavía había que mejorar mucho, pero salió mucho mejor que el jueves. Al menos estábamos más enchufados. Me marché contento porque creí que era un buen punto de apoyo de cara a las representaciones delante de gente.

Y llegó el sábado. Gracias a que nos echaron un cable con el sonido y las luces, pude quedarme en la parte de detrás del escenario con ellos. Era lo que me apetecía y lo que creo que necesitaba el grupo.

No os imagináis la tensión que se pasa allí detrás. Los actores iban saliendo en tandas. Así que cada 4 o 5 minutos tenía la duda de si saldrían lo suficientemente tranquilos. Cada réplica era un posible obstáculo en el que tropezar. Y, desde allí, no podías hacer nada…

Por otro lado, cuando escribía el texto, había ciertos puntos en los que esperaba que a la gente le hicieran gracia. Cuando llegaba el momento de uno de esos chistes también surgían preguntas; ¿tendrán gracia? Y, cuando llegaron las primeras la gente no reaccionó. Y entonces llegaban las inseguridades; ¿Les habré dado un texto de mierda sin ningún tipo de sentido del humor?

Y eso sí, cada vez que entraba o salía alguien, dándole ánimos a pesar de que yo era un flan. Y era lo único que podía hacer. Era demasiado tarde para cambiar el texto y demasiado tarde para que les echara un cable desde allí detrás.

Poco a poco, la gente empezó a reir. No voy a engañaros. Estaba tan tenso que tampoco es que me tranquilizara demasiado.

Obviamente si salió bien o no es algo que ha de valorar la gente que vino a vernos. Mi impresión personal es que salió bastante bien. Desde luego cometimos errores, pero la gente se reía que, al final, es de lo que se trataba. Y en algún momento llegaron a aplaudir.

Después de la tensión del sábado, el domingo yo creo que había sensación de que la cosa «ya estaba hecha» (no todos están de acuerdo conmigo). Así que me tocó (o yo sentí que debía) subir un poco la tensión. Y eso hice antes de que llegara todo el mundo al teatro.

El domingo salió mejor (mucho mejor diría yo) que el sábado. Rebajar la tensión nos ayudó mucho. Eso sí, esta vez no pude estar con ellos. Me tocó estar con las luces y el sonido. Y también estuve más tranquilo, aunque fue menos divertido.

Ayer, cuando me marché me fui con algo de bajón y un poco con el síndrome de Estocolmo. ¡Qué le vamos a hacer! Me suele pasar esto cuando vivo cosas así que son intensivas que requieren de mi una implicación emocional.

De todas formas, eso tiene solución; dentro de un par de semanas tenemos una reunión y, lo más importante, en algunas semanas más, la cena.

Mientras tanto, me he llevado conmigo una experiencia en la que he aprendido mucho. ¡Ah! Y lo más importante; a unas cuantas personas. Con ellos me lo he pasado en grande. De hecho, ya estoy deseando empezar la siguiente en Septiembre/Octubre. Y es más, ya estoy dándole vueltas a una idea…

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Teatro: «Tot queda en família»

Hace unos meses (un montón ya) os anuncié que iba a dirigir a un grupo de teatro amateur en Sant Iscle de Vallalta. Y, después de unos pocos meses, llega el momento de la verdad.

Estrenamos este fin de semana. Bien, de hecho, estrenamos y finalizamos porque sólo haremos dos representaciones. La obra se llama «Tot queda en família» (Todo queda en familia) y explica la historia de un tipo con mucho dinero que están a punto de meterlo en la cárcel por estafa. No sé por qué, el tema suena a actual, ¿no?

La cosa es que los retos para mí eran dos;

El primero es que tenía que escribir a contrarreloj una obra de 1 hora y media. Nunca había escrito algo tan largo y mucho menos en clave de humor. Además, descubrí que una cosa que yo consideraba una ventaja se envenenó. Y mucho.

Supuse, equivocadamente, que tener 10 personajes me facilitaría mucho la escritura. Pensé que me sería muy fácil encontrar conflictos y desarrollarlos. Y así fue. Con un pero. Cuando escribes un texto tienes intención de que la historia avance, que no se quede clavada. Pero cuando diriges a un grupo que lo hace por puro placer, has de evitar los «secundarios». El secundario es una herramienta fantástica, pero no es lo que ellos vienen a hacer.

Partiendo de la base de que es imposible no dar a algún personaje algo más de protagonismo, he intentado que todos tuvieran alguna relevancia. Y eso lastra el avance del texto. Una encrucijada que me hizo padecer mucho al escribir. Al final encontré soluciones dentro de la dificultad.

Eso provocó que el texto empezara a buen ritmo pero luego se retrasara porque me atascaba en problemas de estructura (que además eran difíciles de subsanar porque no había tiempo de rehacer lo que ya estaban aprendiendo).

El segundo reto consistía en enfrentarme a dirigir para teatro y no para video/cine. Las coreografías  no se parecen en nada. Y empiezo a notar ahora que sé por dónde aprovechar el espacio escénico que tengo. Ha sido un tema que me ha torturado bastante todo este tiempo.

Así que he podido aprender mucho por el camino. Y eso hubiera sido suficiente, pero no lo mejor. Lo mejor es que el grupo es genial. Me lo he pasado bomba con ellos. Sí, algunas veces no me escuchaban mientras hacían bromas que (encima) yo me perdía porque estaba lejos. Más allá de la broma, nada que no esperaba que sucediera.

En seguida pude sentirme cómodo y eso es muy importante. He visto como iban proponiendo mejoras al guion y cómo lo corregían cambiando, por ejemplo, inflexiones y descubriendo tonos escondidos en el texto y que yo no había percibido.

En todo caso, este viernes hacemos el ensayo general, y sábado y domingo toca reprensentarla. Pero mientras, la gente a trabajado un montón incluso gente que no está dentro del Xiscle; preparando carteles, libretos, atrezzo… Y el escenario en el que trabajaron mucho este fin de semana y mirad cómo ha quedado. Impresionante.

A ver si hay suerte y la gente sale contenta…

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Dirigir teatro

Hace un par de semanas recibí un mail de una amiga avisándome que hay un grupo en un pueblecito del Maresme (Sant Iscle de Vallalta) buscando un director. Casi en un impulso le dije que sí, aunque era consciente de que dirigir teatro no tiene nada que ver con dirigir vídeo.

Pero tampoco me di mucho más tiempo para pensar. En seguida me puse en contacto con ellos personalmente y quedamos para charlar. Fue en un bar y estuvimos hablando de lo que nos apetecía hacer, lo que habían hecho, cómo se organizaban, días de ensayos…

Todo ello entrañaba 2 retos enormes; dirigir a gente que tiene que interpretar teatro y no cine, y escribir un guión para una obra de 1 hora y media en relativamente poco tiempo porque a finales de mayo hay que representarla.

En menos de una semana ya me encontré con la mayoría de los actores. No puedo negar que tenía un puntito de nervios. Llegaba un poco sin saber qué me iba a encontrar y si iban a pasarlo bien con lo que les había preparado para el primer día, que era una especie de mezcla entre lo que había utilizado como dinámicas para crear personajes y actividades del esplai.

Pero todo ha sido muy fácil. Son una gente fantástica y me han hecho sentir estupéndamente. Apenas les he visto un par de ratitos y ya empiezo a cogerles cariño.

No voy a dar aún demasiados detalles, pero lo que sí que voy a contaros es que vamos a hacer una comedia y yo creo que la idea es divertida. Estoy seguro que acabaremos haciendo algo muy digno porque pienso estrujarme las neuronas para hacer algo potable y estoy convencido de que ellos lo mejorarán en escena.

Por cierto, hay una curiosidad. Para los que váis siguiendo el blog, sabéis que estoy en un cineclub que se llama XISCnèfils (XISC viene de Xarxa Interactiva Socio Cultural, en castellano Red intearctiva socio cultural y xiscnèfils recuerda a cinèfils, o sea, cinéfilos). Pues bien, el grupo de teatro se llama Xiscle (grito en castellano). Tiene gracia, ¿no?

Ya os iré contando qué tal nos va. 😉