Alberto Lacasa

Reflexiones sobre televisión y cine

Empresa y vídeo online

Video respuestas y las experiencias meme

Como todo esto va muy rápido, ya ni me acuerdo cuánto hace que youtube empezó a permitir hacer video respuestas. Es (o debería ser) cosustancial a la televisión por internet el elemento social. Los que no os hayáis fijado, veréis que muchas veces ves un vídeo y tiene un aviso de que es una respuesta a otro o que tiene respuestas. Viene a ser los memes que ahora quizás han caído en desuso.

Eso ha generado modas en torno a ciertos tipos de vídeos. El ejemplo más claro son los que aprovechan canciones muy conocidas para hacer algún tipo coreografía o, sencillamente, alguien haciendo un playback. Ni que decir que esto da la razón a Gonzalo cuando habla de que el futuro de la narrativa pasa por el transmedia. En síntesis, cada unidad narrativa (una novela, una película o una serie…) era independiente. Pero cada vez más, parece que las experiencias narrativas se encaminan a una relación muy intensa entre formatos. Salen los libros de Harry Potter, con las películas, obras de teatro, juguetes… Y dar la posibilidad a los “usuarios”/oyentes de música la posibilidad de reinterpretarlas a su manera creo que camina en esa dirección. Y no olvidemos que, además, ¡ahora las discográficas ya pueden monetizar ese trabajo de los usuarios!

Pero yendo más allá. ¿Y si esos fenómenos se producen en hechos especiales pero relativamente cotidianos? ¿Recordáis la entrada a la boda de JK wedding entrance? Aquel vídeo fue un bombazo, ahora ya tiene más de 32 millones de visualizaciones e, incluso, están aprovechando el tirón para hacer una campaña en contra de la violencia doméstica con la que han recogido más de 20 mil dólares.

Era bastante obvio que habría respuestas. Yo esperaba que las canciones fueran variadas pero la mayoría son con la misma canción. Así que, de alguna manera, la han convertido en la nueva versión de la Marcha Nupcial de Mendelssohn. Al menos una pareja española ya lo ha hecho.

¿Es trivial? Quizás sí. Quizás no. Me tengo que ir un poco pero pronto vuelvo al hilo. Hay dos aspectos muy importantes a tener en cuenta;

– Todo es semiótica, todo lo que hacemos y decimos nos retrata en cierta medida. Cuando alguien decide poner esta canción, hacer todo el bailoteo, y colgarlo en la red, está transmitiendo cosas.

– Hay algunos pasos que nos dan mucho miedo hacer y, por eso, las hemos dotado de liturgia y las hemos ritualizado. Las religiones, en general, han tendido a apropiarse del monopolio de esos procesos; nacer mediante el bautismo o juntarnos con alguien mediante la boda, son dos ejemplos. Ahora el estado les disputa ese papel pero, en todo caso, no pasa de oligopolio. De forma inconsciente, esos rituales nos hacen sentir ciertas garantías de que las cosas saldrán como queremos.

Con todo ello, este vídeo ha sido capaz de dar un salto importante; una cosa es que modifiquemos nuestra forma de vivir las canciones de nuestros cantantes favoritos. Otra es que alguien, sin siquiera buscarlo, modifique algo tan sagrado (no en sentido religioso, sino de inmodificable por su importancia) como nuestra boda.

Es evidente que las nuevas tecnologías modifican nuestra forma de compartir información acelerando todos los procesos. Y está llegando a impactar a algunas de las áreas más importantes de nuestra vida. ¿Tiene esto límite? Creo que no, y cuando las fronteras entre offline y online estén más difusas, cuando se acepte que el 2.0 no es propiedad sólo de la red, aún tendrá mayor impacto.

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