Alberto Lacasa

Reflexiones sobre televisión y cine

guion y cine

Las risas enlatadas como convención

No siempre es del todo fácil explicar a qué nos referimos con las convenciones de género. Pero, en realidad, es una cosa muy simple. Antes de que vayamos al cine, la industria ya nos avisa de qué tipo de película se trata; acción, aventuras, comedia romántica…

En el fondo, nos está contestando a si se ajusta esta película a nuestros gustos. Pero, ¿cómo podemos saber sólo con eso si un film nos gusta o no?

Cuando vamos a ver una película de acción esperamos muchos tiros, alguna persecución, situaciones en las que el protagonista está a punto de morir, alguna persona próxima al protagonista que lo traiciona…

¿Qué pasa si yo pago la entrada para ver una película de acción y me encuentro que no pasa nada de esto? Probablemente saldré de allí con la sensación de que me han estafado.

A estas cosas que “esperamos” que aparezcan en el film en función del género es lo que llamamos convención de género.

Y uno de los más recurridos (en televisión) es el de las risas enlatadas. Es verdad que no todas las tienen, pero sí que hay un cierto tipo de comedia en el que se presta. Friends, Cómo conocí a vuestra madre o Los informáticos (IT Crow) no serían las mismas si les elimináramos las risas.
Con todo ello, aquí vienen dos experimentos geniales de desubicar las risas rompiendo la convención. ¿Qué pasará si a una serie como The Big Bang Theory le eliminas las risas o a una película de terror como El resplandor se las incluyes?

Mi conclusión es que esta convención es tan fuerte y condiciona tanto que, por si sola, cambia casi por completo el tono de lo que se está viendo. Hay, eso sí, que decir una cosa; estos vídeos tienen una pequeña “trampa”.

Las comedias nos hacen gracia porque es tan dramático lo que vemos que resulta patético. Y el terror se basa en sustos pero acaba llevándonos a una situación absolutamente traumática.

Esto nos lleva a que casi acaban por tocarse y, por tanto, dos géneros a priori tan distantes, si seleccionamos bien la escena (como en este caso), con otro contexto, acabamos en el género opuesto.

Por cierto, os recuerdo que ya colgué un experimento parecido a este, donde El resplandor se convertía en una comedia romántica.

P.D.: Creo que vi los enlaces de alguien que los colgó en facebook y siento no recordar quién fue.

P.D.P.D.: Por cierto, merece mucho la pena leer este post del guionista hastiado, donde explica la historia de las risas enlatadas. ¿Sabes cómo aparecieron? Fue en los años 30 en un programa de radio. Él lo cuenta.

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