Posts de tv 2.0

Me uno a Verycocinar

Hoy quiero daros una buena noticia. Desde hace unas semanas he integrado a mi vida profesional las funciones de responsable de contenidos en verycocinar.

No creo que haga mucha falta que presente el proyecto. Verycocinar tiene ya más de dos años y un crecimiento espectacular. El proyecto lo fundaron Sergio Espeja, experto en ruby on rails, y Manel Carrere, periodista. Por motivos personales, Manel ha dejado el proyecto y yo estoy asumiendo sus funciones.

Personalmente me hace mucha ilusión. Con Sergio nos conocimos en el roadweb. Después nos encontramos en algunos eventos y mantuvimos una relación cordial. Pero un día me llamó y me invitó a comer. Delante de una propuesta de ese tipo, no supe decir que no.

Allí me ofreció encargarme de los contenidos del portal. No lo dudé y le dije que sí. Sólo era cuestión de encontrar la fórmula adecuada en la que los dos nos sintiéramos cómodos. En mi opinión, ha sido realmente fácil encontrar la fórmula porque a los dos nos unían algunos aspectos que me parecen fundamentales;

En primer lugar somos muy complementarios. Digamos que a mi se me da bien la parte de contenidos (y os puedo asegurar que ya estoy metiendo tanta cuchara para aportar mi punto de vista) pero soy muy limitado en lo tecnológico, a pesar de que sé programar. Él, en cambio, es un crack programando pero no domina tanto los contenidos audiovisuales.

En segundo lugar creo que nos une la pasión por lanzarnos a hacer proyectos arriesgados pero con grandes expectativas y el gusto por lo audiovisual. Puede parecer anecdótico pero, en realidad, es casi lo más importante. Este tipo de aventuras tienen unas características muy específicas que, si tus objetivos son distantes, pueden generar conflictos.

En tercer lugar, creo que los dos hemos demostrado una gran capacidad de adaptarnos a los intereses mútuos.

Y, por último, añadiría un aspecto importante. Esta “integración” ha empezado por verycocinar, pero ya estamos pensando cómo integrarle a él en flashmotor. De hecho, a What if le vendrá de película que uno de sus socios domine como él lo hace lo tecnológico.

La vida del emprendedor tiende a ser una montaña rusa. Hay épocas en las que flotas y épocas en las que todo entra en crisis. Para que esto último pase poco, es ideal tener nuevos retos que alimenten ambiciones y expectativas. Así que unirme a verycocinar es una gran noticia.

Ya os iré contando…

Lost e internet

Hoy arranca la sexta y última temporada de Lost, recupero una entrevista que hicieron a Damon Lindelof, uno de los 3 creadores de la serie. El periodista le pregunta por la influencia que internet ha tenido en la serie. Él dice que es imposible cuantificar el efecto multiplicador que puede haber tenido la red sobre el éxito de la obra. Lo que sí que, para él, es obvio (y yo también lo creo) es que la posibilidad de, tal como se acaba el episodio, compartir tus impresiones ha cambiado las reglas del juego.

A parte de la parte que más me preocupa, que es la relación con internet, me llama la atención que la gente que es capaz de crear estos éxitos tan rotundos no acaben de saber muy bien qué hace diferente al producto con el que han explotado. Lo demuestran casos como el de Flash Forward que, buscando repetir modelo, ha provocado una desorientación muy seria en los guionistas.

Si queréis, podéis recuperar la entrevista entera en El Pais aquí.

La semana pasada publiqué un post donde criticaba el hecho de que el gobierno haya aprobado una ley que permite la creación de una comisión mixta entre la sociedad de autores y el ministerio de cultura. Y una de las cosas que decía es que no me preocupaba demasiado porque me parecía que iba en contra de la realidad y que eso es suficiente para hacer volver las cosas a su sitio.

En uno de los comentarios Jose Antonio me decía que no estaba teniendo en cuenta la gravedad de la situación. La aprobación de una ley no era algo baladí. Y tiene razón. Es evidente que no expliqué bien lo que quería decir.

Un gobierno nace con el espíritu de ser popular. Más que garantizar la viabilidad del gobierno, más que cualquier otra cosa, a lo que aspira es a perpetuarse en el mando. Y sabiendo lo impopular que es ir en contra de las descargas ilegales, el razonamiento lógico es que han cedido (por motivos que desconozco) a las presiones de los “artistas”.

Ya me parece divertido que la creación de una comisión de este tipo se apruebe en medio de la elaboración de una nueva ley para la reactivación de la economía. Igual es mi ignorancia en legislación y resulta que la gestión de derechos siempre va ligada a las leyes de desarrollo económica, pero parece metido con calzador.

La cosa es que, por ley, creamos una comisión con aires macarthistas. En los años 50 y en plena guerra fría, el senador Joseph McCarthy inició lo que hoy conocemos como caza de brujas. El denunció una conspiración comunista en el seno del departamento de Estado y se inició una persecución contra posibles comunistas.

Ahora parece que corremos el riesgo de vivir algo parecido. Una comisión controlada por los “artistas” tendrá la capacidad de cerrar de forma preventiva una web que, según su criterio, esté haciendo uso de forma fraudulenta de alguna obra sujeta a propiedad intelectual. Y eso los convierte en juez y parte. Un auténtico galimatías.

Se me escapa con qué intención se arranca todo esto. No sé si la voluntad real del gobierno es permitir que esta comisión empiece desde el primer día a señalar con el dedo portales, si pretenden que espere un tiempo o si es sólo para asustar.

Sea como sea, hay un elemento ya muy grave. Imaginemos un portal que está tratando de ser cuidadoso. Aún así le llega un aviso de la comisión de marras conforme está haciendo haciendo uso de algo con propiedad intelectual. Y este portal llega a la conclusión de que la comisión se equivoca y decide no retirarlo.

Lo terrible del asunto es que esta comisión tendrá potestad para decirle, te cerramos el portal hasta que esto se dirima en los tribunales. Esto, en muchos casos, es el cierre efectivo del portal porque matas su fuente de ingresos.

En definitiva, si la comisión te acusa de algo y tú estás en desacuerdo, te ves obligado a eliminarlo para no  poner en riesgo todo lo demás. Claro que siempre podrías denunciarlo, pero el daño ya estará hecho porque el modelo de negocio de un portal se basa en la audiencia y no en ganar sentencias.

Para los “autores”, el problema es que la justicia va demasiado lenta. Pues señores, eso se soluciona haciendo que la justicia vaya más rápida, no haciendo ustedes de jueces. Y es que este sistema es perverso.

Entonces, ¿por qué yo no le doy tanta importancia? Por la misma razón que digo que a la gente no le preocupa que se esté limitando el acceso a la cultura, ni la libertad de expresión. La gente seguirá descargando las cosas que quiera ver. ¿Que los portales/servidores no estarán en España? ¿Y qué? ¿A la gente le preocupa eso?

Las tecnologías digitales, si algo han demostrado, es que cuando las tapas por un lado, acaban saliendo por otro. Da igual si son virus o descarga de ficheros de forma ilegal. Tú tapas un lado y te acaba explotando por otro.

No me cansaré de repetir que el gobierno y la industria han de ser realistas; las descargas sólo se pararan si ofreces algo mejor a los usuarios. Y no lo están haciendo pero, tarde o temprano, se verán obligados. De eso va la realidad.

He intentado hablar poco del tema porque yo no he leído la letra pequeña de la ley y me parece poco responsable lanzar proclamas a favor o en contra de algo que no conoces bien. En mi opinión, hay demasiado ruído alrededor; demasiado discurso victimista por parte de la industria y demasiado relato facilón por parte de los internautas.

Cuando llegó Ángeles González-Sinde al ministerio pedí que se le diera algo de tiempo. Como a todos, me parecía poco probable que tuviera una actitud constructiva pero yo creo que la red demostró ser igual de intolerante. No la habían nombrado que ya la insultaban sólo porque se dedicaba al mundo del cine.

Pero el hecho cierto es que, al final, el trabajo de la ministra ha llegado a transformarse en una ley (o en una parte de ella). Y, quien más quien menos, ya sabe que la ley prevé la posibilidad de la creación de una comisión mixta entre el ministerio y la sociedad de autores que permitiría el cierre de páginas web de forma preventiva si se considera que hay indicios de un uso lesivo en contra de los creadores.

El debate es complejo. He dicho muchas veces que es inaceptable que muchos usuarios sientan que tienen el derecho (casi divino) de ver/escuchar/leer lo que sea sin necesidad que los creadores reciban un rédito por ello. Y los argumentos suelen ser de traca; “para lo que hacen, quien va a pagar”, “yo es que primero la veo descargada y decido si voy al cine”, o la ya mítica “cine español no se descarga nadie por lo malo que es”. Y con eso y un bizcocho, ya les basta para calmar su conciencia.

Pero la industria cae en lo mismo; resulta que tienen derecho a cobrar un canon (con el que no estoy del todo en desacuerdo). Y ese canon se puede grabar a todo el mundo, de manera que a veces la pagamos por duplicado y triplicado; si vamos a una zapatería que tiene una radio puesta, aquí paga canon la zapatería, la radio y el fabricante del aparato. Total, que cuando me compre mis mocasines nuevos, pagaré 3 veces el canon.

Dicho todo esto; que una comisión creada por el ministerio de cultura y por la sociedad de autores tenga potestad para cerrar una web de forma preventiva me parece lamentable y peligroso.

En primer lugar, hay que reconocer que, por lo que han anunciado, no cerrarán nada de buenas a primeras, sino que avisarán antes de actuar y solicitarán que se elimine el contenido susceptible de ser considerado propiedad de alguien.

Pero el hecho cierto es que entraña una complejidad enorme. Portales como youtube, a los que la gente le sube contenidos de forma libre, o portales con un modelo de negocio en los que haya puestos de trabajo en juego que, para cuando el juez decidiera que no se ha violentado ningún derecho, ya estarían en quiebra.

Yo, en realidad, estoy muy tranquilo. Mi opinión es que esta ley no es realista y cuando algo no lo es, la realidad suele ocuparse de ajustar las cosas al terreno de lo lógico. Así que no tengo ni idea de con qué ánimo inician todo esto pero estoy convencido de cómo va a acabar; en agua de borrajas.

Si ahora la comisión se vuelve loca y empieza a tomar medidas contra portales generarán psicosis. Pero, a la vez, ganarán en impopularidad. Eso no le sienta bien a ningún gobierno. Sumado a lo difícil que es cumplirla y el clima económico que tenemos que hace difícil aceptar según qué aventuras impopulares, no veo que vayan a poder llevarlo demasiado allá.

Yo dije que a Sinde había que darle un tiempo. Ahora creo que ya ha demostrado su incapacidad para entender por qué las cosas son como son. La industria y el gobierno siguen cerrando los ojos frente a la realidad. Tarde o temprano buscarán soluciones realistas. Tiempo al tiempo.

2009, punto y seguido (I) : El webTV

Desde el punto de vista profesional, creo que 2009 nos ha dado un par de grandes buenas noticias. A nivel internacional ha sido el año en que youtube se ha puesto las pilas y ha hecho mucho por ganar dinero con lo que hace. Portales como vevo (la spin off de vídeoclips de youtube) dan un punto de apoyo sobre el que catapultar nuestro modelo de negocio.

Por otro lado, podemos decir que en España 2 grandes proyectos han jugado un papel visagra entre los anunciantes (sedientos de nuevos formatos), creadores y distribuidores de contenido audiovisual; smartclip y prusland. No es baladí. Los anunciantes siempre han protestado de la poca garantías que tienen nuestras mediciones y nosotros no estábamos en condiciones de pagar una auditoría tipo Nielsen. Pero parece que, con la llegada de estos nuevos players, las circunstancias han dado un cambio.

Con esto no quiero decir que el modelo de negocio pase sólo por la publicidad. De hecho, tengo dudas a este respecto. Pero que tengamos una fuente de ingresos que garantice que ciertos costes que escalan con la audiencia no nos ahoguen, es un balón de oxígeno más que importante.

Tampoco tengo claro que la explosión sea en 2010. Llevo 2 años escuchando esa cantinela. ¿Llegará pronto? Seguro. Pero poner fechas es muy arriesgado y es algo que no estoy dispuesto a asumir. Por lo que llego a la conclusión de que, en un futuro próximo, contener los costes y los ingresos extra seguirán siendo piezas fundamentales de nuestras estructuras.

No podemos olvidar tampoco la crisis que estamos atravesando. Todo parece indicar que las cosas en Europa tienden a mejorar (o, por lo menos, a no ponerse más feas aún). En España nos incluyen en el grupo de los PIGS (países europeos que probablemente lastrarán la economía del continente).

La mayoría de los webTV trabajamos en castellano. Y aunque latinoamérica sea un mercado natural, creo que la mayoría de nosotros tendremos que centrar nuestra estrategia en España. Si de verdad, como muchos expertos dicen, los tipos y el IPC se van a disparar sin posibilidad a que los sueldos experiementen una subida parecida (a causa de nuestra baja productividad), las perspectivas para el próximo año no son nada optimistas.

Aún así, parto del convencimiento de que sólo nos toca crecer. Vamos a crecer. Y mucho. ¿Para llegar a una facturación apreciable como sector? Eso no lo sé. Pero que cuando nos reunamos a finales de 2010 las cosas las veremos diferentes, de eso estoy más que convencido.

El webTV en España ha encontrado unos aliados en este último año para atraer a anunciantes. Intuyo que 2010 pueda ser parecido a este por culpa del contexto y la sensación que la revolución próxima aún no ha estallado. Pero, a la vez creo que este año sí va a ser importante. Van a llegar cambios significativos y el gran futuro estará, cada vez, más cerca.

No sé si estaremos igual cuando acabe 2010, pero estoy seguro que no pensaremos igual. Es momento de apretar el acelerador.

Un poquito de por favor

cine-descarga

Decía Karl Marx que, cuando a una realidad asentada llamada tesis, se le presentaba un grupo dispuesto a negar esa realidad (antítesis) se generaba un enfrentamiento o revolución que acababa llevando a una síntesis; una especie de negación de la negación. Y parece que estamos encadenados a esa forma de relacionarnos con el conflicto.

No escapa a esa estructura lo que ahora está sucediendo con la ley de economía sostenible de marras. Dejando de lado que esta ley, por lo que dicen, traerá algunas buenas noticias (creación de empresas en 24 horas y con un coste ridículo), en internet ha hecho estallar la indignación que bien puede acabar significando un serio cambio de statu quo.

En primer lugar, me gustaría hacer constar que no entiendo la ley y que, por tanto, dificilmente puedo aderirme o posicionarme en contra. Pero sí que he leído muchas cosas. Por un lado, el gobierno asegura que no pretende hacerse daño a ningún usuario ni ninguna web que use contenido con copyright sino a webs que hagan negocio con ello. Y yo, en esto, podría estar de acuerdo.

Los otros dicen que no tiene sentido preparar tanta artillería para un número tan limitado de webs y que el objetivo es crear una comisión (si no he entendido mal) mixta entre la SGAE y el ministerio de cultura que podría cerrar preventivamente webs sin necesidad de una orden judicial. Si esto es así, por mucho que digan la ministra que sólo van a por los que hacen negocio, me parece una situación que puede patinar con facilidad al terreno de la caza de brujas.

En segundo lugar, y a consecuencia de estas interpretaciones tan dispares, las posiciones, más que radicalizarse (ya lo estaban), se han reforzado. Y tengo la sensación de haber escuchado cosas que ya antes, en otros temas y ámbitos, había visto. Gente que pregona su predisposición a negociar y, a la práctica, hacen ostentación de intransigencia frente algunas injusticias.

Todo se ha llevado a un terreno de buenos y malos (tesis y antítesis) donde me niego a identificarme plenamente con ninguna de las dos posturas. Twitter, estos días, se ha llenado de mensajes del tipo “Ramoncín, caca”, “libre circulación de conocimiento (y mucha retórica vacía de contenido), guay”. Supongo que estamos todos un poco “calientes”, pero estoy seguro que todos entendemos que la cosa es bastante más compleja.

En uno de los lados de la mesa parecemos tener una industria que pretende mantener una situación que va en contra de la dinámica de las cosas. Demonizan las descargas y pretenden hacernos sentir como criminales cuando descargamos cosas de internet con anuncios ridículos que, más bien, incentivan mis ganas de hacer sacar humo a mi emule.

La industria puede decir lo que quiera, puede llorar tanto como aguanten sus lagrimales. Pero la realidad es que, si tiras una pelota al cielo, esta vuelve a caer. Y no, la industria no va a conseguir alcanzar la velocidad de escape de la atmósfera.

Respecto a los contenidos (ya sean libros, películas o lo que se les ocurra y sea digitalizable) no hay alternativa. Tienen una competencia que los canibaliza porque los contenidos, en realidad, los han creado ellos; el P2P y los servidores streaming que no controlan. Así que u ofrecen algo mejor que ellos, o acabarán por ahogarse. A mi sólo se me ocurre una alternativa; que ellos mismos que ofrezcan estos servicios (con más calidad incluída y ya veremos si con algún modelo freemium).

Todo esto es tan obvio que el sentido común me dice que la industria ya es consciente. Pero, entonces, ¿por qué no lo hacen? Creo que se juntan dos factores; Por un lado temen a una tecnología que no dominan. En realidad, han de competir en algo que aquellos que les están poniendo dificultades conocen mucho mejor. Por otro, suponiendo que lo hicieran todo bien, deben temer que aún no haya una garantía clara de igualar los ingresos que ahora perciben. Y razón no les falta.

Así, yo interpreto todo este proceso como la intención de ganar tiempo. Pero, como decía, time is over. Hagan lo que hagan, amenacen con lo que amenacen, la gente va a seguir descargándose películas siempre que para conseguir la versión “oficial” tengan que pagar y la “pirata” se la ofrezcan gratis. Más allá de si es justo o no y de si es legal o no, es la decisión económicamente racional como consumidor.

Y entonces llegan los usuarios de la red. ¿Los usuarios? No, los que estaban en aquella reunión no eran usuarios sino gente muy vinculada desde el punto de vista profesional a la red. Tampoco podía ser de otra manera. Pero han de ser conscientes de que no son representativos de lo que es la red (y muchos lo han aceptado abiertamente). Ellos hablan de unos supuestos derechos “fundamentales”, de compartir lo que me venga en gana. Por cierto, ¿os habéis fijado que ahora usamos para todo eso de los derechos fundamentales?

La cosa es que, según nosotros, o sea, los  internautas en general, tenemos una especie de derecho natural a compartir lo que nos dé la gana. Y algunos de los argumentos son casi para echarse a reir. Que si “las películas que la gente se descarga no son españolas”, que si “la música que hace tal o cual es tan mala que por eso la gente se la descarga gratis”, que “aprendan del open source”, que “la SGAE chupa la sangre a pobres comerciantes que lo único que quieren es escuchar por la mañana a Luis del Olmo” o que “en la vida pagarían para ir a ver tal mierda de película al cine”. Y de aquí, triple salto mortal para ganarse la legitimidad para descargar lo que les plazca.

Y todo esto lo dicen personas que su trabajo (y esto es muy importante) no es “descargable” a un click. Está muy bien que algunos programadores decidan dedicar parte de su tiempo a programar software libre. Pero estoy seguro que cuando hacen un servicio específico a un cliente no aceptarían de ningún modo que ese código se licenciara. Y ahí reside la clave; es el programador el que decide qué comparte y qué no. Y como ellos, consultores, contables, gerentes, o comerciales.

¿Por qué los generadores de contenido no pueden hacer lo mismo? ¿Por qué ellos están obligados a compartir su trabajo gratis? Joan Planas tiene razón cuando dice los que defienden lo free tendrían que potenciar creadores que trabajan en creative commons (como, por cierto, él hace) y no tirar siempre de los creadores que libremente, deciden que quieren cobrar por lo que hacen.

Si alguien considera que una película como Mentiras y gordas apunta a bodrio insufrible yo le doy la solución; no hace falta que la descargue. Se ahorrará luz, ADSL y lo más valioso, 2 horas de su tiempo. Pero es una desfachatez descargarla, verla y luego decir; “es tan mala que no pagaría por ella”. ¡Pues no la veas! Pero, así como los programadores podían decidir qué era open source y qué no, ¿qué les queda a los productores de Mentiras y gordas si hago una descarga no controlada?

Con todo, también estoy de acuerdo con Joan en que, mientras acusamos de ladrones a los creadores que generan lo que disfrutamos (aunque algunos masocas decidan descargar cosas que no les gustan), otros se enriquecen del valor que estos generan. Me da igual quién tiene razón si Gonzalo o él en el debate que han mantenido respecto a si los proveedores de ADSL son o no distribuidores en el sentido clásico de la palabra. Lo que sí sé con seguridad es que yo no pagaría el ADSL que tengo si no fuera porque hay contenido interesante. Y creo que esto va más allá de si es o no un mercado regulado.

No quiero ser un cínico. Yo también me descargo cosas y la mayoría de nosotros lo hacemos. Pero todo esto me recuerda un poco a cuando me subo al metro y a mi lado alguien se cuela con aire triunfal sin pagar. Se me queda una cara de tonto que no puedo con ella porque sé que le estoy pagando el billete. Igual que cuando voy al cine, como fui anteayer a ver In the loop, sé que también pago la entrada de todos los que se la descargan.

Estamos en tiempos de un cambio de gran calado y puede que sea inevitable la dialéctica revolucionaria extremista que bascula entre la tesis y la antítesis. Es probable que sea gracias a estas posiciones que rozan lo fundamentalista sobre lo que edifiquemos el nuevo orden sintético. Pero yo no puedo evitar sentirme distante de estas dos visiones tan sesgadas. Quizás soy yo el que no está poniendo mi granito de arena. O quizás es que a muchos les falta un cierto sentido de la perspectiva.

webTV y los debates televisados

talk-show

Si alguien se preguntaba qué tipo de contenidos iban a triunfar en internet, aquí va la respuesta; los mismos que lo hacían en la televisión convencional.

Leo en el blog de Javier Lasa, Director Adjunto de Desarrollo de Producto de Prisacom Grupo Prisa, explica que la FOX ha doblado su audiencia online con una programación en directo de noticias con un talk show de 8 horas diarias que se llama The Strategy Room.

Algunas veces, la gente que nos dedicamos al vídeo online parece que queramos descubrir las sopas de ajo y puede que no haga falta. Si en la televisión de toda la vida los programas más vistos son telediarios, humor, corazón y ficción, probablemente los tiros irán por ahí.

Yo creo que no se trate tanto de los contenidos como de integrar las posibilidades que da un entorno más participativo, signifique esto lo que signifique.

Facebook el 3º en vídeo en streaming

crecimiento¿Dónde va la gente a buscar vídeos online? Esta respuesta es fácil de contestar; la gente que quiere ver clips cortos, divertidos, espontáneos, fuera de los círculos del sistema de producción clásico, en youtube. Los que buscan sus series favoritas y grandes producciones con gran calidad, en USA, buscan Hulu (en España, aunque hay varios proyectos que quieren hacer lo mismo, aún no tenemos un estandar ni un nivel de contenidos similar).

No es extraño pues, como leo en un post de webTV wire, que las dos primeras posiciones del ranking de los servidores de streaming sean para estos dos portales; youtube tiene 6,6 miles de millones de streams y 105 millones de visitas frente a los 632 millones de streams y 13 millones de visitantes de hulu.

Pero la sorpresa ha llegado con la tercera posición. Facebook se ha plantado en la 3ª posición con 217 millones de streams y 31 millones de usuarios. No sé de qué cifra partía pero parece que el crecimiento ha sido espectacular.

Hasta ahora una de las grandes preocupaciones que creo debíamos tener los creadores de contenidos era el monopolio que se está generando en torno a youtube y a google en general. Pero, ¿puede estar indicando este crecimiento espectacular un cambio de tendencia?

Muchas veces, cuando charlamos entre gente del sector detectamos un claro cambio en el consumo de blogs. Leemos lo mismo en cantidad, pero ya no usamos tanto los lectores de feeds como las recomendaciones de nuestros contactos en twitter. En el fondo, hemos pasado de un; “¿A quién lees?” a un “¿De quién te fías?”. Es un cambio de unas consecuencias increíbles aunque lo hayamos vivido con gran naturalidad.

En el fondo, viene a implicar que, si hace antes había una serie de medios que decidían qué merecía la pena ser publicado, hemos pasado a un modelo donde una serie de usuarios-nodo son los que hacen esa tarea. Ahora, los medios que basan su estrategia en la calidad y no en el SEO, no tienen más remedio que interesar a esos pocos prescriptores de contenidos.

Este crecimiento entronca a la perfección con esta evolución, pero esta vez con el usuario de a pie. Ya no el geek, altamente tecnificado, sino la verdadera masa del 2.0.

Puede que la pregunta del futuro ya no sea; ¿dónde van los usuarios a buscar sus vídeos? sino ¿de quién se fían los usuarios para decidir que ven? Ya no se trata tanto de tener tu vídeo en youtube al alcance de todos sino de que un prescriptor se fije en lo que haces. Nos acercamos al vídeo social.

Video respuestas y las experiencias meme

Como todo esto va muy rápido, ya ni me acuerdo cuánto hace que youtube empezó a permitir hacer video respuestas. Es (o debería ser) cosustancial a la televisión por internet el elemento social. Los que no os hayáis fijado, veréis que muchas veces ves un vídeo y tiene un aviso de que es una respuesta a otro o que tiene respuestas. Viene a ser los memes que ahora quizás han caído en desuso.

Eso ha generado modas en torno a ciertos tipos de vídeos. El ejemplo más claro son los que aprovechan canciones muy conocidas para hacer algún tipo coreografía o, sencillamente, alguien haciendo un playback. Ni que decir que esto da la razón a Gonzalo cuando habla de que el futuro de la narrativa pasa por el transmedia. En síntesis, cada unidad narrativa (una novela, una película o una serie…) era independiente. Pero cada vez más, parece que las experiencias narrativas se encaminan a una relación muy intensa entre formatos. Salen los libros de Harry Potter, con las películas, obras de teatro, juguetes… Y dar la posibilidad a los “usuarios”/oyentes de música la posibilidad de reinterpretarlas a su manera creo que camina en esa dirección. Y no olvidemos que, además, ¡ahora las discográficas ya pueden monetizar ese trabajo de los usuarios!

Pero yendo más allá. ¿Y si esos fenómenos se producen en hechos especiales pero relativamente cotidianos? ¿Recordáis la entrada a la boda de JK wedding entrance? Aquel vídeo fue un bombazo, ahora ya tiene más de 32 millones de visualizaciones e, incluso, están aprovechando el tirón para hacer una campaña en contra de la violencia doméstica con la que han recogido más de 20 mil dólares.

Era bastante obvio que habría respuestas. Yo esperaba que las canciones fueran variadas pero la mayoría son con la misma canción. Así que, de alguna manera, la han convertido en la nueva versión de la Marcha Nupcial de Mendelssohn. Al menos una pareja española ya lo ha hecho.

¿Es trivial? Quizás sí. Quizás no. Me tengo que ir un poco pero pronto vuelvo al hilo. Hay dos aspectos muy importantes a tener en cuenta;

- Todo es semiótica, todo lo que hacemos y decimos nos retrata en cierta medida. Cuando alguien decide poner esta canción, hacer todo el bailoteo, y colgarlo en la red, está transmitiendo cosas.

- Hay algunos pasos que nos dan mucho miedo hacer y, por eso, las hemos dotado de liturgia y las hemos ritualizado. Las religiones, en general, han tendido a apropiarse del monopolio de esos procesos; nacer mediante el bautismo o juntarnos con alguien mediante la boda, son dos ejemplos. Ahora el estado les disputa ese papel pero, en todo caso, no pasa de oligopolio. De forma inconsciente, esos rituales nos hacen sentir ciertas garantías de que las cosas saldrán como queremos.

Con todo ello, este vídeo ha sido capaz de dar un salto importante; una cosa es que modifiquemos nuestra forma de vivir las canciones de nuestros cantantes favoritos. Otra es que alguien, sin siquiera buscarlo, modifique algo tan sagrado (no en sentido religioso, sino de inmodificable por su importancia) como nuestra boda.

Es evidente que las nuevas tecnologías modifican nuestra forma de compartir información acelerando todos los procesos. Y está llegando a impactar a algunas de las áreas más importantes de nuestra vida. ¿Tiene esto límite? Creo que no, y cuando las fronteras entre offline y online estén más difusas, cuando se acepte que el 2.0 no es propiedad sólo de la red, aún tendrá mayor impacto.

Nace Embed.at

embed

¿Qué puede suceder si dejas que coman juntos tres tipos como Alberto Tognazzi, organizador de Movil Film Fest, Felipe, organizador de Zemos98 y Joan Carles, director de microfísica, uno de los cortos que han utilizado la red en nuestro país de una forma más innovadora? Pues que montan un embed.at.

¿Y qué es embed? Según ellos mismos explican, se trata de un espacio de reflexión compartida acerca de la creación de vídeo 2.0. En esta época de transformación, donde los caminos de la televisión 2.0 (y de la creación de narrativa audiovisual en general) todavía ni existen, es algo yo diría que imprescindible.

No hay duda que muchas de las reglas del juego han de cambiar. Muchos players, que hasta ahora tenían muy clara su función, tienen que analizar sus alternativas y ver cuál es su nuevo papel en la nueva sociedad de la información que estamos construyendo.

Todo ello genera recelos, miedos y acciones a golpe de lobby. Pero a mi me parece mucho más inteligente lo que nos propone este trío. Merece la pena pararse a pensar porque todavía hay demasiadas preguntas para las que no tenemos respuesta. Tomo del blog de Alberto unas frases que me parecen muy interesantes y que tratan de definir el proyecto.

Un lugar de discusión y reflexión sobre el sentido de producir audiovisuales en tiempos de internet, remezclas y licencias Creative Commons.

Un lugar para discutir qué sentido tienen festivales como los nuestros en épocas de distribución libre on line.

Un lugar para analizar y compartir las propuestas audiovisuales que consideramos más interesantes.

Un lugar donde compartir esa pasión que tenemos para el audiovisual “avanzado” que felizmente nos rodea.

Embed, como no podía ser de otra manera, tiene vídeo promocional. Lo ha hecho Jose Víctor Fuentes, que ahora tiene la suerte de estar rodando en New York. Os dejo con él.

EMBED promo 1 from EMBED.at on Vimeo.

P.D.: Acaba de twittear Alberto una frase de Umberto Eco (pedazo de maestro) que no puedo evitar reproducir porque me viene al pelo; “La sociedad de la información cambiará nuestra cabeza”. Amén.