Alberto Lacasa

Reflexiones sobre televisión y cine

Date archives Abril 2012

internet / personal

La obsolescencia programada e internet

NOTA PREVIA: No sé cómo pude caer en esto porque salta a la vista que es un fraude. En todo caso, de lo que de verdad estaba interesado en hablar, me parece que sigue vigente. Si alguien quiere comprobar por qué estoy seguro de que lo es, encontraréis una explicación convincente al final.

Desde que Sílvia me hablara de la obsolescencia programada y del documental “Comprar, tirar, comprar”, me he topado con el tema constantemente. El concepto viene a decir que todo lo que nos venden está diseñado para tener una vida útil inferior a la que, en realidad, de forma natural, tendrían. Todo se ve afectado: bombillas, coches, ordenadores, teléfonos, ropa, comida…

Según esta hipótesis, más que razonable, las empresas además, harían lobbie para evitar que productos que estén diseñados para soportar el paso del tiempo queden fuera del sistema. Se les impide la entrada en los sistemas de distribución. Y se les ataca, ya sea con compras a cualquier precio de las patentes para hacerlas desaparecer, o mediante la amenaza.

Hoy la contra de La Vanguardia descubre, al fin, uno de las personas importantes que hay detrás de la campaña contra la obsolescencia, Benito Muros. Benito ha diseñado una bombilla que dura toda una vida y consume una cantidad ridícula de energía. A colación de esto, se me ocurren tres de cosas:

La primera es obvia: Si los sistemas de distribución convencionales se niegan a aceptar poner a disposición de los clientes (nosotros) sus bombillas, hoy la respuesta es fácil. Montas tu tienda en internet, como ya ha hecho él. Y la vieja industria que se adapte. Si quiere… O que acepte las consecuencias.

La segunda es más sutil: Cuando aparece un estudio que habla de algo que hacen bien las empresas (me da igual si se trata de si el tabaco no es malo o de si las antenas de móvil son inocuas), tenemos claro que hay intereses detrás. Pero no debería sorprendernos que, cuando surge un estudio que dice lo contrario, también los hay. Eso no es malo. Sólo hay que tenerlo en cuenta.

El tipo al que hacen la entrevista publica cosas en contra de la supuesta “obsolescencia programada”. Las intenciones es muy probable que sean buenas. Y también que tenga razón. Pero ello no implica que no tenga intereses económicos. Los tiene. Como todo estudio, detrás hay unas motivaciones. No es bueno ni malo. Es así.

Un tecer elemento aún menos evidente: El concepto de la obsolescencia programada parte de la base de que este sistema destruye el planeta porque nos obliga a consumir recursos sin parar. Tiene sentido. Pero falta una pieza del puzzle.

En el caso de los productos de Benito Muros habla de ahorros de energía del 92% respecto a las bombillas “clásicas”. Y es verdad que no hará falta hacer más agujeros en el suelo en 60 años. Toda una vida…

La pregunta clave es: dentro de 60 años, ¿qué rendimiento tendrán las bombillas? Si miramos para atrás, ¿qué diferencia de consumo hay entre las bombillas de hoy y las de hace 60 años? ¿Es posible que esa diferencia de eficiencia acabe justificando que hagamos otro agujero en el suelo para hacer una nueva bombilla antes de que pasen 60 años? ¿Será ese un coste menor que su consumo en, por ejemplo, petróleo (que también obliga a agujerear el planeta?

Ejemplos como este lo encontramos en todos los productos tecnológicos. Su consumo disminuye drásticamente con el paso de los años. Ordenadores, coches, aviones, bombillas, lavadoras… Nada escapa a este proceso.

En todo caso, lo más relevante es el primer punto. Las nuevas realidades permiten saltarse las antiguas reglas del mercado. Gracias a internet, los lobbies tienen menos control sobre los canales de venta y sobre aquello que está disponible para los consumidores. Y el clásico control sobre las patentes les será, cada vez, más difícil.

Y esta es la explicación: http://www.iluminaciondeled.com/blog/oep-electrics-verdad-o-engano/

personal

Los derechos sociales

No nos engañemos. Esto se está poniedo feo. Después de la entrada de un nuevo gobierno y de la inyección de montañas de dinero, la prima de riesgo vuelve a crecer. Yo ya no tengo claro dónde va a acabar esto.

La gente está pasando un proceso de duelo. Durante años, hemos vivido a crédito. No hemos sido conscientes porque nos “avalaban” nuestras casas. Pero era así. Pedir crédito no es más que avanzar dinero que ganaremos mañana. Vivir a crédito es vivir a costa de tu propio futuro.

Los psicólogos dicen que el duelo tiene 5 fases. La primera, la negación. La gente reaccionó a los primeros compases de la crisis con una actitud modélica. De forma absolutamente pacífica.  Yo aún diría más. No recuerdo ni un sólo movimiento contestatario en este país de la cordura que tuvo el movimiento de los indignados. Mucho aprendimos de ellos y me consta que siguen haciendo trabajo…

Sus recetas eran bienintencionadas. En mi opinión, profundamente equivocadas en lo económico. Y cualquier recorte, ya fuera temporal o no, era un recorte de derechos sociales. No se pueden bajar los sueldos porque son un derecho social. Ni el despido. Nada de recortar presupuestos… Sea en el área que sea, siempre saldrá alguien a decir que es un recorte de derechos sociales.

Los indignados exigían un incremento del gasto público. Es decir, más deuda. O, lo que es lo mismo, seguir viviendo del futuro. Nada había cambiado para ellos. Como cuando, abandonados por alguien a quien queremos, nos parece una ficción la vida sin él.

Pero la realidad se recrudece. Nuestra ex no vuelve. Poco a poco el dolor se torna rabia, incomprensión. Es lo que los psicólogos llaman ira. Y con ella las posiciones maximalistas. Las protestas ya no tienen aquel punto naif del principio. Hoy en Barcelona se critica a la policía obviando que unos salvajes quemaron parte de la ciudad (y que podría haber acabado en drama).

Por supuesto no se justifica a los violentos. Nadie sensato lo hace. Pero se desvía la mirada. Eso es algo que el movimiento indignado no hubiera hecho. Es algo que no hizo. Pero hoy… La bilis se lleva a la razón de la gente por delante. Y la derecha se friega las manos… Ahora sí, ya pueden tapar el éxito de las protestas, generalizando lo de unos pocos.

Desde hoy ya sabemos que, como mínimo, el gobierno se plantea considerar la resistencia pasiva como un atentado a la autoridad. Ahora sí que han tocado hueso, como cuando finiquitaron la negociación colectiva. Amigos, eso sí toca uno de los fundamentos de la libertad. Considerar una actitud pasiva como un atentado es una broma de mal gusto peligrosa. Muy peligrosa.

Pero claro, hemos dicho tantas veces que nos recortaban derechos sociales en todo y para todo que, ahora, ha perdido valor. Lo ponemos a la altura de en vez de cobrar 8000€ cobrar 4000€ si nos echan. Le ponemos un precio a nuestros derechos. Yo me niego a comparar las dos cosas.

Tras la ira, la siguiente fase  es la negociación. Aceptando con ella las nuevas reglas del juego. Al otro lado de la mesa tendremos a esa derecha conservadora que lleva años atosigándonos con sus ideales anticuados.

Cuando empiece esta fase, las condiciones iniciales ya las habrán ido preparando ellos. Porque mientras, la sociedad no sabrá  sabido dónde poner el foco. Tantas cosas, todas igual de importantes… Todo no lo recuperaremos en seguida. Y la gente, con buen criterio, priorizará el pan. Y entonces sí, por 4000€, todo perdido.

Pero yo estoy seguro de que los sueldos, tarde o temprano volverán a crecer. Y los presupuestos en educación y sanidad. La derecha estoy seguro de que también lo sabe. Pero, ¿el derecho a manifestarnos lo recuperaremos? ¿O, para entonces, ya habrán conseguido que la mayoría vean peligrosas las protestas?

Al pacto le sigue la depresión de ver que las cosas han cambiado. Finalmente, la aceptación de la nueva realidad. Desde luego, si la izquierda sigue mirando para otro lado cuando haya violencia entre sus filas (esa violencia evidente, televisiva, que asusta a las abuelas), lo van a tener muy fácil para que, en esa nueva realidad, la protesta pacífica sea vista como un peligro para nuestra Sociedad. Hablo de la sociedad de la gente, de las personas. La de verdad. Con mayúsculas.

El concepto derecho social es demasiado importante como para usarlo a la ligera y para todo. Los excesos acaban teniendo la terrible consecuencia de hacer perder el foco en qué es más importante y qué menos. No cometamos este error. Y evitemos este terrible atropello.

Pd: Interpelo a la izquierda no porque la culpabilice sino porque a la derecha en lo ideológico, la doy por perdida.