Alberto Lacasa

Reflexiones sobre televisión y cine

Date archives Septiembre 2009

musical / peliculas

Yankee Dandy

yankee-doodle-dandyValoración: 7,5/10

Argumento. Historia real de George M. Cohan, un artista que pasó de ser un pobre muchacho a convertirse en una celebridad y un gran magnate del entretenimiento.

Breve crítica. Es tremendamente patriótica al más puro estilo New Deal. La película está muy bien y hay algunos momentos de los diálogos que son brillantes. Los números están muy bien y creo que generan la empatía patriótica que pretende. Es un buen retrato de los valores del American Dream y tiene pinta de que refleja parte de la historia americana.

Género. musical patriótico.

Director. Michael Curtiz.

Guión. Robert Buckner, Edmund Joseph.

Actores/Actrices. James Cagney, Joan Leslie, Walter Huston, Rosemary de Camp, Richard Whorf, George Tobias, Jeanne Cagney.

Título original. Yankee Doodle Dandy.

Año de estreno. 1942.

País. USA.

televisión

Fareed Zakaria: “Menos lectores pagarán más”

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Brutal contra de La Vanguardia de hoy (30 de Septiembre de 2009). Es una entrevista de Lluis Amiguet a Fareed Zakaria, nada menos que editor de Newsweek y analista para la CNN y el The Washington Post.

Según Fareed el número de lectores de las publicaciones bajará drásticamente pero esos lectores estarán dispuestos a pagar mucho más por los contenidos que estos ofrecen. De tal manera que se acabará con lo que él califica como la “subvención de la publicidad”.

Él comenta, y a mi es lo que me parece más interesante del razonamiento es que lo que ahora vende es el sensacionalismo. Pero, ¿es eso por lo que la gente estará dispuesta a pagar? Cuando la publicidad deje de ser la auténtica fuente de ingresos de los medios de comunicación, según Fareed Zakaria, la gente pedirá realismo y argumentos con los que analizar la realidad. Literalmente dice; “deje el sensacionalismo para los medios baratos”.

Es el eterno debate de si la gente está o no dispuesta a pagar por los contenidos y al decir esto me refiero no a lo que ahora nos “cobran” (en prensa algo más de un euro y en televisión en mucho tiempo personal perdido), sino a lo que, en realidad, cuestan.

Yo compro prensa. No todos los días, pero sí muchos. Y el papel me da unas sensaciones que los medios digitales aún no me hacen sentir. Quizás es puro romanticismo pero es así. Pero aún así, cuando los diarios subieron 10 céntimos, me dolió. ¡Y hablamos de 10 céntimos! ¿Estaré dispuesto a pagar lo de que de verdad cuestan los contenidos que leo? ¿Cuánto debería cobrarse por un diario sin publicidad? No tengo ningún dato, pero creo que la mayor parte de los ingresos viene de la publicidad y no de la venta. Y todo ello en un entorno donde los contenidos se pueden obtener de forma gratuíta aunque la mayoría de grandes medios parecen estar planteándose la posibilidad de cerrar de nuevo sus contenidos.

Os recomiendo que le dediquéis los 5 minutos que cuesta leerlo porque merece la pena por este y otros temas.

guion y cine

Historia de los musicales (3): la edad de oro

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A la época que comprende desde los orígenes del género musical hasta finales de los 50, se le conoce como la edad de oro. Ya vimos que los años 30 sirvieron para sentar las bases del género, aupadas, sobre todo, por la famosísima pareja Fred Astaire y Ginger Rogers.

Pero esta pareja se separó y ya sólo hicieron una película juntos más; Vuelve a mi (1949) de Charles Walters. Fred aún hizo una película destacada con la que dicen ha sido su mejor partener bailando; Eleanor Powell en Melodías de Broadway de 1940.

El hecho cierto es que el momento más álgido de sus carreras quedó atrás y se dio paso a nuevos artistas. Entre otras, aquella jovencita Judy Garland siguió creciendo. 5 años después de protagonizar Mago de Oz y de haber protagonizado varias películas con la que sería su gran pareja artísitica, Mickey Rooney, trabajó a las órdenes de uno de los directores que más marcaron la década de los 40 y su vida en Cita en St. Louis (1944) de Vincente Minnelli.

Con Minnelli acabaron casándose y tuvieron una hija a la que llamaron Liza (¿os suena Liza Minelli?). Desde el punto de vista artístico, evolucionó el género con propuestas que lo hicieron aún mayor. Por fin, los musicales ganaban una entidad diferenciada a la del teatro. En el cine, ganaría independencia.

Tanto en las películas de Minelli como en otras obras maestras de la época, las canciones quedarían mucho más integradas con la historia. La cámara, que Astaire quería lo más estática posible, empezará a ser algo más activa, a pesar de que los principios del bailarín y coreógrafo todavía se mantuvieron. Pero dejó de ser necesario que cada canción fuera ligada a un baile, lo que abrió posibilidades a las coreografías. Ahora sería posible un primer plano con el personaje cantando o una coreografía más narrativa, más integrada en la historia.

El claqué pasaría de ser el protagonista a ser residual. Su proceso de casi desaparición dura 20 años. En las películas de los años años 40 todavía jugaría un rol importante, pero conforme pasara el tiempo y se acercara el final de la década de los 50, costaría mucho encontrarlo.

Además, las temáticas también evolucionarían. En el caso de Cita en St. Louis se trataba de un retrato costumbrista de una familia en 4 actos, cada uno de ellos ligado a una estación del año. Es una película brillante, donde destacan el tema principal; Meet me in Saint Louis y la canción de navidad próxima al clímax de la película.

Rodaría un buen puñado de musicales increíbles, de los que destacaría 2; Un americano en París (1951) y The Band Wagon (1953).

En Un americano en París trabajó con la gran estrella de los años 40 y 50; Gene Kelly, otra de esas personas que innovó muchísimo en el género. Hay dos constantes importantes en las películas de Kelly; casi en todas ellas hay niños. Sería banal si no fuera porque en algunos casos, incluso, algunas secuencias parecen pensadas para ellos, como en Levando anclas (1945) de George Sidney, donde su personaje llega a viajar a un mundo de dibujos animados en una clara influencia de las conocidas películas de Disney (y donde, por cierto, también sale Frank Sinatra).

La historia de la película es que Sinatra se enamora de una chica pero no sabe cómo ligársela y le pide ayuda a Kelly. Este acepta pero acaba por enamorarse él también. Llega un punto que Sinatra, frustrado porque no consigue nada, se enamora de otra justo antes de la secuencia que aquí viene. La chica de la que los dos están enamorados está dentro de la cantina.

Otro elemento clave son las escenas que rozan el abstracto o que, directamente, se introducen en él. Uno de los más destacados está en Un americano en París, que dura más de 15 minutos y transportan al espectador a un océano de sensaciones inolvidables.
Una de las inolvidables canciones de este film es i got rhythm. En esta canción enseña a unos cuantos niños franceses algo de inglés a la vez que demuestra que está feliz por su situación.

Pero el momento álgido, no sólo de Gene Kelly sino de toda la historia de los musicales, es en Cantando bajo la lluvia (1952), dirigida por el propio Kelly y Stanley Donen. La película nos cuenta el tránsito del mudo al sonoro en tono cómico, explicando lo que les pasó a muchos actores del cine mudo; que su voz no funcionaba.

Hay muchísimos momentos archiconocidos entre los que destaca el Singin’ in the rain que canta Gene Kelly bajo la lluvia. Pero justo antes hay otra de esas canciones inolvidables que, personalmente, me emociona; Good morning. En la película, acaban de hacer un pase previo para un pequeño grupo de espectadores para ver cómo reaccionan ante su último film. El fracaso es enorme y se marchan a casa desolados. Pero, entonces, encuentran una solución y a la 1 de la mañana en una noche lluviosa se ponen a cantar “Buenos días”.

El género tampoco se libró de las fuertes influencias del New Deal, que se enmarcaba en lo económico en la Gran Depresión y en lo ideológico en la 2ª Guerra Mundial. Un claro ejemplo de esto es Yankee Dandy (1942). De discurso eminentemente patriótico, narra la emergencia de un gran magnate de Broadway. Están todos los elementos de la identidad americana; el mestizaje, la posibilidad de triunfar hasta para el más pobre, la identidad con la bandera, el sentido de la libertad… Hay una frase, ya en la conclusión del film en la que el protagonista hablando con el presidente Roosevelt, le dice (tras el preceptivo primer plano); “Yo de usted no me preocuparía por el país, es extraordinario. ¿En qué otro lugar del mundo podría un hombre sencillo como yo hablar con el más importante?”. No está mal…

El listado de films es inagotable; Pueden destacarse 7 novias para 7 hermanos (uno de los pocos musicales de tono western) o Brigadoon (protagonizada por Gene Kelly, Van Johnson y Cyd Charisse, y que cuenta la historia de unos exploradores que se encuentran un pueblo mágico). Pero no podemos olvidar El rey y yo (1956), primera versión de la relación entre una inglesa y el rey de Siam. Creo que es un claro ejemplo de cómo las tramas se tornan más complejas. El caso de este título, creo que está a caballo entre los 50’s y el nuevo cine musical que llegará en los 60’s con títulos como West Side Story (1961) o Sonrisas y lágrimas (1965).

En paralelo, y a partir de mediados de los 50’s se instaura un nuevo tipo de musicales con El rock de la carcel (1954), con Elvis Presley de protagonista. Aunque lo analizaré en próximos posts y a pesar de que son películas menores, tienen una relevancia capital desde el punto de vista de que serían los primeros films en los que hay una evidente evolución musical y que, de alguna manera, anunciarían el distanciamiento del público respecto al género tan sólo un lustro después.

Con el fin de la década de los 50’s, el público dejará de tener una relación especial con el cine musical que ya nunca recuperará. Es la época del distanciamiento, de la indiferencia. Es la época de la crisis.

como Yankee Dandy (1942), película que se enmarca en el discurso hiperpatriótico de la 2ª guerra mundial,

Empresa y vídeo online

Warner music vuelve a Youtube

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Ya es oficial, Warner music vuelve a Youtube.

Los que estáis al día de lo que se cuece en el mundo de la webtv sabéis que youtube ha luchado mucho para que las discográficas (y las productoras/distribuidoras… de televisión) tengan sus contenidos colgados en su portal.

La cosa es que hace tan solo un año, Warner borró todos sus vídeos del portal. Desde entonces, youtube se ha movido y con mucho acierto, por lo que parece. Lo que ha propuesto a las discográficas es facilidad para detectar contenido con su música y acuerdos para compartir los ingresos. Y eso incluye vídeos generados por los usuarios pero que, por ejemplo, hayan puesto una de sus canciones.

Además, este diciembre youtube lanzará vevo, un portal sólo de vídeos musicales, con la intención de poder monetizar de forma más eficiente los videoclips de los grupos y cantantes. Por de pronto, ya ha convencido a algunas de las compañías más importantes (la comentada Warner, Sony, Universal entre otras).

No hay duda de que youtube, por fin, ha conseguido convencer a las grandes discográficas, algo que a algunos les parecía imposible. Ahora está en proceso de convencer también a los generadores de contenidos audiovisuales. Están en ello (de hecho, majors como la Metro colgarán sus películas) y estoy seguro de que conseguirán que acepten que los usuarios suban vídeos a cambio de dinero o redirecciones a sus portales.

En fin, otra noticia importante en torno al líder de la distribución de vídeos online.

televisión

FLASH FORWARD y el fenómeno LOST

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El jueves de la semana pasada, arrancó Flash Forward, la serie protagonizada por Joseph Fiennes (el protagonista de Shakespeare in love) y Sonia Walger (Penélope en Lost).

Muchos la esperábamos con los brazos abiertos tratando de revivir la experiencia Lost, aunque fuera de forma descafeinada. Al final, hemos de asumir que es tremendamente complejo volver a vivir algo tan emotivo como Perdidos. El hecho es que en USA ha sido todo un éxito (12 millones de espectadores).

Para los que no sepáis de qué va, Flash Forward parte de que toda la humanidad pierde el conocimiento durante 2 minutos y 17 segundos. Durante ese tiempo, cada uno ve imágenes de un futuro próximo. Fiennes, que es agente del FBI, trata de investigar uniendo las piezas del puzzle.

Ya he comentado alguna vez que, desde mi punto de vista, Lost ha cambiado para siempre la narrativa de los seriales. Para empezar, la relación con la ficción ya no necesariamente discurre de 40 minutos en 40 minutos, sino que puede producirse en atracones de fin de semana. Pero lo más relevante es que ha hecho mucho más compleja la relación con el tiempo narrativo.

Es evidente que Flash Forward se monta a hombros de la innovaciones de Lost y he de decir que, al menos en su arranque, de forma muy certera. Los guionistas han sido capaces de exprimir al máximo el juego que les ofrecía la premisa. Y lanza al espectador preguntas muy atractivas.

Si no has visto el primer episodio, te recomiendo no seguir, porque voy a hablar de lo que sucede. Pero, para que hagas boca, te dejo con el trailer.

El arranque puede considerarse una referencia clara a Lost, en una secuencia, eso sí mucho más breve, idéntica a la del avión recién estrellado. Mark Benford (Fiennes) viene a ser Jack.

En primer lugar, la relación que establecen los personajes con las imágenes del futuro es la más variada posible; los hay que le resulta traumático (como los protagonistas o el compañero de Fiennes, que se cree muerto), los que lo viven con alegría (como el suicida, que aún no sabemos qué ha visto) e, incluso, los que lo viven con una combinación de ansiedad y alegría (como el padre de la soldado que vuelve a verla viva).

Además, lanza un montón de preguntas al más puro estilo mistery boxes; ¿Cómo puede quedarse embarazada en sólo 6 meses la compañera de trabajo de Fiennes? ¿Qué ha visto la hija para decir que se han acabado los días felices? ¿Morirá el compañero de Fiennes? Y, ¿quién es el tipo que sigue despierto?

El final del episodio es fantástico; por un lado, después de que nos generen la duda de si el futuro puede o no ser variado, llega la hija (la misma que dice que se han acabado los días felices) y le regala la dichosa pulsera. En el fondo está diciendo; no, el futuro no puede cambiarse y los desastres son inevitables.

Una vez resuelta esa clave, sólo queda una. ¿Puede todo lo que ha sucedido ser sólo un imponderable? ¿Algo sin causa aparente? La última secuencia responde a esa pregunta; al menos un tipo ha quedado despierto. Y eso le convierte en la causa y nos identifica el “mal”. Como espectadores, ya tenemos “excusa” para ver la serie.

Hay dos cosas desde el punto de vista de guión que me interesan mucho; Normalmente cuando hacemos un Flash Forward en una película, solemos ser los espectadores los que sabemos qué es lo que ha de suceder, pero no los personajes. Surge una pregunta evidente. ¿Hasta qué punto no condiciona esas imágenes a que eso suceda? Es como una retroalimentación. Un ejemplo de esto; ¿qué evita que lo que, en un futuro, Mark Benford, el personaje de Joseph Fiennes, encuentra colgado en su oficina no lo ha colgado precisamente porque lo ha visto? Dicho con otras palabras; puede que algunas de las pistas sean falsas y fruto de la propia realimentación.

Y segundo, el gran valor de perdidos es que a veces no sabes si vas al pasado o al futuro. ¿Serán capaces los guionistas de esta serie de jugar con ese elemento? Dicho con otras palabras, ¿podrán girar las tornas y hacer que la clave esté en el pasado y no en el futuro?

Voy a hacer mi contribución a crear una mitología sobre la serie. He encontrado un pequeño error que, quizás, es una pista. Si todos pierden la conciencia durante el mismo tiempo; ¿por qué cuando Fiennes despierta no está su compañero sentado a su lado? Quizás es sólo una decisión estética que rompe (aunque sólo sutilmente) con la coherencia de la trama. O quizás… simplemente no se ha dormido…

Estaremos atentos 😉

aventuras / belico / peliculas

Malditos Bastardos

Valoración: 6,5/10

Argumento. Un escuadrón militar se prepara para eliminar a todos los nazis que encuentre en su camino.

Breve crítica. Basada en unos diálogos que generan una gran tensión, la película de Quentin Tarantino no es su mejor título, pero sí está muy bien. Un curioso homenaje a la historia del cine. Lee la crítica a Malditos Bastardos.

Género. aventuras.

Director. Quentin Tarantino.

Guión. Quentin Tarantino.

Actores/Actrices. Brad Pitt, Diane Kruger, Christoph Waltz, Daniel Brühl, Mélanie Laurent, Eli Roth, Michael Fassbender, Samm Levine, B.J. Novak, Til Schweiger, Gedeon Burkhard, Paul Rust, Michael Bacall, Omar Doom, Sylvester Groth, Julie Dreyfus, Jacky Ido, August Diehl, Martin Wuttke, Richard Sammel, Christian Berkel, Sönke Möhring, Mike Myers, Rod Taylor, Denis Menochet, Cloris Leachman, Enzo G. Castellari.

Título original. Inglorious Basterds

Año de estreno. 2009.

País. USA.

musical / peliculas / romántica

7 novias para 7 hermanos

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Valoración: 8/10

Argumento. Una familia de 7 hermanos que siempre habían vivido aislados de las mujeres, deciden casarse.

Breve crítica. Uno de los pocos westerns musicales de la historia. La película en general está muy bien, pero sobre todo destaca la parte en la que ellos encuentran a faltar a las chicas. La coreografía que hacen es fantástica.

Género. musical romántico.

Director. Stanley Donen.

Guión. Albert Hackett, Frances Goodrich, Dorothy Kingsley.

Actores/Actrices. Howard Keel, Jane Powell, Jeff Richards, Tommy Rall, Russ Tamblyn, Marc Platt, Matt Mattox, Jacques d’Amboise, Julie Newmar, Virginia Gibson.

Título original. 7 brides for 7 brothers.

Año de estreno. 1954.

País. USA.

aventuras / peliculas

El salario del miedo

El salario del miedo

Valoración: 8/10

Argumento. Por culpa de la escasez de trabajo, 4 hombres se ven obligados a transportar camiones cargados de explosivos que, a la mínima sacudida explotan, por una carretera sin asfaltar.

Breve crítica. La película tiene un gran sentido del ritmo. Las secuencias del camión (que es buena parte del film) son realmente emocionantes. El crescendo es constante y las trabas que encuentran por el camino están muy conseguidas.

Género. aventuras.

Director. Henri-Georges Clouzot.

Guión. Henri-Georges Clouzot, Jérôme Géronimi.

Actores/Actrices. Yves Montand, Charles Vanel, Folco Lulli, Peter van Eyck, Véra Clouzot.

Título original. Le salaire de la peur

Año de estreno. 1952.

País. Francia.

drama / peliculas

Un cuento de navidad

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Valoración: 4,5/10

Argumento. Una familia mal avenida se ve obligada a reencontrarse tras el anuncio que a la madre le han detectado un cancer mortal.

Breve crítica. Me pareció tremendamente plana, sin ningún tipo de argumento. El punto de partida es brillante, pero el desarrollo no va a ninguna parte. Montones de cosas sin explicar, tensiones porque sí… Un sin fin de calamidades.

Género. drama.

Director. Arnaud Desplechin.

Guión. Arnaud Desplechin, Emmanuel Bourdieu.

Actores/Actrices. Catherine Deneuve, Jean-Paul Roussillon, Anne Consigny, Mathieu Amalric, Melvil Poupaud, Hippolyte Girardot, Emmanuelle Devos, Chiara Mastroianni, Laurent Capelluto.

Título original. Un conte de Noel.

Año de estreno. 2008.

País. Francia.

guion y cine

MALDITOS BASTARDOS

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Malditos Bastardos se sitúa en la Francia ocupada por los nazis. Un escuadrón de judíos, conocido como los bastardos, se dedica a eliminar soldados alemanes cortándoles la cabellera. Mientras, un militar conocido como el cazajudíos, extermina cualquier persona de esa religión que quede. Una joven, que de niña se salvó de una de sus operaciones, se ve obligada a acoger el estreno de una película nazi, donde acudirán los máximos exponentes del Reich.

Como suele ser habitual en las películas de Quentin Tarantino, se trata de una película episódica. Aunque esta vez el tratamiento del tiempo que hace es mucho más lineal de lo que nos tiene acostumbrados. Los saltos en el tiempo son más bien breves, para describir el pasado de los personajes. Pero la historia principal avanza siempre en la misma dirección.

Hablar de Malditos Bastardos no es hablar de la mejor película de Tarantino, pero sí de una gran película. El director vuelve a proponernos una gamberrada, presentando a un Hitler histriónico, y a unos soldados alemanes que, en algún momento, son capaces de mostrar piedad frente a unos soldados de la alianza despiadados.

 

El film entra en conflicto con la realidad histórica de los hechos. Pero el debate sobre la falta de coherencia con lo sucedido me parece absurdo. La película es honesta en este aspecto. Ya desde el minuto 1 se muestra como un juego y no como un intento de ir más allá. Tarantino nos propone una realidad paralela a la II Guerra Mundial. Y nosotros hemos de dejarnos llevar.

Cuando me enteré de que iba a rodar un film ambientado en la segunda guerra mundial, esperaba violencia y sangre a raudales, pero lo que me he encontrado son un montón de diálogos brillantes que generan mucha más tensión que cualquier secuencia de disparos. Hay 2 especialmente buenas; una nada más empezar. Y una secuencia en una taberna, mi escena favorita de la película.

El efecto que consigue Malditos Bastardos sólo con gente hablando tiene un mérito increíble. Son claramente marca Tarantino. Y no es trivial conseguir mantener la atención del público sólo con gente hablando. Sin duda, es la consecuencia a unos diálogos brillantes y una realización concienzuda que encajan como un guante.

Las películas de Tarantino suelen venir cargadas de referencias a grandes (y pequeños) clásicos. En este caso, no sólo es así, sino que es un homenaje en toda regla al más variado posible de estilos cinematográficos; desde las evidentes referencias al western (por ejemplo, en la primera secuencia), pasando por el cine bélico (la escena del reclutamiento es casi calcada a la de 12 del patíbulo), la nouvelle vague (no hay que olvidar que su productora se llama A band apart, título de uno de los más conocidos films de Godard), al propio cine alemán (con la gran Leni Riefenstahl o el cine judío alemán como el de Lang) e, incluso, al cine de terror (en la secuencia final). De hecho, el propio título (Inglorious basterds) se corresponde al de un western que en España se llamó Aquel maldito tren blindado.malditos-bastardos-03

En general, me gusta mucho el trabajo de los actores, aumque es cierto que podrían haberse dibujado un poquito mejor desde el guión. Me ha hecho especial ilusión ver a Daniel Brühl (que interpretó a Puigantich en Salvador pero que, sobre todo, ha hecho una enorme cantidad de películas europeas de gran calidad; Los edukadores, La última primavera y, por encima de todas, Goodbye Lennin) y a Eli Roth (director de Hostel).

Pero si hay un actor que sobresale, por encima de Brad Pitt, Mélanie Laurent o Diane Kruger, es Christoph Waltz, el actor que hace de cazajudíos. Creo que está brillante; mostrando una especie de frialdad que le divierte convirtiéndolo en un ser horripilante pero atractivo.
Si no la has visto, te recomiendo no seguir. Eso sí, te dejo antes con un falso trailer de una película que aparece dentro del film.

Malditos Bastardos arranca con un episodio llamado “Érase una vez, en la Francia ocupada por los nazis”. Ya es toda una declaración de intenciones la referencia al cine de Sergio Leone y el spaguetti western. No hay duda de que los planos cuando está llegando la patrulla nazi o el suelo de madera con los judíos escondidos son claros ejemplos del género.

El diálogo es brillante. Como he comentado antes, me parece increíble la capacidad de Tarantino de sostener la tensión con apenas nada.

Más allá de las referencias cinematográficas, el sello Tarantino queda impreso en diversos momentos de la secuencia, como la pipa (una especie de referencia fálica al que la tiene más grande), y cuando el coronel Landa le perdona la vida a Shosanna.

El capítulo 2 (Malditos bastardos) es una hibridación entre el bélico (como la escena del reclutamiento al más puro estilo 12 del patíbulo) y el western. En este caso, los militares cazanazis parecen más interesados en acabar con estos a porrazos y cortando cabelleras (como si fueran indios como, por cierto, desciende Aldo Raine, el personaje interpretado por Brad Pitt). También en ello hay un pequeño juego ya que, en la mayoría de films son los indios los que son malos y no al revés.

Genial me parece la tensión que genera en torno a la figura del Oso judío, del que oímos hablar bastante rato antes de poder verle la cara y en acción. También me parece brillante el montaje paralelo entre la conversación entre Hitler y el soldado nazi y este mismo con los bastardos.

El tercer acto (festejos franceses) es, quizás, el más lento de todos. En realidad es necesario para el desarrollo de la historia. Shosanna se ve obligada a acoger el estreno de un film propagandístico nazi. La secuencia del encargo, con la reaparición del cazanazis (el mismo que le perdonó la vida) es de una gran tensión. Y la secuencia en la que ella explica a su pareja y proyeccionista del cine que quiere quemar el cine, me recordó mucho a Kill Bill. De hecho, el personaje interpretado por Mélanie Laurent no puedo evitar asociarlo al de Uma Thurman.

Con el cuarto capítulo, Malditos Bastardos, arranca la tensión que lleva al clímax del film. Titulado Operación Kino, asistimos a la organización del magnicidio que Shosanna prepara y a la que es, para mi, la mejor secuencia del film; la escena de la taberna.malditos-bastardos-02

De nuevo se trata sólo de diálogo. Y, eso sí, una realización espectacular. En un evidente juego del fuera de campo (el oficial nazi escondido y, sobre todo, la pistola que nunca vimos y que apuntó a dicho oficial) la tensión va en un crescendo que nos lleva hasta un final repentino y contundente.

Y la película acaba con un final de apoteosis. Tarantino aprovecha el film para disfrutar matando de golpe a toda la plana mayor del tercer Reich. Y lo hace de la forma más cinéfila posible; en la sala de cine, mientras se proyecta en la pantalla una película sobre el valor de sus militares.

Juega al contraste; mientras en la película los francotiradores son nazis, en la sala de cine son los de la alianza. Además, desde cierta altura, unos nazis se ven obligados a tirarse por una ventana, cosa que no pasa en el film que tanto disfruta Hitler.

Donde creo que más brilla el genio de Tarantino en esta secuencia final es que es capaz de convertir una secuencia de muerte en una gran secuencia de amor. El momento en el que Shosanna y Fredrick Zoller se matan mutuamente rebosa de talento.

Como todo el film mismo es un homenaje, los títulos de crédito no podían ser menos y recuerdan a los de un film clásico.

En definitiva, me fui con un buen sabor de boca del cine. Sabiendo que con Malditos Bastardos quizás no había visto el mejor film de Tarantino, pero sí uno de los mejores de la temporada.