Alberto Lacasa

Reflexiones sobre televisión y cine

Date archives noviembre 2007

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Networking activo

What if nació hace un año con vocación de entrar en el mercado de la producción televisiva clásica por los canales convecionales. Pero no lo conseguimos porque se trata de un mercado donde prima más el amiguismo que el talento.
Eso nos llevó a derivar el negocio al sector de las nuevas tecnologías. Nuestro primer paso ha sido flashmotor TV, un canal de motor on line.
Ahí entró Jesús Monleón, que nos recomendó entrar en reuniones de emprendedores. Por ese motivo acabé ayer en el citilab de Cornellà en la 2ª jornada de negocios de Nerworking activo.
La jornada fue de lo más interesante. Me sirvió para conocer a gente con ideas muy interesantes y a algunos con los que parece que podríamos generar ciertas sinergias, como Ollivier Jacq, que tiene entre manos un proyecto muy interesante en el sector entre las webTVs.
Sin parar, hoy hemos arrancado el iWeekend, con el que pretendemos crear una empresa en sólo un fin de semana. La propuesta es muy interesante. El objetivo es que nuestro talento esté a la altura.

guion y cine

REDACTED

Brian de Palma es un director, desde mi punto de vista, un tanto irregular, con títulos muy interesantes y otros… no tanto. Hay films que uno no puede perderse, como “Los intocables de Ellion Ness” o “Carrie”. Otros son directamente prescindibles.
En algunos casos, De Palma, ha presentado un proyecto interesante al que no le ha sacado todo el jugo. Para mí, el ejemplo más claro es “Misión a Marte”, que pretende ser profunda, pero se queda en la superficie.
“Redacted” me parece uno de los proyectos, no sólo más interesantes del director, sino de las propuestas que Hollywood nos ha ofrecido en mucho tiempo con un resultado de lo más pobre. De hecho, es mucho mejor la forma que el contenido.
“Redacted” parte de material videográfico de youtube y el resto de la película se muestra como falso documental que “rellena” los huecos vacíos.
Me parece una evidencia que internet y youtube están modificando nuestra forma de ver las imágenes. Y el cine no se libra de ese cambio de perspectiva. Cada vez más, la gente está dispuesta a ver las películas de estreno con un sonido y una calidad ínfima. Cada vez exigimos una mayor agilidad a los films como, de hecho, nos exige el tubo, donde no se pueden subir vídeos de más de 10 minutos. E, incluso, afecta a la calidad de la grabación y no sólo de la imagen. Los vídeos grabados por aficionados son el motor interactivo de la red, y no muestran ningún tipo de calidad estética, con un resultado improvisado, directo, veraz.
A mi parecer, el cine actual ha de ser capaz de transmitir esas cualidades pero sabiendo que, en realidad, no es así. Los cámaras y los directores, como diseñadores gráficos a la hora de crear el guión técnico, deben ser capaces de que los cámaras parezcan novatos, aunque paradojicamente elaborando un mensaje visualmente complejo.
El último film del director, efectivamente, consigue generar ese efecto. Y, a pesar de las casi dos horas de duración, uno “no se marea”. No es el único que trabaja en esa dirección. Películas como “Blair Wicht Project” o “REC” han tomado el mismo camino. Incluso el cine Dogma95 pudo ser un precursor de esta estética.
Por otro lado, surge una pregunta muy interesante. ¿Qué hacemos con el sonido no diegético? ¿Debemos eliminar las bandas sonoras no propias de la escena para transmitir ese verismo? Definitivamente, De Palma ha decidido incluir dos tipos de escenas en el film.
Casi todo el metraje son imágenes grabadas por los propios protagonistas a lo youtube y, en esos casos, el único sonido es el propio de la realidad, el de la propia vida que, en muchos momentos, es el más intrigante y doloroso.
Hay otro tipo de escenas, las menos, que son claramente cinematográficas, montadas sobre trípode y con claras funciones esteticistas. En esos casos, la música clásica acompaña las imágenes.
Por último, en el clímax del film, un exsoldado que nos ha acompañado a lo largo de todo el film, nos explica todo lo que sintió en tono “visual” youtube, pero con una banda sonora no diegética, con la clara intención de acentuar el dolor.
A pesar de todo, me parece que el resultado es muy poco interesante, con un ritmo que no acaba de atrapar. La supuesta profundidad de temática del film no pasa de epidérmica y facilona.
De Palma ha dejado pasar una oportunidad. Tenía un gran tema entre manos y una gran idea, pero el resultado es flojo. Su carrera es ya dilatada y los resultados son pobres. Eso sí, la esperanza es lo último que se pierde.
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PERSONA


Si Bergman ya era un personaje admirado gracias a títulos tan reconocibles en su filmografía como “un verano con Mónica”, “el septimo sello” o “fresas salvajes”, “Persona” lo convirtió definitivamente en un referente cultural en todo el mundo.
“Persona” es la consecuencia de una crisis de estrés del director. Había asumido el timón de la academia de cine sueca y acabó en un hospital. Fue allí donde las primeras líneas de este maravilloso guión empezaron a fluir tratando de contestar a preguntas muy dolorosas para él, y sin realmente responder a ninguna de ellas. De hecho, casi retóricas, son muy típicas en el cine nórdico, ya cuando Dreyer marcara las líneas directrices.
Bergman se cuestiona sobre las relaciones humanas, sobre la fragilidad de la confianza, sobre cómo el miedo y el dolor y el resentimiento transmutan el amor en odio y lo hacen insoportable. Sobre la incomunicación, verbal y no verbal, que termina por quebrar la amistad más solida.
Ligado a todo ello, Bergman se pregunta cómo de diferentes somos los unos de los otros, o si las diferencias no son más que creaciones mentales, representaciones, que nos hacemos para justificar nuestros actos. Los dos personajes interpretados por las increíbles Bibi Andersson y Liv Ullman – que, por cierto, por azares de la vida nació en Tokyo – no son más que dos caras de una misma moneda, con los mismos miedos y las mismas expectativas. Lo que las separa es la frontera del conocimiento. Liv Ullman sabe que no merece la pena ni siquiera actuar de uno mismo mientras que Bibi cree en un futuro ilusionante. Pero no tardará en darse cuenta de que nada merece la pena. El conocimiento es poder, y eso tejera alrededor del personaje de Ullman un halo de magnetismo intrigante, esencialmente atractivo y, sin soltar una sola frase – de hecho, su debilidad se hace patente en el momento que abre la boca – controlará sin dificultades a su enfermera.

Y eso nos lleva a la gran pregunta del film, ¿merece la pena “representar” nuestra propia vida? Y más allá, ¿merece la pena la representación en sí? El cine confiere de verismo a los discursos. Es Liv, mientras que nosotros no somos más que pobres Bibis, contando todos nuestros secretos más inconfesables a la pantalla cuando se nos encharcan los ojos. Pero ahí está Bergman para recordarnos a media película con el plano que muestra la cámara grua, que la vampírica Ullman no es más real que el de dientes de ajo del inicio del film. Si no, los sueños se confundirían con la “realidad” – ¿realidad? – como en muchos momentos del metraje.


Especialmente brillante me parece la escena en la que Bibi Andersson increpa a Liv Ullman, y Bergman se toma la libertad de montarnos, en vez de en paralelo en secuencial, los rostros de las dos actrices. Logra así no perder detalle de las respuestas emocionales ante lo que dicen o escuchan haciendo patente, una vez más, lo falso del discurso. Y, para acabar, ese maravilloso plano de los dos rostros unidos como metáfora de lo muy parecidas que son.
Antes de acabar, me gustaría resaltar la importancia que tiene en los films de Bergman la homosexualidad femenina, casi como un ideal del amor, imposible. También podemos encontrarlo, por ejemplo, de una manera más explícita en “gritos y susurros”.
“Persona” es, sin duda, una buena manera de abrir una profunda reflexión sobre nosotros mismos. No deja de ser paradógico que una representación sea, finalmente, tan útil.

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HIJOS DE LOS HOMBRES

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A menudo la industria cinematográfica nos ofrece títulos de factura comercial que no merece la pena perder ni un segundo en su visionado. Pero en este caso, Alfonso Cuarón, nos atrapa en esta película que, he de confesar, no me atraía en absoluto.
Para empezar presenta una plantilla de actores con un nivel muy notable. En mi opinión, especialmente Clive Owen y una de las mejores interpretaciones de Michael Caine. Reconozco que no disfruto tanto con la guapa Julianne Moore.

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La narración, claramente postmoderna en muchos aspectos por la tridimensionalidad de los personajes, sus estructuras “antisistema”, como esos largos planos secuencia o, incluso, las claras influencias que los videojuegos tienen sobre la película, es espectacular. No es tampoco muy habitual films donde las sorpresas son en realidad eso, sorpresas. Los giros son constantes y las escenas que generan nuevos problemas a los protagonistas tampoco resultan nada previsibles.
La profundidad de las descripciones es enorme. Sólo con lo que la película nos muestra en segundo plano podríamos realizar un análisis profundísimo sobre el modelo de antiutopía que el film ofrece; los conflictos con la inmigración, la manipulación mediatica, el conflicto seguridad vs. democracia, los ideales vs. pracmatismo… Sólo queda un pequeño espacio donde la indolente oligarquía del control del poder queda diluída. Sólo allí donde los coches y los enormes pisos se transforman en una gran finca hippie y liberal, los miedos a la vigilancia total, desaparecen.
Me parece que hay muchos momentos en la película sobervios, pero destacaría 3;
– En primer lugar, hay una jugada a tres bandas muy interesante. Antes de poder ver la primera imagen escuchamos diversas noticias que nos intrucen en la antiutopía. Es el sonido de un mundo sin niños. A la hora de película, la comadrona en una escuela ya vacía, recalca el mensaje con una de las frases importantes (“es muy raro lo que sucede en un mundo sin voces de niños”). Pero todo eso quedará ligado con un último plano en el que la esperanza se hace posible y, cuando los créditos aparecen, se materializa con el sonido de un grupo de niños jugando.

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– También destacaría la brillante persecución del coche que no arranca. Estamos acostumbrados a escenas de persecuciones con continuos cambios de plano, en la urbe, y a 5000 revoluciones. En este caso, Cuarón juega con la convención de género y hace justo lo contrario; plano secuencia, en el campo y con coches que se niegan a arrancar.
– Un último elemento. La película tiene 2 clímax, cosa poco habitual y, en mi opinión, arriesgada. Y, en cambio, el resultado es genial. Consigue emocionarnos tanto cuando los protagonistas salen del edificio, como cuando a la película le queda apenas 1 minuto.
En definitiva, uno de esos pocos títulos donde los cinéfilos y los consumidores de productos comerciales, podemos encontrarnos.
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LILA DICE

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Lila dice es la historia de Chimo (Mohammed Khouas), un joven con poco valor para cambiar las cosas. Conocerá a Lila (Vahina Giocante) , una atractiva joven de 16 años. Lila, nada más conocerlo, le propone que le mire debajo de la falda. Chimo, seducido, hará todo lo posible por enamorarla.

Dejo en esta crítica atrás, la tremenda descripción que hace el director, Ziad Doueiri, acostumbrado por cierto a trabajar con Tarantino como operador de cámara (y eso se nota en el film), de las dificultades de salir adelante en los barrios populares. Tampoco hablaré de los escollos que encuentran los emigrantes, tema de fondo de esta historia. Me centraré en la descripción que hace de los personajes, especialmente de Lila, el más interesante y poliédrico del film.

La nuestra no es una época de connotación, sino de denotación. Es un proceso ya iniciado con la aparición de los autores de la violencia (Peckinpah y compañía), el sexo explícito ya en los años 80’s y la televisión. Youtube ha acabado de redondear ese proceso, enseñando todo lo que se escode detrás de la cortina. No cabe duda que películas como hostel, la saga saw, o las colinas tienen ojos son hijas de esa evolución lila-dice-02hacia lo explícito.

Es por ello que esta película se muestra como un bálsamo de sensualidad. Sin necesidad de desnudar a los protagonistas, la carga erótica del film es elevada, sobretodo al principio.

Vahila Giocante está espectacular. Ayudada de un buen guión, su personaje evoluciona mostrando diversas caras. En los primeros minutos del metraje, se muestra tremendamente seductora. Atrae al espectador mirándolo a los ojos en unos planos descaradamente subjetivos, donde el sujeto somos nosotros. Y cuando, en la seducción, nos propone enseñarnos su entrepierna en el columpio, no perderíamos un segundo en ir hasta allí.

No te recomiendo seguir si no has visto la película.

Lila, poco a poco, nos ha hecho perder la cabeza y nos hace descender a un infierno. Esta lolita empieza a resultar desconcertante con su obsesión por el sexo. Su libertinaje empieza a irritarnos, aunque seamos incapaces de desangancharnos de su mirada verde. Chimo con nosotros, o nosotros con él, nos enfrentamos con nosotros mismos a cada segundo entre el odio y la locura.

Y cuando descubrimos que el magnetismo de Lila nos está llevando a la perdición, la historia gira con un final que no deja de sorprendernos. Una violación y una mancha en la cama indicativa de su virginidad, del engaño en el que nos ha tenido todo el tiempo. Era sólo una niña que leía y, después, repetía sin pensarlo.

lila-dice-03Me parece brillante ese momento en el que Chimo consigue hablar con Lila después que esta haya desaparecido. Querría decirle que él no está implicado en la violación, que tiene ganas de verla, que le diga donde está, que lo dejaría todo por ella. Y, tras un largo silencio, sólo es capaz de articular un; “te quiero”. Suficiente, pero, a la vez, insuficiente. Coherente con él pero, a la vez, incoherente con lo que se juega.

Lila dice me ha proporcionado uno de los 90 minutos más bien empleados en mucho tiempo que he tenido. Promete en los primeros planos y, después, cumple con las expectativas. Esperemos que Doueiri nos regale muchos más.

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UNA VERDAD INCÓMODA

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La película del Al Gore, “una verdad incómoda”, se ha convertido, sin duda, en uno de los títulos más populares del documental en muy poco tiempo. No cuestionaré aquí las posibles inexatitudes científicas o la dudosa coherencia del exvicepresidente. Mi tarea será desgranar lo que de cinematográfico tiene este producto hecho y pensado para el mercado norteamericano.

En ese sentido, me parece que hay tres consideraciones a tener presentes;

– El documental es, en realidad, muy poco cinematográfico. De hecho, el gran error de esta película es considerar que una buena conferencia (me refiero al discurso) es necesariamente una buena narración cinematográfica. A pesar de cambiar a menudo el punto de vista, el resultado es pobre, sin apenas referencias nuevas a las que cogerse. De hecho, los creadores del trailer debieron darse cuenta cuando apenas utilizaron imágenes de Gore sobre su púlpito. En ese sentido, marcaría distancias con otro film basado en una conferencia, una-verdad-incómoda-02“Roger and me” (1989) de Michael Moore, donde el concepto cine está mucho más presente. Supongo que Davis Guggenheim, el director, se dio cuenta de que el texto fílmico no funcionaba y, por eso, introdujeron con calzador todos esos capítulos personales. Es cierto que eso genera empatía con el protagonista, en este caso el político. Pero también es verdad que, hasta que no lanza el puente con el resto de la historia, no entiendes muy bien a qué vienen. Y lo grave es que, como espectador, no despierta el interés antes de la respuesta, sino más bien la frutración cuando esta se hace evidente.

– Por otro lado, sucede algo interesante. Después de criticar el sistema de EEUU y de cómo destruye todo lo que toca, parece curioso que no llegara a plantearse si los recursos a los que hechó mano son o no coherentes con su discurso. Para mí, resulta un documental maniqueo, más propio del New Deal o de las películas de acción, que una narración profunda, científica, y con matices.

– Muy ligado a esto último que señalaba, añadiría la importancia que tiene el hecho de que se haya convertido en un referente cultural de un nuevo ecologismo, dotado de “información”, de “datos” con los que defender sus posturas. Incluso ha abierto otro debate que daría para muchas entradas de un blog de psicología. El gobierno español una-verdad-incómoda-03ha anunciado que enviará copias a los colegios para que los niños “aprendan” un mensaje en el parecemos estar todos de acuerdo. El documental pretende dar datos para dar criterio a los niños cuando, paradójicamente, eliminará la opinión de los niños y los obligará a caer en el mindstream, en el pensamiento globalizado vacío de contenido, porque nosotros hemos decidido por ellos que esa es la Gran Idea.

La cuestión es, ¿realmente cumple con su objetivo en lo visual? La adaptación del texto conferencial al texto cinematográfico es pésima, por muy a favor que uno esté del mensaje.